25 de marzo de 2014

Adelanto de "Written in My Own Heart's Blood (Octavo Libro)

 
 
La publicación original en inglés se encuentra en la página de Facebook de Diana Gabaldon.
Traducción: Patricia Ransom
©DIANA GABALDON2014
 
 
NO SE OLVIDEN DE FIRMAR LA PETICION A EDITORIAL PLANETA, AQUI
 
 

 "Ésta es Sophronia. Una de los esclavos de mi marido" La Sra. Bradshaw cerró los labios a cal y canto; y los las arrugas que tenía alrededor de su boca, era un gesto que hacía habitualmente "Ella.... esto es.... pienso que quizás......" Por su rostro plano sonrojado se deducía que no era capaz de describir el problema.

"Sé lo que es" dije salvándola de la dificultad. Rodeé la mese y tome a Sophronia de la mano; las suyas eran pequeñas y muy callosas, pero sus uñas estaban limpias. Una esclava doméstica entonces. "¿Qué pasó con el bebé?" le pregunté suavemente.

Tomó una pequeña bocanada de aire, asustada, y miró a un lado hacia la Sra. Bradshaw, quien le dirigió una mirada intensa, con los labios todavía apretados con fuerza.


"Murió dentro de mí" dijo la chica, tan débilmente que casi no podía oírla, aunque estaba a un palmo de mí. "Lo cortaron en trozos" Eso posiblemente salvó la vida de la chica, pero no mejoró su situación.


A pesar del olor, tomé aire tratando de mantener mis emociones bajo control.


"Necesito examinar a Sophronia, Sra. Bradshaw. Si tiene algún recado quizás debería ir a atenderlos......"


Ella abrió sus labios lo suficiente para emitir un pequeño ruido de frustración. Era bastante obvio que nada le gustaría más que abandonar a la chica y nunca volver. Pero era también bastante obvio, que tenía miedo de lo que la esclava pudiera contar si la dejaba sola.

"¿Era el bebé de su marido?" le pregunté sin rodeos. No tenía tiempo de andar con rodeos; la pobre chica estaba goteando orina y materia fecal en el suelo y parecía a punto de morir de vergüenza.

Dudaba que la Sra. Bradshaw pudiera morir por ello, pero parecía sentirse tan mal como Sophronia. Se puso blanco por el shock, después su cara enrojeció de nuevo. Se giró sobre sus talones y se fue, cerrando la puerta detrás de ella.

"Tomaré eso como un sí, entonces" dije a la puerta y me giré hacia la chica sonriendo para tranquilizarla

 "Aquí, cariño. Vamos a echar un vistazo al problema, ¿verdad?"

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada