22 de octubre de 2018

Caitriona Balfe habla de los fans de Outlander y de lo opuestos que son Sam Heughan y ella

Fuente/Source: Parade
Traducción: Rosana Ardanaz Arranz


Caitriona Balfe creció en un pueblo muy pequeñito de Irlanda, y se mudó a París a los 19 años cuando firmó un contrato para trabajar como modelo. Eso fue años antes de que los fans de la televisión la conocieran como Claire Fraser, la heroína viajera en el tiempo de la serie de Starz “Outlander” basada en la popular saga de libros de Diana Gabaldon, y que comienza su cuarta temporada el 4 de noviembre.

La actriz, de 39 años, que se comprometió recientemente con el productor musical irlandés Tony McGill y que está actualmente trabajando en una nueva película sobre carreras de coches en los años 60, “Ford contra Ferrari”, conversó recientemente con “Parade” sobre la pasión de los fans y haber crecido como una niña con carácter.

¿Cómo eran los domingos en Irlanda cuando eras pequeña?

Los domingos siempre empezaban con mi madre intentando sobornarnos (Balfe tiene tres hermanos y tres hermanas) para que nos levantáramos. Mi madre hace el pan moreno y los panecillos irlandeses más ricos del mundo. Nos traía te o café con panecillos y luego mis padres nos obligaban a ir a misa.

¿Y después?

Después había un gran almuerzo, con mucho ruido y jaleo, y luego cada uno se retiraba a su sitio a hacer lo suyo. Leíamos mucho, o si estaba la TV puesta, a mí me gustaba ver las carreras de Fórmula Uno con mi padre. Siempre había follón, era un día familiar, porque todos estábamos en casa.

En tu casa había más niñas que niños

Sí, y no solo en número. Mis hermanas son todas muy fuertes. Con muchas agallas, por decirlo de otra manera. Creo que los chicos hacían lo que podían para sobrevivir.

¿Y ahora cómo es para ti un domingo normal?

Me encanta el brunch, así que me levanto y me voy en busca del mejor brunch que pueda encontrar cerca. Me gusta sentarme y leer el periódico. Si además puedo darme un paseo, genial. Se supone que los domingos es un día en el que no hay que sentirse culpable por no hacer nada más que relajarse, pero normalmente tengo siempre deberes por hacer, especialmente si tengo rodaje el lunes.

Si es invierno, enciendo la chimenea y veo una buena película antes de acostarme, o hago una buena cena. A veces también paso horas preparando algo de comer para los días siguientes. Me encanta poner música y simplemente estar por casa.

¿Qué es lo que más te gusta de tu personaje en Outlander?

Su empatía y su habilidad para conectar con la gente y comprender la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal, y qué es lo justo, eso es lo que me encanta de ella. Y su capacidad para amar y vivir, y para luchar tanto. Tiene  una capacidad inmensa para sentir, y eso es maravilloso para un actor. Te permite expresar todas esas emociones intensamente. Interpretar a Claire me ha dado mucha confianza y una fuerza que creo que no tenía hace cinco años.

Como sanadora, y luego como médica, Claire ve muchas cosas macabras. ¿Cómo reaccionas tú cuando ves sangre?


 
La gente siempre me pregunta si soy remilgada, y siempre digo que no, porque en la serie de TV lo que veo es una cosa roja y pegajosa. Y no es real, y no hay nadie cuya vida esté en juego.

Pero cuando tenemos la oportunidad de hacer ciertas cosas, como en la Temporada Tres cuando tuve que “hacer” una operación en el hospital, me encantó. ¡Es  tan interesante! Para esa escena teníamos enfermeras reales para asistirnos. La jefa de todas ellas me decía: “No, los instrumentos no se dispondrían así en la mesa, y no los manejarías así”. Era muy mandona, y era fascinante.

¿En qué te pareces a Claire?

Siempre filtras a un personaje a través de tus propias experiencias, así que inviertes mucho de ti mismo en ello. Por mucho que pueda intentar imaginar otras formas de enfrentarme a algo, siempre estaré influida por mis propias experiencias o por cómo lo entiendo yo. Creo que al final, algo de ti queda en el personaje. Me gustaría pensar que no soy tan cabezota y terca como Claire, aunque Sam y otras personas que me conocen muy bien probablemente no estarían de acuerdo conmigo en eso….

¿Sois Sam Heughan y tú buenos amigos?

