Mostrando entradas con la etiqueta T5E12. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta T5E12. Mostrar todas las entradas

15 de mayo de 2020

La diseñadora de vestuario de Outlander nos habla de cómo creó la visión de los años 1960 de Claire en el último episodio de la temporada

Fuente/Source: Town & Country Magazine


La agresión que sufre Claire a manos de Lionel Brown y sus hombres en el último episodio de la T5 de Outlander es posiblemente el ataque más violento que ha mostrado la serie hasta ahora. Outlander no rehúye las líneas argumentales relacionadas con la violencia sexual, algo por lo que guionistas y realizadores han sido criticados en el pasado. Y efectivamente, las imágenes en las que Claire es violada en grupo son difíciles de ver. 

Pero lo que es interesante sobre el episodio "Nunca mi amor" es cómo yuxtapone esas imágenes espantosas con una especie de secuencia onírica. Las escenas de la violación de Claire se entremezclan con esta disociación, y los telespectadores ven como es agredida de forma brutal, pero en seguida las imágenes se convierten en alucinaciones, en las que crea en su mente una visión de su familia del siglo XVIII transportada al futuro. 

La diseñadora Trisha Biggar recibió el encargo de crear el vestuario inspirado en los años 60 para personajes como Jamie, Marsali y el Joven Ian, que no son viajeros en el tiempo y que todavía no han aparecido en el siglo XX. 

"Creo que el punto de partida en cierta manera es el hecho de que todos los personajes y lo que llevan puesto son producto de la imaginación de Claire. Nosotros estamos en su sueño, por lo que crear estas imágenes era cuestión de interpretar sus personalidades, y pensar cómo querría ella verles en este momento en particular", dice Biggar. 

"Y todos están, cuando les vemos, en un lugar feliz. Vemos a Jocasta y a Murtagh juntos y casados. Y Murtagh todavía está vivo, y Yocasta no está ciega". De forma similar, Fergus tiene sus dos manos en la visión de Claire. 

Crear este vestuario, explica Biggar, requería "no solo pensar lo que llevaría Marsali. También tenía que tener en cuenta lo que Claire pensaría que llevaría Marsali en el siglo XX". 

Aquí nos hace un repaso del look que tiene cada uno de los personajes.

CLAIRE


Lo importante al mirar esta escena es recordar que la estamos viendo a través de la perspectiva de Claire, al igual que el resto de los personajes. 

"Estaba intentando decidir qué llevarían puesto cada uno de ellos, pero también el aspecto que tendrían a los ojos de Claire en su imaginación", explica Biggar. 

"Claire lleva un vestido rojo precioso. Le sienta estupendamente, y la forma es más de finales de los años 60 y principios de los 70. Tiene un corte muy lineal; no es una túnica, pero sí es un vestido con forma de túnica. Es muy elegante. Está perfectamente arreglada y se la ve guapísima. Al principio creemos que está muy relajada y cómoda, esperando que la familia llegue para celebrar Acción de Gracias". Obviamente, conforme la visión avanza, las cosas no son tan tranquilas como parecen. 

JAMIE


Puede parecer que Jamie acaba de venir del año 1770 en la mente de Claire, pero Biggar modernizó su aspecto un poco para esta secuencia. 

"Hicimos una versión del siglo XX de su atuendo del siglo XVIII poniéndole una camisa más estrecha y unos pantalones bombachos que se parecían más a unos pantalones del siglo XX", dice. 

"Los pantalones bombachos van metidos dentro de las botas, así que los pantalones de Jamie también, y utilizamos una tela de denim negro, muy contemporánea, pero con una forma del siglo XVIII. Encajaba muy bien en el siglo XX, pero sigue siendo una prenda muy de su época". 

EL JOVEN IAN


El Joven Ian tiene quizá la transformación más importante en la mente de Claire. Aparece en la puerta con un uniforme militar, sugiriendo que quizá había estado en Vietnam. 

Biggar dice que esta elección de atuendo estaba escrita ya en el guión. "El Joven Ian fue una sorpresa cuando llegó en su uniforme de Marine, y creo que no es un reflejo de su estancia con los indios en el siglo XVIII, pero sí supongo que parece más adulto en uniforme, se da un aire independiente y de seguridad en sí mismo, y puede que haya tenido interesantes experiencias cuando estuvo fuera", dice. También nos advierte de que había pequeñas inconsistencias en el plató y en las vestimentas que nos  han de recordar que lo que estamos viendo es un sueño. 

"Por ejemplo, en el uniforme del Joven Ian, las medallas estaban hechas de cuentas de abalorios indios", dice. 

MARSALI Y FERGUS


Biggar opina que Lauren Lyle, que interpreta a Marsali, "es alguien que tiene un aspecto perfecto para los años 60". 

Quiero decir, su flequillo, el pelo largo. Pensé que estaría perfecta con un atuendo de esa época, y así fue", dice Biggar. 

