18 de abril de 2017

#DailyLine (ADELANTO) Libro 9: Migraña

Fuente/Source: Diana Gabaldon



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"Recuéstate," dije con firmeza, y apunté a mi regazo.

"No, estaré bie..."

"No me interesa si estás bien o no," contesté. "Te pedí que te recostaras."

"Tengo trabajo que..."

"Caerás de cara al piso en cualquier momento," le dije. "Recuéstate."

Jamie abrió la boca, y un espasmo de dolor le hizo cerrar los ojos, y no pudo encontrar las palabras para discutir. Tragó saliva, abrió los ojos, y cuidadosamente se sentó junto a mi. Respiraba despacio y entrecortado, como si tomar una gran bocanada de aire fuera a empeorar las cosas. 

Me puse de pie, tomé sus hombros y lo giré lentamente para poder alcanzar su cabello recogido. Desaté la cinta y desenredé los gruesos mechones de cabello cobrizo. Todavía eran de color rojizo en su mayoría, aunque algunas hebras blanquecinas brillaban con la luz aquí y allá.

"Recuéstate," repetí, sentándome y tomando sus hombros hacia mi. Gimió un poco, pero dejó de resistirse y se recostó muy despacio, hasta que su cabeza descansó pesadamente en mi regazo. Toqué su rostro, mis dedos suaves como plumas sobre su piel, contorneando sus huesos y huecos, sus sienes y las orbitas de los ojos, los pómulos y la mandíbula. Luego deslicé mis dedos en la suave masa de cabello, tibio en mis manos, e hice lo mismo con su cuero cabelludo. Dejó salir la respiración, cautelosamente, y sentí cómo su cuerpo se distendía, cada vez más pesado a medida que se relajaba. 

"¿Dónde te duele?" murmuré, haciendo círculos muy ligeros en sus sienes con mis pulgares. "¿Aquí?"

"Sí...pero..." Levantó una mano, a ciegas, y la colocó sobre el ojo derecho. "Se siente como una flecha, que atravieza hasta mi cerebro."

"Mmm." Presioné el pulgar con delicadeza en la huesuda órbita del ojo, y deslicé mi otra mano debajo de su cabeza, explorando la base del cráneo. Podía sentir los músculos contracturados, duros como nueces debajo de la piel. "Muy bien."

Retiré mis manos y dejó escapar su respiración.

"No dolerá," le aseguré, tomando el frasco de pomada azul.

"Ahora me duele," dijo, y cerró los ojos con la llegada de un nuevo espasmo de dolor. 

"Lo sé." Destapé el frasco, y lo dejé reposar, mientras el penetrante aroma de menta, alcanfor y pimienta verde aromatizaba el aire. "Esto hará que te sientas mejor."

No contestó, pero se acomodó cuando comencé a frotar suavemente la pomada en su cuello, nuca, frente y sienes. No podía frotar la mezcla cerca de sus ojos, pero coloqué una pizca debajo de su nariz. Jamie inhaló de manera suave y profunda. Cuando terminara, haría una compresa fría para el ojo. Por ahora, sin embargo...

"¿Recuerdas..." dije en voz suave, "aquella vez que me contaste cuando fuiste a visitar a Ave que Canta por la Mañana? ¿Y cómo vino su madre y peinó tu cabello?"

"Sí," dijo, luego de dudarlo un momento. "Ella dijo...que quitaría las serpientes de mi cabello." Dudó nuevamente. "Ella... lo hizo."

Claramente, él lo recordaba -y yo también recordaba lo que él me había dicho al respecto. Cómo ella había peinado suavemente su cabello, una y otra vez, mientras Jamie le contaba -en un idioma que ella no hablaba- los problemas en su corazón. Culpa, angustia... y los rostros olvidados de los hombres a los que había matado. 

Hay un punto, justo donde el arco cigomático se une al maxilar, donde las terminales nerviosas están a menudo inflamadas y sensibles... sí, justo ahí. Presioné el pulgar hacia arriba con delicadeza en dirección a ese punto, Jamie jadeó y se puso un tanto rígido. Coloqué mi mano sobre su hombro. 

"Shhh. Respira." 

Su respiración vino acompañada de un pequeño gemido, pero lo hizo. Mantuve mi dedo en el lugar, presionado con más firmeza, moviendo el pulgar mínimamente, y luego de un prolongado momento, sentí cómo el lugar se entibiaba y parecía derretirse bajo mis dedos. El también lo sintió, y su cuerpo volvió a relajarse. 

"Deja que lo haga por ti," dije en voz baja. El peine de madera que Jamie me había hecho reposaba en la pequeña mesa junto al unguento. Con una mano aún sobre su hombro, cogí el peine. 

"Yo..no, no quiero..." Pero yo ya pasaba suavemente el peine por su cabello, los dientes de madera rozando suavemente su piel. Una y otra vez, muy despacio.

Me quedé en silencio durante bastante tiempo. Oí a Jamie respirar. La luz entraba baja ahora, del color de la miel de flores silvestres, y podía sentir su tibieza en mis manos, su cuerpo pesado en mi regazo. 

"Dime," le dije finalmente, en un susurro casi tan liviano como la brisa a través de la ventana. "Yo no necesito saberlo, pero tú necesitas decírmelo. Dilo en gaélico, italiano o alemán -en cualquier idioma que yo no entienda, si eso es mejor. Pero dilo."

Su respiración se aceleró un poco y su cuerpo se endureció, pero yo continué peinando su cabello, con movimientos parejos y largos que pasaban sobre su cabeza y dejaban una masa de cabello suave y brillante sobre mi muslo. Luego de un momento, abrió los ojos, oscuros y un tanto desenfocados. 

"¿Sassenach?" dijo suavemente.

"¿Mm?"

"No conozco ningún idioma que tu no puedas entender."

Respiró una vez más, cerró los ojos, y comenzó a hablar vacilante, su voz suave como el latido de mi corazón.

(Fin de la sección) 




14 comentarios:

  1. aaaww pobrecito

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  2. oh y graccias! ;D

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  3. Pobre Jamie, me quedé con ganas de saber lo que le estaba por contar a la Sassenach... Gracias por la traducción!

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  4. 😍😍😍 que va a ser de nosotras cuando se acabe la saga??? Me encanta xddd!!!

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    1. Jijiji!!! Yo creo que por fin vamos a sosegar.

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  5. Pobre. ¡¡¡Cómo le entiendo !!!

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  6. Inma gonzalez18 abril, 2017

    Ohhh....gracias...pues cuando acabe la saga leeremos y volveremos a leer...yo llevo así 20 años😂😉😂

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  7. Me encanta mi Jaime...
    Y amo esta saga

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  8. Muchas gracias, aunque quedé ansiosa por más.

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  9. Ohhh que bonito,cuando se acabe la saga nos quedaran todos los libros para leerlos y volver a leerlos como dice Imma, yo hago esto desde que tengo los ocho libros, no me canso y no creo que vaya a cansarme nunca. Muchas gracias por este trocito.

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  10. Pobre no me extraña que tenga migraña!! con lo que ha pasado a lo largo de los años, no es para menos.Que suerte tiene de estar casado con Claire.

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  11. me morí de amor, ese tipo de cosas me dice mi marido cada tanto, estoy tan feliz de tener mi versión de Jamie!!
    Gracias por traernos estos adelantos!!

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  12. Estoy impaciente por el próximo libro, a pesar que voy leyendo los adelantos, pero esto me hace desearlo más

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