Antes de empezar a rodar la serie tomamos una decisión, cuando estábamos los dos en Londres y nos estaban destrozando el pelo. Nos fuimos a dar un paseo, yo con una permanente que parecía un perrito caniche y él con el pelo teñido de rojo. Estábamos hablando de todo esto, y decíamos que no sabíamos cómo iba a resultar. Todavía no habíamos rodado ni una escena. Pero los dos dijimos que teníamos que cubrirnos la espalda el uno al otro. Si no nos apoyábamos, podía pasar de todo. Y eso hemos hecho, desde el primer día.

Nos apoyamos el uno al otro totalmente. Sam siempre está ahí si necesito hablar, o si estoy tensa por cualquier cosa, y viceversa. Tenemos una personalidad muy parecida en algunas cosas, pero también es verdad que manejamos las cosas de manera muy diferente.

¿Qué quieres decir?

Yo soy mucho más enérgica, y él me obliga a calmarme si me frustro demasiado con algunas cosas. Y él a veces es un poco pasivo, así que cuando tiene que luchar por algo le doy un buen codazo. Y nos funciona muy bien.

¿Qué me dices de esos fans tan apasionados?


 
Los fans de Outlander son intensos y super apasionados. Nunca he visto nada igual. Por ejemplo, este año estuve en los Globos de Oro, y todas y cada una de las personas con las que hablé me dijeron: “¿Has visto a tus fans? ¿Has visto a ese grupo?”. Es increíble. Acuden a todos nuestros eventos benéficos y son muy generosos con su tiempo, con su dinero, con su entusiasmo y su apoyo. Es de verdad increíble. Creo que es muy especial poder llegar a ser parte de una comunidad como esta.

Los libros de Diana Gabaldon tenían una cantidad enorme de fans. Tuvimos tanta suerte de que nos aceptaran y de que les gustara lo que hacíamos….tenemos mucho que agradecerles.

¿Han aceptado los fans el hecho de que Sam y tú no seáis pareja en la vida real?

Hay un pequeño grupo, pero muy ruidoso, que realmente lo quería, lo cual es un cumplido para los personajes que interpretamos, de que la historia de amor es tan inspiradora y tan maravillosa que la gente realmente quiere creer en ella. Y eso es bueno. Pero creo que ya está muy claro que estoy comprometida con otro hombre. Ahora todo el mundo lo sabe.

¿Qué nos cuentas de tu nueva película?


 
El título es “Ford contra Ferrari”. Es sobre la rivalidad entre Ford y Ferrari en Le Mans entre 1963 y 1966. Yo soy Mollie, la esposa de Ken Miles, que ayudó al famoso piloto y mecánico Carroll Shelby a construir el coche Cobra. Es una película muy interesante sobre las consecuencias que tiene para la familia esa característica del mundo de las carreras de coches de vivir siempre al filo de la muerte.

Cuando se te ofreció la oportunidad de hacer una audición para el papel de Claire, ¿habías leído alguno de los libros de la saga?


 
No, pero cuando me enteré de que iba a hacer una prueba con Sam y a conocer a los productores, llamé a Book Soup, una librería fantástica en West Hollywood y les pregunté si tenían el primer libro. Les quedaba una copia, así que les dije que me la guardaran como si fuera su propia vida, que iría a buscarlo en cinco minutos.

Cuando estaba pagando, el tío que me estaba atendiendo me dijo: “¿Sabes? Van a hacer una serie de TV de estos libros”. Y yo le dije: “¿Ah, si?”. “Sí”, dijo él. “Ron D. Moore (Guionista y productor) lo va a hacer. Hice mi tesis sobre él en la universidad”. Así que fue un buen presagio.

Me devoré el libro en tres días, y así cuando conocí a Ron y a Sam, pude decir que sabía exactamente de lo que estaba hablando, de que sabía lo que representaba este personaje. Creo que probablemente eso me favoreció.

¿Habías estado en Escocia antes de filmar Outlander allí?

Sí había estado. Dos de mis mejores amigas cuando era jovencita habían vivido en Edimburgo y Glasgow. Había ido a visitarlas algunas veces, pero no había ido a ningún otro sitio que no fueran esas dos ciudades, no había estado en el campo escocés, y obviamente, ahora sí.

Hacía mucho que no vivía en el Reino Unido o en Irlanda. Había vivido en América unos 13 años. Así que sin duda fue parte de la atracción de Outlander poder volver a un lugar que estaba muy cerca de mi casa y que se parecía mucho a ella, sin serlo en realidad. Y así lo sentí cuando volví. Imagino que de cierta manera tu alma reconoce partes del mundo o cosas que te recuerdan a tu niñez, cosas con las que has crecido; obviamente, Escocia e Irlanda son muy parecidas. Así que para mí fue como volver a reconectar con mis años jóvenes, y eso fue muy agradable.