"La puse un vestido amarillo con medias y botas blancas, que se llevaban mucho en aquél entonces, pero no era demasiado loco o salvaje, porque está con los niños. Pero creo que tenía el aspecto perfecto para esos años. El pelo, la cara...justo lo que se llevaba a finales de los años 60 y principios de los 70". 

De forma similar vistió a Fergus, con un jersey de punto y unos pantalones de esa época. También llevaba una chaqueta, pero se la quitó cuando entró en la casa. 

"Quería que fueran una pareja juvenil y a la moda, pero no demasiado. Juntos tenían un aspecto estupendo", dice. 

MURTAGH Y JOCASTA


En la visión de Claire, Jocasta y Murtagh están juntos otra vez, felices y enamorados, y la tía de Jamie ha adoptado una estética un poco bohemia. 

"Jocasta es un personaje complejo, la verdad. Es bastante bohemia. Es rica. Es creativa y apasionada. Es un poco sofisticada. Es estupendo verla disfrutando de su vista", dice Biggar. 

"Por eso supongo que era muy interesante que adoptara un look un poco bohemio, que la sentaba muy bien. Le pegaba a su personaje, y también a ella físicamente. Estaba estupenda con ese vestido de los años 60/70, que tenía un colorido bastante llamativo". 

Y aunque todos los actores disfrutaron de poder cambiar sus ropajes del siglo XVIII por los del siglo XX, Duncan Lacroix, que encarna a Murtagh, fue quizá el mayor fan de su chaqueta de los años 70. 

"En este momento de la historia, Murtagh está muerto, así que fué estupendo verle otra vez vivo", nos cuenta Biggar. 

"Su personaje es un verdadero espíritu libre. Es poco convencional; no es nada conformista; es leal. Quería que no tuviera el aspecto de un hombre mayor normal, así que le puse una chaqueta de color vivo preciosa. A Duncan le encantó...creo que quiso llevársela a casa". 


13 de mayo de 2020

#DailyLine VIENTO Y CENIZA, capítulo 29: Perfectamente (Parte I)

Fuente/Source: Diana Gabaldon



Diana Gabaldon: La serie de televisión, naturalmente, tiene un espacio muy limitado, y hacen un buen trabajo al escoger las partes que van a usar. Sin embargo, muchas cosas ocurrieron en realidad entre Jamie y Claire luego de que él la trajera a casa. Y pensé que tal vez debamos dar una mirada a esa parte de la historia, esta es la parte I de "¿Y luego qué ocurrió?"
Pueden leer la Parte II aquí

Extracto de 'Viento y Ceniza'
©DianaGabaldon2006

Vaciló, luego dio un paso hacia mí, con cuidado, mirándome a los ojos. Yo no grité ni salí corriendo y él dio otro paso, acercándose tanto que pude percibir el calor de su cuerpo. Ya no estaba sobresaltada y tenía un poco de frío con las enaguas húmedas, de modo que me relajé un poco, balanceándome en su dirección, y noté que la tensión de sus propios hombros se relajaba ligeramente al ver mi movimiento.

Me tocó la cara muy suavemente. La sangre palpitaba justo debajo de la superficie, tierna, y tuve que hacer un esfuerzo por no apartarme con un sobresalto de su roce. Él se dio cuenta y retiró la mano un poco, de modo que revoloteó justo por encima de mi piel.

—¿Se curará? —preguntó, mientras las puntas de sus dedos se movían sobre el corte de mi ceja izquierda; luego bajaron por el campo minado de la mejilla y se detuvieron en el rasguño de la mandíbula, donde la bota de Harley Boble había estado cerca de tocar un punto que me hubiera roto el cuello.

—Por supuesto que sí. Ya lo sabes; has visto cosas peores en el campo de batalla.

—Sí, lo sé. —Agachó un poco la cabeza, con timidez—. Es sólo… —Su mano seguía revoloteando por encima de mi cara—. Oh, Dios mío, mo nighean donn —dijo en voz baja—. Oh, Dios mío, tu hermosa cara.

—¿No puedes soportar mirarla? —pregunté, apartando mi propia mirada.

Sus dedos tocaron mi mentón, con suavidad pero con firmeza, y lo levantaron, de modo que tuve que volver a mirarlo. Su boca se apretó un poco mientras su mirada recorría lentamente mi cara maltrecha, haciendo un inventario de los daños. Tenía los ojos suaves y oscuros a la luz de la vela, con los rabillos tensos de dolor.

—No —dijo en voz baja—. No puedo soportarlo. Mirarte me desgarra el corazón. Y me llena de una furia tal que creo que debo matar a alguien o estallaré. Pero por el Dios que te ha creado, Sassenach, no voy a yacer contigo si no puedo mirarte a la cara.

—¿Yacer conmigo? —dije sin entender—. ¿Qué…? ¿Quieres decir, ahora?

Su mano se apartó de mi mentón, pero él me miró con firmeza.

—Bueno… sí. Ahora.

Si no hubiese tenido la mandíbula tan hinchada, la boca se me habría abierto del asombro.

—Ah… ¿Por qué?

—¿Por qué? —repitió él. Entonces bajó la mirada como hacía cuando se sentía avergonzado o turbado—. Yo… bueno… me parece… necesario.

—¿Necesario? ¿Crees que es como si me hubiera caído del caballo y que ahora tengo que volver a montar en él?

—No —respondió apretando los dientes. Tragó saliva con fuerza—. ¿Estás… estás muy mal, entonces?

Lo miré fijamente a través de mis párpados hinchados.

—¿Es eso acaso una especie de broma…? —dije cuando por fin me di cuenta de a qué se refería. Respiré hondo para estar segura de que podía hablar sin vacilar—: Me han molido a palos, Jamie, y han abusado de mí de varias maneras desagradables. Pero sólo uno… hubo sólo uno que realmente… Él… él no fue… rudo.

Tragué saliva, pero el duro nudo de mi garganta no cedió. Las lágrimas hicieron que la luz de la vela se viera más borrosa, y no alcanzaba a verle la cara. Aparté los ojos, parpadeando.

—¡No! —añadí, en un tono bastante más alto del que quería—. No estoy… mal.

Él dijo algo en gaélico breve y explosivo entre dientes, y se apartó de la mesa. Su banqueta cayó al suelo con un fuerte ruido, y él la pateó. Luego volvió a patearla, una y otra vez, y la pisó con tanta violencia que algunos pedacitos de madera salieron volando por la cocina.

Me senté, demasiado sorprendida y aturdida como para angustiarme.

¿No debería habérselo dicho?, me pregunté vagamente. Pero él lo sabía, sin duda. Cuando me encontró me lo preguntó: «¿Cuántos?», dijo. Y después: «Matadlos a todos.»

Pero… saber algo era una cosa, y conocer los detalles otra muy distinta. Yo lo sabía, y lo observé con un extraño sentimiento de culpa mientras él pateaba las astillas de la banqueta y corría hacia la ventana. Estaba cerrada, pero Jamie se quedó quieto, con las manos sobre el alféizar, dándome la espalda con los hombros levantados. No pude ver si estaba llorando.

Se estaba levantando viento; una pequeña borrasca venía del oeste. Los postigos se agitaron y el fuego sofocado por la noche expulsó nubecillas de hollín cuando el viento bajó por la chimenea. Luego la ventisca amainó y no se oyó más sonido que el pequeño y repentino ¡crack! de una brasa en la chimenea.

—Lo lamento —dije por fin en voz baja.

Jamie giró sobre sus talones y me miró con furia. No estaba llorando, pero había estado haciéndolo; tenía las mejillas mojadas.

—¡No te atrevas a lamentarlo! —rugió—. ¡No pienso aceptarlo! ¿Me oyes? —Dio un paso de gigante hacia la mesa y descargó el puño sobre la madera—. ¡No lo lamentes!

—De acuerdo —dije. Había vuelto a sentirme terriblemente exhausta, y muy cerca de llorar yo también—. No lo haré.

Luego se produjo un silencio tenso. Oí las castañas que caían en el bosquecillo detrás de la casa, desplazadas por el viento. Entonces Jamie respiró hondo, estremeciéndose, y se limpió la cara con la manga.

Puse los codos sobre la mesa y apoyé la cabeza en las manos.

—Necesario —dije, más calmada—. ¿A qué te referías con necesario?

—¿No se te ha ocurrido que podrías estar embarazada?

Levanté la vista, alarmada.

—No lo estoy. —Pero mis manos bajaron de modo reflejo hacia mi vientre—. No lo estoy. No puedo estarlo.

Aunque sí podía… había una posibilidad. Era muy remota, pero existía. Por lo general, yo utilizaba algún método anticonceptivo para estar segura… pero evidentemente…

—No lo estoy —insistí—. Lo sabría.

Él se limitó a mirarme con las cejas enarcadas. En realidad, no podía saberlo, era demasiado pronto. Demasiado pronto… Lo bastante pronto como para que si realmente lo estuviera, y hubiera más de un hombre… habría dudas. El beneficio de la duda, eso era lo que me estaba ofreciendo, a mí y a sí mismo.

Un profundo estremecimiento dio comienzo en las profundidades de mi matriz y se extendió instantáneamente hacia el resto de mi cuerpo, poniéndome la carne de gallina a pesar del calor que hacía en la habitación.

«Martha», había susurrado aquel hombre, cuyo peso me apretaba contra las hojas.

—Mierda, mierda —dije en voz muy baja. Extendí las manos sobre la mesa, tratando de pensar.

«Martha.» Y su olor rancio, la carnosa presión de los muslos húmedos y desnudos, raspándome con el pelo…

—¡No!

—Es posible… —comenzó a decir Jamie, tozudo.

—No lo estoy. Pero incluso si… no puedes, Jamie.

Él me miró y yo percibí un brillo de temor en sus ojos. Eso, me di cuenta con una sacudida, era exactamente lo que él temía. O una de las cosas.

