30 de mayo de 2016

#DailyLine (ADELANTO) Libro 9: En honor al Día de los Caídos y Veteranos de Guerra.

Fuente/Source: Diana Gabaldon




Para aquellos de los nuestros que han pagado con sus cuerpos, sus vidas y sus almas por la libertad.

#DailyLines #LibroNueve #MemorialDay2016

"No. Si lo piensas," añadió Roger con imparcialidad, apartando una  rama de pino, con una densa savia acre que le dejó la mano pegajosa, "John Adams, Ben Franklin, todos los pensadores e interlocutores, ellos arriesgan sus cuellos tanto como tú, como nosotros."

"Sí." Ahora el terreno se elevaba abruptamente y no dijeron nada más mientras escalaban, tanteando el camino del suelo agrietado de una pendiente de grava.

"Pienso que quizá no podría morir, o llevar a los hombres a sus propias muertes, solo por el concepto de libertad. No ahora."

"¿Ahora no?" repitió Roger sorprendido. "Podrías haberlo hecho......¿antes?"

"Sí. Cuando la muchacha, los niños y tú estabais......allí." Roger notó el breve movimiento de su mano, señalando hacía el futuro distante. "Porque lo que hice aquí entonces sería..... importaría, ¿sabes? A todos vosotros, y puedo luchar por vosotros." Su voz se tornó suave. "Es para lo que estoy hecho, ¿entiendes?"

"Entiendo," dijo Roger en voz baja. "Pero siempre lo has sabido, ¿verdad?"

Jamie emitió un ruido con la garganta, medio sorprendido.

"No sé cuándo lo supe," dijo con una sonrisa en su voz. "Quizás en Leoch, cuando descubrí que podría convencer a los otros muchachos de hacer travesuras. Y así fue. ¿Quizás debería haber confesado eso?"

Roger lo descartó.

"Importará a Jem y Mandy, y a todos aquellos de nuestra sangre que vengan después de ellos," dijo. Siempre y cuando Jem y Mandy sobrevivan para tener tener sus propios hijos, añadió mentalmente, y sintió una náusea fría en la boca de su estómago ante la idea.

¿Qué edad tenías la primera vez que viste matar a un hombre?" preguntó Roger de forma abrupta.

"Ocho," contestó Jamie sin dudarlo. "En una lucha durante mi primer robo de ganado. No me preocupó mucho.

Jamie se paró de repente, y Roger tuvo que dar un paso a un lado para no atropellarle.

"Mira," dijo Jaime, y le obedeció. Estaban de pie en la cima de una pequeña colina, donde no había árboles; el Cerro y la parte norte de la ladera se extendía debajo de ellos, un gran trozo negro contra el azul descolorido del cielo. Las pequeñas luces de las ventanas y las  chispeantes chimeneas de una docena de cabañas salpicaban la negrura.

"No son solamente nuestras esposas y nuestros hijos, ¿sabes?" dijo Jamie y señaló hacia las luces. "Son ellos también. Todos ellos." Su voz tenía una nota extraña; una especie de orgullo, pero también de lamento y resignación.

Todos ellos.

Como Roger bien sabía, setenta y tres hogares en total. Había visto el libro de cuentas que Jamie llevaba, escrito con doloroso cuidado, anotando la economía y el bienestar de cada familia que ocupaba sus tierras... y su mente.

"...Ahora pues dirás a mi siervo David, así dice el Señor de los ejércitos, te tomé del redil, de seguir a las ovejas, para que fueras el príncipe de mi pueblo sobre Israel...." la cita le vino a la mente y la dijo en alto antes de pensarla.

Jamie inspiró de forma audible.

"Sí," dijo. "Con ovejas sería más fácil." Luego, de forma repentina, dijo "Claire y Brianna dicen que la guerra está llegando al Sur. No puedo protegerlos, si se acercaran demasiado," Señaló con la cabeza hacia los distantes destellos, y le quedó claro a Roger que se refería a sus arrendatarios, a su gente. No se esperó a una respuesta, se recolocó la cesta en el hombro y comenzó a bajar.

El camino se estrechaba. Roger y Jamie iban hombro con hombro, y dio un paso atrás siguiendo a su suegro.  La luna tardaba en ponerse esta noche, y era fina y plateada. Estaba oscuro y el aire era frío.

"Te ayudaré a protegerles," le dijo a la espalda de Jamie con la voz ronca.

"Lo sé," dijo Jamie suavemente. Hubo una breve pausa, como si Jamie esperara que dijera más, y se dio cuenta que debería.

"Con mi cuerpo," dijo Roger suavemente en la noche. "Y con mi alma. Si fuera necesario."

Vio brevemente la silueta de Jamie, vio como tomaba aire profundamente y sus hombros se relajaban cuando finalmente lo dejó escapar . Ahora caminaban de forma vigorosa, la huella estaba oscura, y se salieron de ella algunas veces, la maleza tocando sus piernas desnudas.

Al final del claro, Jamie se detuvo para dejar que Roger le alcanzara y le puso una mano en el brazo.

"Las cosas que pasan en una guerra, las cosas que haces... te marcan," dijo al final en voz baja. "No creo que por el hecho de ser cura te salves de ello, es lo que quiero decir, y lo siento."

Te han marcado a ti. Y lo siento. Pero no dijo nada: solamente tocó la mano de Jamie apoyada en su brazo ligeramente. Luego Jamie retiró su mano y volvieron a casa juntos, en silencio.









5 comentarios:

  1. Que lindo adelanto...sin dudas Roger es más q un yerno para Jamie, es un hijo...me encanta la relación que fueron construyendo, quien lo diría después d todo lo q tuvo q pasar el pobre Roger jeje
    Para la próxima espero un adelanto en el cual se mencione al pequeño Jem, lo veo tan parecido a su abuelo, lo adoro 😃
    Gracias por la traduccion, como siempre excelente blog!

    ResponderEliminar
  2. Qué ganas de qué salga publicado el noveno libro, se sabe cuando será?. Muchas gracias por los pequeños adelantos ofrecidos en este blog, que nos pone los dientes largos...jejeje!!

    ResponderEliminar
  3. Me encanta la complicidad entre Jamie y Roger. Feliz por este pequeño adelanto del noveno libro.

    ResponderEliminar
  4. ohhhhh , no he podido resistirme eeee, lo único que le faltaba a Roger para enloquecerme es repetir el romanticismo de Jaime, ohhhh que lindo eso de….
    "Con mi cuerpo," dijo Roger suavemente en la noche. "Y con mi alma. Si fuera necesario.”
    Muero de amorrrrr por Roger

    ResponderEliminar