Escocia e Irlanda tienen un aura muy romántica…

Sí, el campo es tan salvaje, e incluso con ese clima hay algo muy romántico en estos países. Y yo crecí en el campo, siempre estaba trepando árboles o explorando con mi hermano y mi hermana por ahí. Así que tuve una conexión muy romántica con mi infancia.

Las cosas favoritas de Caitriona:

Almuerzo: el brunch. Es algo tan americano…Tiene que incluir un café bien cargado y huevos.

Música: un poco de todo. Depende de mi estado de ánimo, pero hay en el Reino Unido un canal de música buenísimo, 6 Music, que tiene una amplia variedad de música alternativa, que es más de mi onda.

Película: “El espía que me dejó” (en la que actúa su compañero Sam Heughan) y documentales sobre carreras de coches.

Deporte: carreras de Fórmula Uno

Libros: las novelas napolitanas de Elena Ferrante, “La cruz ardiente” (el libro número 5 de la saga), y “El valle de las muñecas”. Cuando estoy interpretando un personaje (como Mollie en “Ford contra Ferrari”) leo libros contemporáneos a ellos, para imaginarme lo que habría estado leyendo el personaje.

La otra cara del perdón. [Continuación de "Aquí no hay violetas"] SPOILERS DE TODOS LOS LIBROS

Fuente/Source: Jan Ackerson para A Dram of Outlander
Parte I: Aquí no hay violetas
Traducción: Rosana Ardanaz Arranz 


En mi última publicación sobre el tema del perdón en Outlander, mencioné este fragmento del diálogo en el que Jamie habla con Claire sobre la posibilidad de perdonar a su violador:

 “¿Y dices que, si pudieras perdonarle, no tendría que morir? Sería como si  un juez dejara libre a un asesino porque la familia de su víctima le ha perdonado”.

Incluso mientras lo estaba escribiendo, ya sentía que tendría que volver a revisar esta dicotomía entre perdón y justicia. Y efectivamente, nada más colgar el post, me llegaron algunos comentarios interesantes cuestionando el contenido. Así que hoy vamos a tratar de la otra cara del perdón, e intentaremos contestar a la pregunta:

En el universo Outlander ¿cuándo no es posible o no es necesario el perdón? ¿Qué situaciones exigen que tenga que producirse una venganza?

En mi respuesta, me voy a centrar en el personaje de Jamie. Porque él es él.

Aunque supongo que Jamie nunca se dispuso a formular conscientemente su propio Código Personal de Justicia, era un montañés de las Tierras Altas, y además hijo de un hombre bueno y de grandes principios morales. No siempre fue consistente sobre quién recibía de él rosas y quién espinas, pero creo que en los casos de los que hablo a continuación, Jamie actuó motivado por el honor, la tradición…y el altruismo.

¡Si señor! Altruismo. Allá vamos: 



En “Forastera”, cuando Jamie piensa que probablemente Claire es incapaz de tener hijos, le dice:

“Puedo soportar el dolor para mí mismo, pero no podría soportar el tuyo. Para eso necesitaría tener más fuerza de la que tengo”.

Esto no tiene nada que ver con la venganza, y ejemplifica muy bien el altruismo de Jamie. En este momento tiene veintipocos años, pero ya ha desarrollado la virtud de poner a los demás por delante de sí mismo. Esto lo vemos a una escala aún mayor en “Atrapada en el tiempo”, cuando intenta (¡dos veces!) salvar a los hombres de Lallybroch de la matanza en Culloden, y más tarde en “Viajera”, en el papel de Mac Dubh cuidando de sus hombres en Ardsmuir. Por tanto, tengamos en cuenta la característica de la falta de egoísmo cuando analizamos algunos de los personajes que sufren la venganza de Jamie (aquí no incluyo muertes en la guerra o en la batalla, o en defensa propia, o las que ocurren en un momento de pasión intensa, sino solo aquéllas que pueden considerarse legítimamente como actos de venganza causados por una acción negativa anterior).

⦁    Black Jack Randall; en “Forastera”, Jamie le dice a Claire:

“Te digo una cosa, “mo duinne”. Un día, Jack Randall morirá a mis manos. Y cuando esté muerto, le enviaré ese libro a la madre de Alex MacGregor, y le diré que la muerte de su hijo ha sido vengada”.