—Quiero decir, no podemos —añadí rápidamente—. Estoy casi segura de que no estoy embarazada… Pero no estoy para nada segura de no haber estado expuesta a alguna enfermedad repugnante. —Aquello era otra cosa en la que no había pensado hasta ese momento, y la carne de gallina regresó con toda su fuerza. Un embarazo era poco probable; la gonorrea o la sífilis, no—. No podemos. Al menos, hasta que nos apliquemos penicilina.

Empecé a levantarme del asiento incluso antes de terminar de hablar.

—¿Adónde vas? —preguntó él, sorprendido.

—¡A la consulta!

El pasillo estaba oscuro, pero eso no me detuvo. Abrí de un golpe la puerta del armario y comencé a tantear apresuradamente. Una luz cayó sobre mi hombro, iluminando la resplandeciente fila de botellas. Jamie había prendido una vela y me había seguido.

—En nombre de Dios, ¿qué estás haciendo, Sassenach?

—Penicilina —dije, cogiendo uno de los frascos y la bolsa de cuero donde guardaba mis jeringas de colmillos de serpiente.

—¿Ahora?

—¡Sí, ahora, maldita sea! Enciende la vela, ¿quieres?

Lo hizo, y la luz vaciló y creció hasta convertirse en una esfera cálida y amarilla que se reflejaba en los tubos de cuero de mis jeringas de fabricación casera. Por suerte, tenía una cantidad suficiente de penicilina para preparar. El líquido en el frasco era rosado; muchas de las colonias de Penicillium de esa partida estaban cultivadas en vino rancio.

—¿Estás segura de que dará resultado? —preguntó Jamie.

—No —respondí con los labios apretados—. Pero es lo que hay. —La visión de espiroquetas multiplicándose en silencio en mi torrente sanguíneo, segundo a segundo, me hizo temblar la mano. Reprimí el temor de que la penicilina fuera defectuosa. Había obrado milagros en graves infecciones superficiales. No había razón alguna por la que…

—Déjame hacerlo, Sassenach.

Jamie me quitó la jeringa de la mano; mis dedos estaban resbaladizos y torpes. Los suyos estaban firmes, su rostro sereno a la luz de la vela cuando llenó la jeringa.

—Pónmela a mí primero —dijo, entregándomela.

—¿Que… tú? Pero tú no necesitas… Quiero decir… tú odias las inyecciones —terminé débilmente.

—Escucha, Sassenach, si quiero combatir mis propios temores y los tuyos, y sí que lo quiero, entonces no voy a amilanarme por unos pinchazos, ¿no crees? ¡Hazlo! —Se puso de lado y se inclinó hacia adelante. Apoyó un codo sobre la mesa y se levantó el costado del kilt, dejando al descubierto una musculosa nalga.

No estaba segura de si echarme a reír o llorar. Podría haber seguido discutiendo con él, pero cuando lo vi ahí con el culo al aire y testarudo como una mula, decidí que sería inútil.

Sintiéndome repentina y extrañamente calmada, levanté la jeringa y la apreté con suavidad para quitar cualquier burbuja de aire.

—Muévete un poco —dije, codeándolo groseramente—. Relaja esta parte; no quiero que se rompa la aguja.

Él inspiró con un siseo; la aguja era gruesa, y había bastante alcohol producto del vino como para que le ardiera mucho, como descubrí un minuto más tarde cuando recibí mi propia inyección.

—¡Ay! ¡Uy! ¡Oh, Jesús H. Roosevelt Cristo! —exclamé, apretando los dientes mientras retiraba la aguja de mi muslo—. ¡Dios, cómo duele!

Jamie me dedicó una sonrisa torcida, sin dejar de frotarse el trasero.

—Sí, bueno. El resto no será peor que esto, espero.

El resto… De pronto me sentí hueca y mareada.

—¿Tú… estás seguro? —pregunté, dejando la jeringa sobre la mesa.

—No —dijo—. No lo estoy. Pero quiero intentarlo. Debo hacerlo.

Yo me alisé el camisón de lino por encima del muslo pinchado, mirándolo mientras lo hacía. Él había arrojado todas sus máscaras mucho tiempo antes; la duda, la furia y el temor estaban presentes, grabados visiblemente en las desesperadas líneas de su rostro.

Algo suave me rozó la pierna y bajé la mirada para ver que Adso me había traído un ratón muerto. Empecé a sonreír, sentí cosquillas en el labio, y entonces miré a Jamie y dejé que el labio se partiera cuando sonreí. El gusto de la sangre caliente cayó sobre mi lengua.

—Bueno… Has corrido siempre que te he necesitado; supongo que esta vez también te correrás.

Por un instante, Jamie me miró con una expresión de total desconcierto, sin captar el chiste tonto. Hasta que por fin lo entendió y la sangre le inundó la cara.

Creí que se había vuelto para ocultar el rostro, pero en realidad sólo lo había hecho para revisar el armario. Encontró lo que buscaba y volvió a darse la vuelta con una botella de mi mejor moscatel en la mano, que brillaba oscuramente. La sostuvo entre el codo y el cuerpo y luego cogió otra.

