19 de marzo de 2020

Resumen S5E5 de Outlander: Jamie está entre la espada y la pared (bueno, más bien entre la espada y un gatito...)

Fuente/Source: The Spinoff




Jamie está entre la espada y la pared (bueno, más bien entre la espada y un gatito...)

Jamie mata a un hombre, Claire inventa la penicilina, y alguien adopta un gato. Es una semana importante, como nos resume Tara Ward en el Episodio 5 de la Temporada 5.

Empezamos con algunas noticias importantes, queridos amigos: la primera estrofa de la canción oficial de Outlander dura justo la cantidad de segundos necesarios para lavarse las manos como es debido contra el coronavirus. Así es la ciencia. O sea que cantad la "Skye Boat Song" como si no hubiera un mañana. Cantadla a gritos, como si estuvierais cargaditas de copas, viendo a un gigante pelirrojo de pies ligeros bailar la danza de la espada. Y enjabonaos esas palmas de las manos como si fuerais cirujanas viajeras en el tiempo preparándose para dar un baño de esponja y palangana  a un marido al que no hayáis visto en dos siglos. Hemos estado babeando con Outlander durante años, y ahora tenemos la oportunidad de que nos sirva de consuelo. 

Otra noticia importante: ahora Outlander tiene gato.

Los gatos son chulos, y los gatos por sorpresa son todavía mejores. Este episodio trataba de que nunca sabes lo que va a pasar en la vida,  y fue como si Outlander capturara el estado de ánimo de 2020 y lo transportara a través de las piedras al año 1770. Había sorpresas por todas partes en el siglo XVIII, como Claire inyectando penicilina en el culo de Keziah Beardsley, Jamie matando a un hombre durante una partida de ajedrez y Roger enterándose de que Bonnet está todavía vivo. En el siglo XXI yo vi a alguien en el supermercado empujando un carrito lleno hasta rebosar de leche y mantequilla. Como dijo Claire, hay sorpresas detrás de cada esquina. 

              Claire, siempre chic, no importa en qué década ni en qué siglo.

              Claire: ¡SORPRESA! tu verdadero padre vive en una cueva...
              Bree: ¿Qué coño me estás diciendo?

Clare tenía esta semana muchas cosas en la cabeza, como ecos y segundas oportunidades, y telas de araña, lo que me preocupa, porque quizá está comiendo demasiado queso a la hora de irse a la cama. En el boston de los años 1960, Claire sufría por la muerte de un paciente escocés; pero la muerte de Graham Menzies puso en marcha una serie de acontecimientos inesperados. Sin ella, Claire nunca habría decidido llevarse a Brianna a Londres, y no habrían asistido al funeral del Reverendo Wakefield, ni habrían conocido a Roger, ni descubierto que Jamie todavía estaba vivo. 

Sin la vesícula infectada de Graham Menzies, Claire y Jamie nunca habrían vuelto juntos, y nosotros no habríamos podido ver esa escena mágica en la que Jamie Fraser come uvas en un burdel. Gracias por tus servicios, Sr. Menzies. Las mujeres de mediana edad por todo el globo te saludan. 

                                      ¡Nueva alerta gatuna!
                                        Gracias, Graham

Saludemos también al gato nuevo con esta preciosa foto que podéis guardar cerca de vuestro corazón, o  utilizar como papel pintado para las paredes de la casa, o limpiarla con un spray antibacterias, cualquier cosa que os apetezca en este momento. Yo no estoy aquí para juzgaros, a menos que tengáis un carrito de la compra lleno de leche y mantequilla, e incluso entonces, solo pido ser incluída en cualquier orgía con productos lácteos que hayáis podido planear para los próximos uno o dos meses. 

A Jamie Fraser también le vendría bien un rico vaso de leche fresca, porque acaba de matar a un hombre por segunda vez en tres episodios. Cuando el Teniente Knox descubre que Jamie fue un prisionero en Ardsmuir y que Murtagh fue su padrino, el traidor Jamie se vió entre la espada y la pared...digo entre la espada y un gatito. "¿Cuál de nosotros dos es el hombre honesto?" pregunta el Teniente Knox, que es quizá lo que yo le debería haber preguntado a la señora de la mantequilla y la leche, pero ya es demasiado tarde. Jamie estranguló al Casaca Roja utilizando sus enormes manazas y luego prendió fuego a la habitación, así que convirtámoslo en una advertencia: no intentéis nunca ganar a Jamie en una partida de ajedrez. 

                        En estas cabezas hay muchas entradas 

                                 Knox: estoy muy enfadado
                           Jamie: tengo las manos muy grandes

También Bree y Roger estaban pasando lo suyo, después de que Bree admitiera que le había dicho a Bonnet que él era el padre de su bebé. Roger estaba que se subía por las paredes, pero entonces se encontró con Claire, que le recordó que el matrimonio es una mierda la mayor parte del tiempo. Roger se disculpó con un encantador ramo de setas, y le dijo a Bree que volverían al futuro tan pronto como Jemmy fuera lo suficientemente mayor. Bree parecía deprimida. A lo mejor no quiere volver, a lo mejor odia las setas. Es difícil saberlo. 

Mientras tanto, Claire había descubierto la penicilina. Se las arregló para crear moho en forma de cepillos para el pelo desde su propia casa, así que jódete, Alexander Fleming, tú pierdes. Claire cogió unos pocos cepillos para usarlos con los gemelos Beardsley, cuyas amígdalas infectadas amenazaban con adueñarse del Cerro Fraser y convertirse en los nuevos colonos de Jamie. Puede que Claire estuviera pasandolas canutas en 1968, pero en 1770 le iba la mar de bien, y todas deberíamos alzar un buen vaso de leche y mantequilla en su honor. 


                   Las sonrisas que necesitamos en nuestras vidas

                                        Marsali: ¡Eureka!
                                       Claire: Ya te digo...

"¿Alguna vez sientes como si todo te condujera hacia algo?" preguntó Claire a su viejo colega Joe en 1968, cuando estaba intentando entender por qué la muerte de Menzies la afectó tanto. Todo en Outlander conduce a algo, solo tienes que saber en qué dirección apunta la flecha. Las setas condujeron a Roger de vuelta a Bree, el gatito llevó a Jamie otra vez con Claire, y el cauterizador de Claire apuntaba directamente a las amígdalas de Beardsley. 

Quizá  la brújula moral de Jamie se está desviando un poco, pero en palabras de esa gente lista que tiene buen sentido de la orientación: nunca comas galletas reblandecidas. Y siempre, siempre, lávate las manos.


1 comentario:

  1. Hermoso para levantarnos el ánimo hoy que empezamos la cuarentena en Argentina!

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