En este momento, Randall ya ha azotado cruelmente a Jamie, pero todavía no han tenido lugar los terribles acontecimientos en Wentworth. A pesar de ello, la ira de Jamie es más por el desgraciado Alex MacGregor y por lo sucedido a Jenny y a Lallybroch. Más tarde, cuando se encuentran en Francia en una situación que casi resulta fatal (el duelo) Jamie intenta matar a Randall, no por la tortura y la violación que sufrió en la prisión, sino por el abuso de Randall hacia Fergus. Al final, Jamie (probablemente) mata a Randall en Culloden, pero como los que somos lectores de los libros no  sabemos todavía exactamente como sucedió, tendremos que dejar en el aire si fue una venganza por su propia tortura o simplemente una muerte en batalla. Sí, ya sé lo que hicieron en la serie de TV. No importa. 

⦁    Danton, el sirviente del Duque de Sandringham; Jamie le mata (una vez más: en el libro, no en la TV), en venganza por la violación de Mary Hawkins y el ataque a Claire. 

⦁    Murchison, el guarda en la prisión de Ardsmuir; Jamie, quizá con la ayuda de otros prisioneros, ahoga a Murchison por su constante crueldad. En mi opinión, se trató más que nada de una cuestión de oportunidad, y que Jamie lo hizo en su papel como jefe “de facto” de su gente en Ardsmuir. ¿Lo habría hecho si la crueldad de Murchison se hubiera dirigido únicamente hacia él? Es difícil de decir. A veces, Jamie ocupa un lugar ambiguo en el terreno moral. 

⦁    La banda de Richard Brown; en “Viento y Ceniza”, Jamie pronuncia quizá las tres palabras más escalofriantes en todos los libros: “Matadlos a todos”. Los miembros de la banda –excepto unos pocos de los que trataremos enseguida- mueren por sus ofensas contra Claire. 

⦁    El violador sin nombre de Claire; este es el hombre que Claire ve al final de “Escrito con la sangre de mi corazón”, tres años después de su secuestro. Ella se da cuenta no solo de que escapó a la matanza, si no de que él es el único que en realidad consiguió violarla. Jamie se va como si nada a ocuparse de él, y aunque el suceso no es descrito en el libro, fue ciertamente el epítome de lo que es un asesinato por venganza, una vez más por el mal causado A CLAIRE.

De forma similar, cuando se descubre que Wendigo Donner también ha sobrevivido a ese  “matadlos a todos”, pagará igualmente con su vida, pero el momento en el que Jamie le mata es en defensa de su hogar y de todos los que lo componen. 


⦁    Stephen Bonnet; por supuesto, no es Jamie quien lo mata, aunque tiene la oportunidad de hacerlo en Okracoke, al final de “Ecos”. Pero en lugar de matarlo en nombre de Brianna (para lo cual habría seguido la misma filosofía que para la banda de hombres de la que hablamos más arriba) le ofrece el honor a ella, cuyo sufrimiento a manos de Bonnet fue aún mayor que el de Jamie. ¿Cuál es la diferencia? En los demás casos, las víctimas no eran capaces de llevar a cabo su venganza. Demasiado jóvenes, demasiado asustados, demasiado muertos, no presentes, atrapados por el juramento de no matar… Pero Brianna es más que capaz; es su elección. Y ella elige apiadarse de él….más o menos.

Por tanto, he aquí algunos fragmentos de El gran libro de la justicia de los montañeses de las Tierras Altas:

Cumple tus promesas.

Perdona cuando puedas. Puede que te cueste un tiempo, pero mantendrá pura tu alma.

Sigue perdonando. A veces, de tanto perdonar, olvidas.

El perdón no implica ausencia de justicia. Si se presenta una oportunidad para hacer justicia, tómala.

Si eres responsable de personas que no pueden vengarse ellas mismas, tú has de hacerlo por ellas.

Defiende a quien lo necesite. Estate preparado para defenderle con tu vida.

Rodéate de aquellos que estarán a tu lado en tu búsqueda de justicia; familia, clan, amigos verdaderos. Defiéndeles también.



(¿Tenéis ideas para otras publicaciones futuras? Prefiero escribir sobre los libros: temas, personajes, acontecimientos. ¡Vuestras aportaciones son bienvenidas!)

16 de octubre de 2018

Aquí no hay violetas [SPOILERS de todos los libros]

Fuente/Source: Jan Ackerson para A Dram of Outlander
Traducción: Rosana Ardanaz Arranz


Los libros de la saga Outlander son como un enorme tapiz que contiene hilos de muchos colores –los distintos temas de los que trata- y que entran y salen en cada centímetro cuadrado. Entre estos hilos se encuentra la familia, el hogar, el coraje, la fe, el deber…pero hay uno, de un color muy brillante, que aparece por todas partes: el perdón.