—Sí, lo haré —dijo, tendiendo su mano libre hacia mí—. Pero si crees que alguno de nosotros lo hará estando sobrio, Sassenach, estás muy equivocada.
-

The New York Times: Cómo diseñó el equipo de Outlander el traumático episodio final.

Fuente/Source: The New York Times

Caitriona Balfe, Diana Gabaldon y el Realizador Matthew B. Roberts nos hablan de la importancia crucial que tuvo para la historia de este capítulo la violencia sexual y de cómo se esforzaron para que fuera retratada de una manera seria y elocuente.



Claire sufrió una agresión sexual terrorífica en el episodio final de la T5 de Outlander, el último de varios actos importantes de violencia sexual que incluye la serie. 

Por Jennifer Vineyard

10 de Mayo de 2020

Hace cinco años, justo antes de que  la primera escena de violación importante de Outlander saliera a la luz, una agresión sexual en otra serie, Juego de Tronos, encendió una tormentosa controversia.

Esa breve escena de violación, sufrida por el querido personaje de Sansa Stark, causó un escándalo por la manera en que fue filmada, centrada mayormente en la reacción de un observador varón; los productores de Outlander se preocuparon entonces de que su escena de violación, más larga y más explícita, pudiera originar una reacción negativa aun más importante ("Yo pensé: ¡Oh, Dios mío, si esa es la reacción a Juego de Tronos"....recuerda la productora ejecutiva Maril Davis).

Al final, no tendrían que haberse preocupado. El episodio, en el que Jamie, un personaje masculino, es violado en la Prisión de Wentworth, fué alabado por la forma en que se manejó la agresión. Pero con los años, los ataques sexuales empezaron a hacerse más comunes en la serie, y por tanto cada vez más difíciles de vender, especialmente cuando incluían a Claire, que sufrió varios intentos de violación durante sus vivencias en el siglo XVIII pero que no disfrutó de tanto tiempo como otros personajes para asimilarlos. 

En el capítulo final de la temporada el pasado domingo, Claire fue una vez más la víctima, esta vez de una violación en grupo traumática, un acontecimiento que fue adelantado en la historia del Libro 6 de las novelas de Diana Gabaldon en las que está basada la serie (en su mayoría, la temporada se basaba en el libro 5 con unas pocas pero importantes excepciones). 

¿Cómo reaccionarán los fans? ¿Qué tomaron en consideración los creadores de la serie cuando escribían y rodaban la escena? en una serie de entrevistas telefónicas, Gabaldon, Balfe (que se convirtió en productora en la T5) y Matthew B. Roberts, que escribió el episodio junto con su compañera Toni Graphia, examinaron el uso que hace la serie de la violencia sexual, su valor terapéutico y las críticas. Lo que sigue a continuación son fragmentos editados de dichas conversaciones 

¿Por qué creéis que la violación es un acontecimiento tan recurrente, algo que da forma al personaje y que se convierte en catalizador de la trama en Outlander?

CAITRIONA BALFE: la agresión sexual y la violación son tan prevalentes en la sociedad...una de cada seis mujeres han sido víctimas de una violación o de un intento de violación en los Estados Unidos. ¡Esta estadística es una locura! Tenemos un problema en nuestra sociedad con la agresión sexual, y esto lo reflejamos en nuestro guión. 

DIANA GABALDON: algunos lectores de los libros me dicen: ¿No crees que ya son demasiadas violaciones?" Depende de tu perspectiva. Hay que dar un paso atrás y preguntarse: "¿Cuál era el objetivo? ¿Estaba solo intentando ser sensacionalista? Pues no. No necesito serlo. Pero sí tengo algo que decir, algo que tiene mucho que ver con la resiliencia del espíritu humano. No estamos tratando la violación como únicamente algo destructivo que destroza toda la vida de una persona. Lo estamos mostrando como es. Es terriblemente traumático y dañino, pero la gente se recupera. ¿Cómo lo consiguen? ¿Qué les sucede como resultado? La historia te ofrece un amplio margen para la exploración, y la mayor parte no está relacionada con la agresión en sí. 

MATTHEW B. ROBERTS: muchos de estos momentos clave de los libros son violentos y están llenos de significado para los personajes: la violación de Jamie, la violación de Brianna, la paliza de Jamie a Roger, que casi le mata, el ahorcamiento de Roger, la violación de Claire. ¿Cómo podemos no mostrar estas cosas? si dijéramos: "vale, no mostremos la violación de Jamie, será suficiente con que tenga que decir: "me violaron"... para mí, el impacto habría sido muchísimo más reducido. Tenemos que pensar: "este es Jamie, y le están violando. Este es Roger, y le están pegando". Pero nuesta intención no es gratuita. No buscamos momentos de impacto porque sí. Inentamos ser consecuentes con los personajes y los libros. A veces los libros son mas gráficos, y entonces nosotros bajamos un poco el pistón. 

