10 de mayo de 2014

Adelanto de "Written in My Own Heart's Blood" (Octavo Libro)



La publicación original en inglés se encuentra en la página de Facebook de Diana Gabaldon.
Traducción: Patricia Ransom.



Por la tarde, con el trabajo hecho por el momento, Ian volvió al campamento principal y encontró a Rachel haciendo cola junto a otros mujeres en el pozo del patio de El ganso y las uvas, con dos cubos descansando a sus pies.
 
"Puedo llevarlos al río por ti" se ofreció él. Ella estaba sonrojada por el calor del día pero se veía bonita, con los brazos morenos desnudos y la curva de sus músculos tan pulcras y delicadas que se le hinchaba el corazón mirándolos.

"Te lo agradezco Ian, pero no" Le sonrió y se acercó para colocar una de las dos plumas de águila que se había anudado al pelo. "Tu tía dice que los barcos lanzan sus desperdicios al río, y la mitad del ejército hace pis en él también, y lleva razón. Tengo que caminar una milla río arriba para encontrar un sitio limpio donde coger agua. "¿Qué hay de tus asuntos?"

Hablaba con interés pero sin ningún tipo de preocupación o desaprobación, y él se lo agradecía.

"No mataré a nadie a menos que tenga que hacerlo, Rachel" dijo suavemente y la tocó la mejilla "Me alisté como explorador, no debería tener que hacerlo."

"Pero las cosas pasan" dijo ella y apartó la vista para que él no pudiera ver la repentina sombra en sus ojos.

"Lo sé"

Con una inesperada impaciencia, deseó poder preguntarle: ¿Preferiría ella que matara o que le mataran por la tranquilidad de su maldita alma? Pero atemperó el impulso y la nota de cabreo con él. Ella lo amaba, no tenía duda sobre ello. Era quizás una buena pregunta para hacer a un cuáquero, pero no a su prometida.

Mantenía los ojos fijos en su cara, con interés y pensativa, y él sintió como se ruborizada, preguntándose cuántos de sus pensamientos se reflejaban.

"Tu vida transcurre por su propio camino, Ian" dijo ella "yo no puedo compartir tu viaje- pero puedo caminar a tu lado. Y lo haré."

La mujer que estaba detrás de ellos en la cola suspiró profundamente.

"Eso es algo muy cierto y hermoso, cariño" le dijo a Rachel en un tono de aprobación. Y dirigiendo su mirada a Ian, le miró de arriba a abajo con escepticismo. Vestía con pantalones de ante, y camisa de algodón y excepto por las plumas de su pelo y los tatuajes, no parecía demasiado estrafalario.

"Probablemente no te la merezcas" dijo la mujer sacudiendo la cabeza dubitativa "Pero inténtalo, es una buena muchacha."

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