En Tambores de otoño, Jamie y el Joven Ian le dan al pobre Roger una paliza monumental y le entregan a los Iroqueses como resultado de una serie de malentendidos. Cuando Roger al final vuelve y se queda a vivir en el Cerro Fraser, Jamie y él, durante algún tiempo, se dan vueltas en círculo uno alrededor del  otro, claramente incómodos. Roger ha de tomar varias decisiones, y una de ellas es si debe volver o no a su propio tiempo. Pero elige perdonar, y pronto Jamie se convierte para él en una figura paterna muy querida.

La decisión de Claire de perdonar se refiere a uno de los hombres del grupo que la secuestra y viola. Cuando se encuentra con él -que sorprendentemente todavía está vivo después de todos los años que han pasado tras el ataque letal de Jamie y los hombres del Cerro- se pasa la mayor parte de tres capítulos al final de Escrito con la sangre de mi corazón buscando la manera de perdonar. Su modelo en este proceso es Jamie; lleva años viéndole perdonar a Jack Randall.

También Brianna decide perdonar a su violador, Stephen Bonnet, y es una decisión que ha tomado gracias a su padre, quien le escribe:

“Por el bien de tu alma, por el bien de tu propia vida, tienes que buscar dentro de ti la gracia del perdón".

Irónicamente, cuando Brianna lee esta nota, Jamie y ella están alejados el uno del otro por lo que Jamie le hizo a Roger; pero al final también perdonará a su padre por eso.

Por tanto, Jamie es la aguja en la que está enhebrado el hilo del perdón por todo el tapiz de Outlander. Para Jamie, el perdón es un proceso, como queda reflejado de una manera tan bonita en el capítulo 48 de Tambores de Otoño. Tras un emotivo encuentro con Brianna, que hace que su trauma, casi enterrado ya, vuelva a salir a la superficie, Jamie sale al exterior en la noche y se encara con la sombra de Jack Randall. Pero al final, es capaz de decir: 

“Ve en paz…estás perdonado”.

Sabe que tiene que transmitirle esto a Brianna:

…Que solo por medio del perdón podrá ella perdonar…y que el perdón no es un acto único, sino una cuestión de práctica constante.
El perdón de Jamie a Jack Randall es para él un momento decisivo. En más de una ocasión expresa a Claire sus dudas sobre su propia bondad. Sabe que tiene una gran capacidad para la violencia, y que siente profundamente la necesidad de venganza cuando a él (o a alguien de quien él es responsable) se le ha hecho algún mal. Sabe también que es capaz de manipular a otros para sus propios fines. Quizá más que cualquiera de sus atributos positivos (y los tiene, y muchos), su capacidad de perdonar es uno de los que más diferencia a Jamie de otros hombres. No es un signo de debilidad; perdonar requiere una fuerza considerable.

Sin embargo, el perdón no significa decirle al que ha hecho algo mal que sus acciones son correctas, que no importa lo que sucedió. No es probable que a Jamie le convenza el axioma de que “el perdón es una fragancia que suelta la violeta sobre el pie que la ha pisado”. No está particularmente interesado en soltar ninguna fragancia floral en ninguna parte. Más bien, el perdón es una decisión por la cual se evita que las acciones de otros oscurezcan el alma propia. Para Jamie, el perdón es posible, pero la justicia seguirá siendo necesaria. 



 

“¿Y dices que, si pudieras perdonarle, no tendría que morir? Es como un juez que deja libre a un asesino porque la familia de su víctima le ha perdonado”.

Hay muchos más ejemplos de personajes de Outlander que perdonan lo que les han hecho:

⦁    Claire perdona a Malva por haberla traicionado, y la llama “hija de mi corazón”.
⦁    El perdón de Bree a Stephen Bonnet se extiende a una segunda ofensa contra ella y termina con una muerte piadosa.
⦁    Jamie perdona a Claire por su encuentro sexual con el rey y con Lord John (aunque admite que puede que se lo vaya a recordar de vez en cuando).
⦁    En El prisionero escocés, Jamie también perdona a Lord John por una conversación terrible, con las simples palabras del latín “te absolvo”.
⦁    Jenny perdona a Claire por una serie de cosas que ella piensa que han perjudicado a sus hombres, incluyendo la imposibilidad de salvar a Ian.
⦁    Parece que Frank perdona a Claire por todo lo asociado a su “abandono”. Era imposible que dicho perdón fuera evidente durante todo el tiempo de su difícil matrimonio, pero se lo demostró a través del amor que le tenía a Bree (y por todo lo que hizo por ella en secreto; creo que sabremos más de este tema en los siguientes dos libros).
⦁    Con la ayuda de Claire y Brianna, el Joven Ian llega a ser capaz de perdonarse a sí mismo por el fracaso de su matrimonio con Emily.