 "Creo que el peligro de considerar a Claire como un personaje femenino fuerte es que a veces la gente olvida que no está hecha de hierro", dice Balfe.

GABALDON: no sé lo que hizo Juego de Tronos. Leí unas cuantos artículos en los que se mencionaba que estaban violando a alguien en segundo plano. Eso parece ser el punto destacado, que no siempre era parte de la historia en sí, que estaba probablemente encaminado a darnos alguna idea de que la actitud predominante en esta cultura era que las mujeres eran algo desechable.

Lo que es diferente en Outlander es que, cuando hay un encuentro sexual violento, a la persona que es violada nunca se la trata como parte del escenario. Mostramos que cada violación es única. Lo que le ocurrió a Brianna es bastante diferente de lo que les ocurrió a sus padres. En el caso de Jamie, le perseguía un hombre que quería poseer no solo su cuerpo, sino también destruirle emocionalmente. Y Black Jack casi lo consigue. Sin embargo, Brianna estaba en el momento equivocado en el lugar equivocado. 

BALFE: si vamos a contar este tipo de historias, tenemos que resaltar algo que no ha estado a la vista del público, para poder empezar a debatir sobre ello. Con la recuperación de Jamie en las temporadas 1 y 2, tratamos con algo que en realidad no se había explorado mucho en la TV, que era la idea de la violación masculina. Con Claire, es el mecanismo psicológico de la disociación. 

ROBERTS: yo personalmente no leo todas las críticas, sean buenas o malas. Es difícil escribir una serie a golpe de encuestas. Cuando nos sentamos a escribir, dejamos de lado todo eso. Hablamos de los personajes. Hablamos de la historia.

¿De qué estábais hablando cuando decidisteis cómo mostrar la violación en grupo de Claire?

BALFE: Tuvimos muchas conversaciones sobre cómo darle poder a Claire....en realidad nunca vemos a sus atacantes. No queríamos darles ningún espacio. Una de las series que hizo eso verdaderamente bien fue "Increíble", una serie de Netflix. Eso fue algo de lo que hablamos para decidir cómo hacerlo. 

ROBERTS: En la serie ha habido muchas agresiones sexuales, y nos preguntábamos cómo mostrar que Claire sobrevivió a la suya, porque, emocionalmente, no parece afectarla en los libros tanto como a Jamie o Brianna. ¿Cómo pudo Claire sobrevivir de una forma diferente? Yo pensé que, si la mostramos dejando escapar su cuerpo, experimentando una especie de escape en un sueño, eso podría mitigar lo que le está sucediendo visualmente. Cuando vemos a un hombre que se le acerca, y justo en ese momento cortamos la escena y pasamos a la del sueño, la audiencia hace el resto, imagina que algo malo va a ocurrir. Así podemos mantenernos en esa delgada línea entre mostrarlo y no mostrarlo. 

Al principio habíamos planeado muchas más escenas en las que Claire se escapa de la situación mediante un sueño. Íbamos a sentir que Claire había sido violada, pero sin saber cómo. Recuerdo haber hablado de esto con Caitriona y Sam Heughan, y Caitriona tenía las ideas muy claras. Dijo. "¿Por qué no podemos mostrar más del ataque en sí?" y Sam dijo: "Sí, con Jamie mostramos mucho". Así nos dimos cuenta de que podríamos ir un poco más allá de lo que hace el libro. 

GABALDON: la serie es en realidad más explícita y brutal que el libro; en el libro, Claire solo es penetrada por un hombre, que ni siquiera lo hace de una manera violenta. Pero el caso es que yo no quería que Claire fuera dañada internamente. Supongo que la gente sabe que si una mujer es violada en grupo, es muy dañino para el interior del cuerpo. La violación con penetración repetida causa grandes hemorragias y otra serie de destrozos, y la víctima puede incluso morir por la pérdida de sangre. 

BALFE: Yo sentí que, si íbamos a utilizar el recurso del sueño, teníamos que tener presente la razón. No es un artilugio, ni un truco, no es una excusa para aparecer con ropa bonita. Claire está experimentando algo terrible. Hay que mostrar la progresión de su estado mental, para que veamos que ha alcanzado un punto límite, que en cierta manera se ha roto, y que está intentando mantenerse entera. 
En los borradores anteriores, Claire tenía mucho diálogo. Yo sentía que, si hablaba, no sería para tener una conversación sobre cocinar o algo así. Va a decir la única cosa que puede decir en realidad. Dice: "No". Y dice "Jamie". Está intentando agarrarse a momentos de su vida que la hacen sentirse cómoda y a salvo. Pero por mucho que intente crear esa capa protectora, el espanto de lo que le está sucediendo termina proyectándose también en ese sueño con el que pretende escapar.


Al principio, se criticó a la serie porque a las víctimas masculinas se les daba más tiempo para recuperarse que a las femeninas. Sin embargo, Brianna sí recibió mucho más tiempo. ¿Se corrigió más tarde, después de haber escrito el guión? ¿Recibirá Claire ahora mas tiempo para recuperarse también?

