6 de mayo de 2017

Viajera (Libro 3, Voyager): Huesos [SPOILERS]


En «Viajera» capítulo 20: Diagnóstico, Claire conversa con su amigo, el Dr. Joe Abernathy, en la oficina de este. Son interrumpidos por la llegada de Horace Thompson del Departamento de Antropología de Harvard, que trae consigo una caja de restos óseos humanos y ha pedido asistencia a Joe para tratar de determinar el causal de la muerte. Horace comenta que los huesos fueron encontrados en una cueva en el Caribe, y tal vez tengan entre 150-200 años.

—A ver, doctora Randall. —Joe se inclinó y me puso el cráneo en las manos con mucho cuidado—. Dime si esta dama gozaba de buena salud, mientras yo reviso las piernas.
—¿Yo? No soy especialista forense.
Pero bajé automáticamente la vista.
O bien era una muestra antigua o se hallaba muy erosionada. Los huesos estaban muy suaves y tenían un brillo que las muestras frescas no presentaban nunca. Y estaba manchado y descolorido a causa de los pigmentos de la tierra.
—Está bien.
Hice girar muy despacio el cráneo en las manos, observando los huesos, y fui nombrándolos en mi mente según los iba reconociendo. El suave arco del parietal fusionándose con el declive del hueso temporal hasta el pequeño caballete que anunciaba el inicio de la mandíbula. La sobresaliente protuberancia que se fusionaba con el maxilar hasta la elegante curva del hueso cigomático. Aquella mujer había tenido unos bonitos pómulos, altos y pronunciados. La mandíbula superior conservaba la mayor parte de los dientes, derechos y blancos. Unos ojos profundos. El hueso del fondo de las órbitas estaba ennegrecido por las sombras, ni siquiera ladeando el cráneo hacia un lado conseguía que entrara la luz suficiente para iluminar toda la cavidad. No pesaba mucho y los huesos eran frágiles. Acaricié la frente y deslicé la mano por el occipital buscando con los dedos el oscuro agujero de la base, el agujero magno, por donde pasaban todos los mensajes del sistema nervioso que enviaba el atareado cerebro.
Luego me lo apoyé en el vientre, cerré los ojos y experimenté una tristeza fugaz, que se adueñó de la cavidad del cráneo como si fuera agua. Y una vaga sensación de... ¿sorpresa?
—La mataron —dije—. No quería morir.
Al abrir los ojos vi que Horace Thompson me miraba con los suyos muy abiertos en la cara pálida. Le devolví el cráneo con mucha timidez, al tiempo que preguntaba:
—¿Dónde la encontraron?
El señor Thompson intercambió una mirada con Joe; luego se volvió hacia mí con las cejas todavía enarcadas.
—En una cueva del Caribe —dijo—. Estaba rodeada de artefactos. Creemos que puede tener entre ciento cincuenta y doscientos años.


La duda de muchos seguidores es si los huesos pertenecen a Geillis Duncan, y si Claire cae en la cuenta de que son de ella. Hemos encontrado la respuesta en Compuserve, el foro literario que frecuenta Diana Gabaldon hace muchísimos años.

Pregunta1: En Viajera, cuando Claire conversa con Joe y el otro muchacho pregunta a Joe si puede echar un vistazo a los huesos de una persona encontrada en una cueva, ¿estoy en lo correcto en asumir que esa persona es Geillis? Me suena familiar porque el cráneo ha sido casi cortado del resto del cuerpo...¿O estoy leyendo demasiado entre líneas?

Pregunta2: Yo asumí exactamente lo mismo. Aunque la única que lo sabe con exactitud es Diana.

Diana Gabaldon: Sí, por supuesto. Claire se da cuenta de eso de manera explícita, durante el huracán, cuando un rayo deja ver por un micro instante el esqueleto de alguien, creo que el de Duncan.  

Diana Gabaldon (respondiendo la pregunta2): No, tú también lo sabes, si has leído con atención.

Karen Henry (moderadora de la carpeta de Diana Gabaldon en el foro de Compuserve): Guau, juro que jamás me di cuenta. Acabo de revisar Viajera, y allí está, en el capítulo 63: De las profundidades.

De pronto, un rayo cayó junto al barco, relámpago y trueno de la mano, tan cerca que vimos cómo el agua empezaba a hervir tras el vibrante zumbido del trueno. El punzante hedor del ozono impregnó el aire. Innes le dio la espalda a la luz y su alta y delgada figura quedó recortada sobre el resplandor. Por un momento pareció un esqueleto con los huesos negros contra el cielo.
El momentáneo deslumbramiento y el bamboleo dio la impresión de que volvía a estar entero, y sus dos brazos estaban allí, como si su extremidad desaparecida hubiera emergido de un mundo fantasma para unirse de nuevo a su cuerpo a las puertas de la eternidad.
«El cráneo conectado al cuello.» La voz de Joe Abernathy entonó la canción en mi memoria. «Y el cuello conectado a la columna.» De repente me vino la espantosa imagen de las extremidades que había visto esparcidas por la playa junto a los restos del Bruja. Animados por el resplandor en mi cabeza se retorcían para reunificarse.
Esos huesos, esos huesos, van a deambular
Y ahora, ¡escuchad la palabra del Señor!
Se oyó el estallido de otro trueno y grité, pero no fue por el sonido sino por el recuerdo. Me veía con un cráneo entre las manos con los ojos vacíos, ojos que alguna vez habían tenido el verde del cielo huracanado.


NdT: El último trozo de la oración, que está resaltado en negrita, lamentablemente no aparece en la nueva edición de Viajera. Una pena, porque es lo que permite dar cuenta que Claire está hablando de Geillis.

Diana Gabaldon (a Karen Henry): Bueno, así es como "escondes cosas" (asumiendo que uno quiera hacerlo), las pones en una escena donde algo más importante está ocurriendo, para alejar la atención del lector de la cosa que quieres esconder. Y no es que haya querido esconder ese trozo sobre los huesos de Geillis, pero tampoco quería darle con ello en la cabeza al lector.   

 

6 comentarios:

  1. Gracias, Gise! Siempre tuve la idea de que Claire se había dado cuenta de que era Geillis, pero no sabía que fue en ese momento. No se tenía la plena seguridad hasta más adelante, pues en Tambores o La cruz lo menciona de paso.

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  2. Si al principio cuando leí lo de la consulta me asusto el hecho de que pudiese estar sosteniendo su propia osamenta, pero después de lo que paso en la cueva enlace y pensé que la osamenta era la de GEillis

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  3. No me había dado ni cuenta del cráneo y de Geillis, y si encima no aparece en la nueva edición del libro menos, se pasa totalmente por alto. Pensaba que habían echo una traducción total del libro, después de que mutilaron la primera edición. Una pena. Volveré a repasar ese capítulo.

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  4. acabo de escribirlo en mi libro a mano , ahora ya esta completo, gracias

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  5. Muchas gracias por ofrecernos toda esta información. Qué manía con no traducir los libros completos.

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  6. Vaya!! yo tampoco me había dado cuenta! desde luego tenéis razón, por que no traducen las cosas como se debe???. Paso lo mismo con tambores de otoño el primero que compre es la mitad de la nueva edición( el último de tambores de otoño es doble!! ), no hay derecho. Muchas gracias por la información, yo también he escrito este trozo, así esta completo.

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