Hay que mencionar un ejemplo de alguien que es incapaz de perdonar, y que es como un hilo negro en el tapiz de Outlander: Arch Bug no puede evitar su sed de venganza hacia el Joven Ian por la muerte de su mujer, que le consume y que al final provoca su propia muerte violenta. 

Entonces, ¿Qué moraleja sacáis de todo esto? Bueno, esto es un blog, no un artículo de ayuda, así que vosotros tendréis que pensar qué papel va a jugar el perdón en vuestras vidas. Pero permitidme un momento que aproveche esta oportunidad para dirigirme al joven William Ransom.

William. Tío. Tienes que perdonar a tu papá Grey. Hizo lo que hizo por ti. Piensa en todo lo que has aprendido de este buen hombre que te ama: lealtad, honor, ser un buen soldado, amor por la familia…Y ahora piensa en James Fraser, y encuentra dentro de ti la fuerza para perdonarle también. Mac sacrificó todo lo que tenía cuando se separó de ti en Helwater. Y él también lo hizo por ti.

De tus dos padres puedes aprender lo que es ser un hombre.


Parte II de "Aquí no hay violetas": La otra cara del perdón


 

11 de octubre de 2018

#DailyLine (ADELANTO) Libro 9: Reencuentros

Fuente/Source: Diana Gabaldon
 
 
Roger abrió la boca para responder, pero su garganta se había cerrado tan fuerte como si se hubiera tragado una roca, y no salió nada más que un gruñido sordo.

Jamie sonrió y le tocó el brazo, urgiéndole en dirección de una gran piedra, que Roger asumió sería el frente de la casa. Dos cuerdas amarradas se extendían en ángulos de noventa grados desde la piedra, delineando dos lados del plano de la casa. Sería una casa de considerable tamaño, tal vez incluso más grande que la Casa Grande original.

"Ven, camina conmigo por los cimientos, ¿si?"

Roger asintió con la cabeza y siguió a su suegro hacia la gran piedra, y se sorprendió al ver que la palabra "FRASER"  había sido cincelada en la roca, y debajo de eso, "1779".

"Mi piedra angular", dijo Jamie. "Pensé que si la casa se incendia nuevamente, al menos la gente sabría que hemos estado aquí".

"Ah... mm", trató de decir Roger. Se aclaró con fuerza la garganta, tosió, y encontró el aire suficiente para unas palabras. "Lallybroch... t-tu padre..." Apuntó hacia arriba, como si hubiera un dintel. "Él puso... la fecha." El rostro de Jamie se iluminó.

"Lo hizo", dijo. "Entonces, ¿el lugar sigue en pie?"

"Sí... Por lo menos la última vez que lo vi". Su garganta se aflojaba a medida que se disipaba su emoción. "Aunque... ahora que lo pienso..." Se detuvo, tratando de recordar la última vez que había visto Lallybroch.

"Me lo preguntaba, ¿sabes?" Jamie se había volteado dando la espalda a Roger, y le mostraba el camino hacia lo que sería el lado de la casa. El aroma a pollo asado brotaba del fuego, debían ser las palomas. "Brianna me contó sobre los hombres que allí llegaron". Dirigió una breve mirada hacia atrás para ver a Roger, con una expresión cuidada. "Tú no estabas en ese momento, por supuesto, habías ido en busca de Jem". 

"Sí". Bree se había visto forzada a salir de la casa, la casa de ambos, dejándola en manos de ladrones y secuestradores. Roger sintió como si la roca de su garganta se hubiera alojado en su pecho. No valía la pena pensar en eso ahora mismo, y empujó la imagen de gente disparando contra su esposa y sus hijos a lo más profundo de su mente. Por ahora. 

"La última vez que vi Lallybroch fue...", dijo alcanzando a Jamie,  "un poco antes de eso".

Jamie se detuvo, levantó una ceja, y Roger se aclaró la garganta. Había llegado hasta allí para decirle esto, no había otro mejor momento para ello. 