ROBERTS: Con Brianna, pensamos que no podía simplemente barrer su violación y meterla debajo de la alfombra. Con estos personajes somos como mirones, les vemos en momentos íntimos, cuando se han quitado la armadura. Una de las películas que siempre me impactó fue "El acusado", que trataba de la manera en que la sociedad responde a una víctima de violación en grupo. Estamos ahora en un momento y lugar distintos, pero podemos mirar no solo cómo responde la sociedad, sino cómo sufre la víctima, como sufren todos alrededor de esa víctima, como todas las relaciones quedan afectadas. Con Claire mostramos de manera distinta respecto al libro los efectos posteriores a la violación, la manera en la que ella y Jamie reaccionan.

GABALDON: hay una diferencia necesaria entre el libro y la serie. En el libro, Jamie pone un pretexto para invitar a Claire a hacer el amor más o menos de manera inmediata. Teme que, si no la recupera en ese mismo momento, puede que nunca vuelva a él emocionalmente. Por tanto, hacen el amor de manera muy intensa, mientras Claire está pasando lo que se podría llamar estrés postraumático. Ella misma es físicamente violenta. Está asimilando su violación, y Jamie la sujeta, él es la fuente de su refugio. Pero eso no es lo que ocurre con la mayoría de la gente que pasa por esa experiencia. La gente queda físicamente traumatizada. Se esconden dentro de sí mismos. No quieren hablar de ello con quienes no estuvieron allí, con quienes no les van a entender. Jamie no estuvo allí, pero la entiende muy bien, y eso es sumamente importante para su recuperación. 

BALFE: creo que si lees esa escena en el libro, ves que Jamie está intentando que Claire sepa que sigue siendo una mujer deseable y merecedora de ser amada. Pero si lo tienes que filmar, no creo que se entendiera así. Creo que parecería que Jamie le está privando a Claire del poder de decidir cuando está preparada para el sexo. Por eso tuvimos muchos debates sobre cómo mostrar la recuperación de Claire de la manera más respetuosa y empoderada posible. Su camino hacia la recuperación continuará en la próxima temporada. creo que el peligro de que consideremos a Claire como un personaje femenino muy fuerte es que a veces la gente se olvida de que las cosas también la afectan, que se la puede dañar profundamente. Y tenemos que mostrar que la fuerza no es solo caminar por la vida y que nada te afecte. Gente así no existe. No es humano. 

¿Por qué creen que los fans de Outlander aún están dispuestos a continuar con esta historia, cuando otras series han visto que sus fans se alejan cuando sienten que hay demasiadas violaciones?

ROBERTS: Los lectores ciertamente saben qué es lo que vendrá. Están preparados para ello. Tal vez no sepan cómo lo vamos a retratar de manera visual, pero sabían en la T1 que Jamie sería violado, y sabían que en la T4 le pasaría lo mismo a Brianna. 

GABALDON: Hace un par de años pregunté a personas que habían sido víctimas de delitos sexuales qué pensaban de la manera en que se trataban estos temas en los libros. Puse una publicación en mi página de Facebook, y en 24 horas, recibí una inmensa cantidad de respuestas del público. Y todas ellas decían cosas como: "Tu historia me dio esperanza de que podría sanar, de que podría superar esto. Me hizo sentir mejor".
Casi todos ellos compartieron detalles horribles de lo que les había ocurrido. Algunos dijeron que estaban agradecidos de que Jamie admitiera que había sido forzado contra su voluntad a tener un orgasmo cuando fue ultrajado, porque eso también les había ocurrido a ellos, y se sentían muy mal por ello. Dijeron: "Me has ayudado a darme cuenta de que no fue mi culpa". (Contiene el llanto). Se me hace un nudo en la garganta cuando hablo de cosas tan emocionales.





Outlander T5E12: Hombres locos lo destruyen absolutamente todo

Fuente/Source: The Spinoff

                                    BETTY DRAPER, ¿eres tú?

Outlander: Hombres locos lo destruyen absolutamente todo

La Temporada 5 de Outlander termina de una forma dura y brutal. Tara Ward nos hace la crítica del último episodio.

Si os disponíais a leer esta crítica de Outlander buscando encontrar buen rollo con gatitos de pelo suave y pan mohoso, por favor, volved a las piedras. Hubo muy poca alegría en este último episodio de la temporada; nuestras adoradas escenas con los sándwiches de mantequilla de cacahuete y los bailes de Lord John fueron  sustituidas por una hora de violencia y trauma, los que sufrió Claire a manos de los Brown. Claire ya ha sobrevivido muchas tragedias en su vida, incluyendo la vez que fue apresada junto con un coco parlante. ¡Ya basta!