"Cuando fui en busca de Jem, comencé yendo a Lallybroch. Jem sabía el camino, era su hogar... Pensé que si hubiera sido capaz de escapar de Cameron, tal vez iría hacia allí".

Jamie lo miró por un momento, tomó aliento, y asintió. "La muchacha dijo... ¿1739?"

"Tú hubieras tenido dieciocho años. Estabas en la universidad de París. Tu familia estaba muy orgullosa de ti", agregó Roger en voz baja. Jamie giró el rostro bruscamente en dirección opuesta y se quedó inmóvil; Roger era capaz de oír la emoción en su manera de respirar.

"Jenny", dijo. "Conociste a Jenny, en ese entonces".

"Sí. Ella tal vez tendría unos veinte años. En ese entonces". Y del "entonces", para él,  no habrían transcurrido más de seis meses. ¿Y Jenny ahora tendría cuántos años? ¿Sesenta? "Creí... Creí que debía decírtelo, antes de encontrarme nuevamente con ella". 

Gracias a Haylie Stanhope por la hermosa fotografía de la abeja.

8 de octubre de 2018

Outlander T4: Descripción de algunos personajes [SPOILERS]

Fuente/Source: Outlander TV News

La página web oficial de Starz está comenzando a poner al día la sección dedicada a Outlander para la Temporada 4. Aquí abajo las tienen: se trata de descripciones y perfiles de los personajes de la nueva temporada. ADVERTENCIA DE SPOILER: algunas de las descripciones incluyen acontecimientos que se producen en la temporada 4.


Claire es tan independiente y fuerte de carácter como siempre. Se enfrenta a nuevos peligros y aventuras en el Nuevo Mundo mientras intenta crear un hogar permanente junto a Jamie en el siglo XVIII. Y ser una mujer de otro tiempo continúa siendo un obstáculo para ella, que ha de reprimir su deseo de cambiar la historia sabiendo que no es posible, y concentrarse en lo que sí puede controlar: hacer de su trocito de mundo un lugar mejor. Aunque su relación con Jamie es más fuerte que nunca, Claire no puede evitar el tormento que le supone el recuerdo de su querida hija Brianna, a quien dejó atrás en el siglo XX. 


Nos encontramos con un Jamie absolutamente seducido por esa impresionante, prometedora y traicionera tierra que es la América Colonial.  Aunque el peligro y la incertidumbre no son nada nuevo para él, ahora hay mucho más en juego,  porque ha de cuidar de Claire. La ha perdido una vez; no podría sobrevivir si la pierde otra vez. Jamie hace lo posible para construir un futuro para ambos, pero la búsqueda de un lugar que se convierta en su hogar resulta más difícil de lo que había pensado. Después de muchos obstáculos e intentos fallidos, Jamie consigue al fin crear un hogar del que estar orgulloso, y se convierte en el terrateniente que siempre había soñado, un modelo a seguir para todos los pioneros.



Marsali es la hija de Laoghaire MacKimmie Fraser, la mujer con la que Jamie se casó en ausencia de Claire. Es enérgica y sin pelos en la lengua y aunque comparte con su madre algún rasgo de carácter –es rebelde y franca-  se diferencia de ella en que se ha enamorado de un hombre que a su vez la ama a ella: Fergus. Su matrimonio es bastante poco convencional para la época. Marsali siempre dice lo que piensa y se enfrenta con valentía a los retos del Nuevo Mundo, y Fergus no puede sino amarla por ello. En la Temporada 4, Marsali se esfuerza por crear una vida feliz para su creciente familia este su nuevo país. 