Outlander ha sido criticado por recurrir demasiado a la agresión sexual como un instrumento argumental, y este último capítulo lo llevó hasta tal punto que toda la serie se derrumbó a través de las piedras. Los primeros 20 minutos fueron brutales: Claire fue golpeada y abusada por los hombres de Brownsville. Su cerebro intentaba escaparse de la realidad viajando a su lugar seguro, una elegante casa de los años 60 llena de toda la gente a la que ama y de un fabuloso mobiliario de mediados de los años 1960. 

Todos nos hemos preguntado alguna vez qué aspecto tendría Jamie Fraser en el siglo XX y, ¿sabéis qué? pues que tiene exactamente el mismo que en el siglo XVIII, pero con el pelo más esponjoso. El champú líquido tiene mucha culpa de ello. 

      LA MEZCLA CON MAD MEN QUE NUNCA PENSAMOS QUE QUERÍAMOS VER

Las borrosas alucinaciones de Claire nos mostraban a Marsali, Fergus, Murtagh y Jocasta amando la vida del siglo XX; Murtagh lucía un estiloso jersey de cuello alto que hubiera hecho que Frank se revolviera en su tumba de envidia. Todos los preciosos fragmentos de la vida de Claire quedaron expuestos delante de nuestro ojos, como aquél deseado jarrón de Inverness y la naranja de Versailles, pero del techo caía agua. Probablemente eran mis lágrimas. ¿Os acordáis de cuando todo de lo que teníamos que preocuparnos era de unas pocas cabras furiosas en una cabaña? Echo de menos a aquellas criaturas...

Bree y Roger no estaban en el sueño futurista de Claire, porque dos oficiales de policía (uno era Lionel Brown, pero con el pelo más arregladito), anunció que habían muerto en un accidente de coche. En el mundo real, Bree y Roger no estaban muertos, pero tampoco estaban ni mucho menos en el siglo XX. Tras intentar viajar al futuro, las piedras escupieron otra vez a los MacKenzie al siglo XVIII, porque sus corazones querían quedarse en 1772. 

PARA ESTA GENTE NO VA A HABER INODOROS DE LOS QUE SE TIRA DE LA CADENA

Pues sí, después de las preocupaciones y los nervios de la semana pasada, Bree y Roger decidieron que preferían vivir en una época en la que educar a las mujeres sobre su propio cuerpo significa que te secuestren, te peguen y te violen una banda de hombres. Los MacKenzie deberían irse a la esquina de los idiotas para pasar una cuarentena de 14 días, pero igual que aquélla vez en la que a Roger le pusieron esos bombachos hasta la rodilla en la T4, nosotros no juzgamos. Bueno, quizá un poco. ¡Esperad! Mucho. El corazón quiere lo que quiere.

Menos mal que tenemos a Jamie y los hombres del cerro, que arrasaron el campamento de los Brown con un tsunami de testosterona, y así nos salvaron el día. Rescataron a Claire y masacraron a todos los hombres excepto Lionel Brown, al que se trajeron a casa para...¡ejem! preguntarle unas cosas. Pues claro...¿por qué no? El único que consiguió escapar fue Wendigo Donner, otro viajero del tiempo que hizo migas con Claire gracias a Ringo Starr. Donner no ayudó a Claire cuando lo necesitaba, y ya sabemos que aparecerá en la temporada próxima y que Claire le salvará la vida aunque él no salvara la suya. ¡Bah! Claire no debería aguantar esta mierda ni un minuto más. 

                                            ¡OH, CLAIRE!

Marsali también pensaba eso, y se cargó a Brown en un acto de venganza inyectándole cicuta en el cuello. Marsali ha sido la estrella de la T5, fuerte y divertida, y probablemente la única persona sensible en el Cerro Fraser. Esperemos que en la próxima temporada Outlander le dé algo más que hacer que estar siempre embarazada, despiezar animales muertos y llevar gorritos monísimos. ¡Marsali presidenta! sería un gran comienzo, y ahí lo dejo. 

"¿Voy a ir al infierno?" pregunta Marsali a Jamie, pero le está preguntando a la persona equivocada. Jamie es estos días un asesino en serie, pero está bien, está bien. Mientras Bree y Roger nos metían un rollo descomunal sobre tomar o no el camino menos transitado, Jamie llevó el cadáver de Brown a Brownsville y contó lo que había pasado. No es lo más inteligente que se ha de hacer si los Fraser quieren vivir una vida tranquila, pero, oye, de aquí en adelante Jamie y Claire seguro que van a vivir felices y comiendo perdices hasta el final de sus días. 

Outlander no es nunca sutil, y aunque este último episodio fue un puñetazo emocional, la violencia gráfica lo hizo difícil de ver. No necesitábamos ver a Claire sufriendo con tanto explícito detalle para entender su trauma, aunque Catriona Balfe nos regaló la mejor interpretación de la serie. La Temporada 5 desapareció a través de las piedras mientras Jamie y Claire se declaraban una vez más amor mutuo. Eran solo una viajera en el tiempo y un guerrero pelirrojo en la pequeña casa amarilla en la colina. ¿Todavía gotea el techo? no, sigo siendo yo.