Fergus, el hijo adoptivo de Jamie que creció en un burdel francés, se ha convertido en un hombre guapísimo y encantador. Bajo la influencia de Jamie como figura paterna, Fergus ha desarrollado un fuerte sentido de la lealtad y el decoro, a pesar de haber crecido en un ambiente tan poco convencional. Aunque está felizmente casado con la hijastra de Jamie, Marsali, su nuevo papel como marido y padre no es fácil para él. Ya no está bajo la protección de Jamie y ha de proveer para su familia él solo, lo que le resulta más difícil de lo que pensaba. En esta temporada, Fergus se esfuerza por probar su valía ante sí mismo y ante su cada vez más extensa familia. 
Cuando Jamie y Claire visitan a Yocasta, la tía de Jamie, ella está loca de felicidad por reunirse con su sobrino y tener otra vez familia cerca de ella. Durante los dos años anteriores, ha tenido que encargarse ella sola de la hercúlea tarea de gestionar su plantación, River Run, tras la muerte de su esposo Hector. Yocasta está muy orgullosa de lo que Héctor y ella han construido juntos, y se considera a sí misma una patrona bondadosa. Aunque su vista no es buena, su inteligencia y su ingenio son tan afilados como siempre. Posee una habilidad inigualable para manipular a los demás, sometiéndoles lentamente a su voluntad, y eso es un rasgo típico de los MacKenzie que comparte con sus hermanos Dougal y Colum, que también se aprovecharon de su sobrino Jamie cuando les convenía para sus intereses. 
Roger es el adorable hijo adoptivo del Reverendo Wakefield, un escocés inteligente, encantador y orgulloso que está perdidamente enamorado de Brianna Randall. Tiene completamente planeada la vida en común que van a tener: se casarán y vivirán en Inglaterra, donde él continuará trabajando como historiador en Oxford, tendrán hijos y crearán una familia juntos. Pero los sueños de Roger se ven amenazados cuando los sentimientos encontrados de Brianna sobre los compromisos a largo plazo y los errores de comunicación entre los dos amenazan con destruir su relación. Roger tendrá que viajar a distancia –y en el tiempo- para probar su devoción por Brianna.
Más decidida, cabezota e inteligente de lo que le corresponde por su juventud –rasgos que ha heredado de su madre, Claire y que el padre que la crio, Frank, no hizo sino fomentar- Brianna es el modelo de la mujer americana de los años 70 del siglo XX. Y es su espíritu independiente y el saber cuidar de sí misma lo que su amado, Roger Wakefield, encuentra tan sumamente atractivo….e irritante. Cuando Roger expresa su deseo de pasar el resto de su vida con ella, Brianna admite que no está preparada para un compromiso de por vida. Aunque sabe que ama a Roger, sus padres, Frank y Claire, no representaban el papel de matrimonio ideal, y eso ha dejado en Brianna un poso de incertidumbre sobre la longevidad de las relaciones amorosas. Mientras Brianna intenta manejar esta complicada situación con Roger, encuentra durante sus investigaciones un dato sobre el pasado que le hace tomar la decisión de viajar al siglo XVIII con el fin de rescatar a Jamie y a Claire de un destino trágico.  
Después de ser rescatado por su tío Jamie y su tía Claire al final de la Temporada 3, nos encontramos a un Joven Ian entusiasmado de estar en el desconocido Nuevo Mundo, que contiene todo tipo de experiencias que nunca había vivido antes. Desea tener una vida llena de nuevas aventuras y le encanta la belleza de las culturas nativas. Mientras ayuda a Jamie y a Claire a construir una nueva vida en América, también va dando pasos para convertirse en su propia persona, y al final descubrirá el camino que él solo ha de tomar.  
Stephen Bonnet no ha tenido una vida fácil; las circunstancias han determinado los perversos códigos morales bajo los que vive, usando su carisma  y su encanto para conseguir que los demás bajen sus defensas y le permitan aprovecharse de su bondad y compasión, aunque él nunca devuelve dichos favores. Es un despiadado oportunista que siempre hace prevalecer sus necesidades y deseos. Como ladrón y contrabandista, Bonnet ha conseguido ganarse una temible reputación en el Nuevo Mundo, y como resultado es buscado por las autoridades. Pero cuando su camino se cruza con el de los Fraser, ellos ven en él un hombre parecido a Jamie y otros como él, alguien que está siendo injustamente perseguido por la Corona. Cuando Bonnet se las ingenia para conseguir la ayuda de Jamie y Claire, sus destinos quedan entrelazados para lo bueno y para lo malo.  
Ulysses dirige la mansión perteneciente a la próspera plantación de Yocasta Cameron, River Run. Él se encarga de los detalles del día a día con mano firme. Es inteligente, amable y capaz de mucho más de lo que su piel oscura le permite. Como su ama, Yocasta, está prácticamente ciega, Ulysses hace las veces de sus ojos, informándola de lo que no  puede ver, tanto en su presencia como en su ausencia, manteniéndola informada de todo lo que ocurre dentro de las paredes de River Run. La lealtad de Ulysses hacia Yocasta es firme. Los años que ha vivido con ella le han permitido anticipar todos sus movimientos y caprichos. Aunque conoce los pensamientos y sentimientos de su ama perfectamente, se las ingenia para mantener los suyos encerrados y secretos.  
Phaedre es la doncella y costurera personal de Yocasta Cameron. Tiene un corazón bondadoso y mucho sentido del humor y es una persona querida entre los habitantes de River Run.