13 de junio de 2021
#DailyLine (ADELANTO) Libro 9. Escena apertura
29 de mayo de 2021
#DailyLine (ADELANTO) Libro 9. Feliz día de la abeja
Fuente/Source: Diana Gabaldon
#DailyLines #Veydilealasabjeasquepartí #Libronueve #Fechadepublicación23Noviembre
Jamie suspiró, plegó la carta dentro de su bolsillo e incapaz de quedarse sentado con sus pensamientos, subió la colina hacia el jardín de Claire, no con la intención de hablarle sobre la carta y sus pensamientos, solamente buscando el bienestar momentáneo de su presencia.
Ella no estaba allí, dudó en la verja, pero finalmente la cerró detrás de él y caminó despacio hacia la hilera de colmenas. Le había construido un gran banco de trabajo y en ese momento había nueve colmenas encima, emitiendo un pacífico zumbido bajo el sol de otoño. Algunas de ellas eran de paja, pero Brianna había construido tres cajas también, con marcos de madera dentro y una especie de desagüe para facilitar la recolección de miel.
Tenía algo en el fondo de su mente, un poema que Claire le había recitado una vez, sobre nueves y abejas. Solamente recordaba un trocito: nueve hileras de judías tendré, y una colmena para abejas, y viviré solo en el claro ruidoso de las abejas. El número nueve siempre le había hecho desconfiar debido al extraño encuentro con una adivinadora parisina.
"Morirás nueve veces antes de morir" le dijo. Claire había intentando, de vez en cuando, saber las veces que debería haber muerto y no lo hizo. Él nunca lo intentó ya que tenía la superstición de no atraer la mala suerte pensando en eso.
Las abejas estaban a lo suyo. El aire estaba lleno de ellas. Sus alas captaban el sol tardía haciéndolas brillar como chispas entre el verde del jardín. Había algunos girasoles a lo largo de una pared, con sus semillas como piedras grises, sedum y rosas fucsias. Gencianas violetas- las reconoció porque Clare había hecho un ungüento con ellas que había utilizado con él en más de una ocasión.- y había traído algunas de Willington y había plantado en un lugar arenoso que había preparado para ellas. Él había cavado y traído la arena, y sonrió ante el contraste del pálido terrero arenoso con la tierra arcillosa más oscura. A las abejas parecía que les gustaba el dorado- pero Claire decía que sobre todo recolectaban en los bosques y prados en este momento.
Se dirigió lentamente hacia el banco de trabajo y dirigió una mano hacia las colmenas, y no las había tocado todavía cuando dos o tres abejas se posaron en su mano haciéndole cosquillas en su piel con las patas. "Para que no piensen que eres un oso" había dicho Claire riendo. Sonrió ante el recuerdo y puso su mano en la paja calentada por el sol. Solamente la dejó posada un momento dejando ir sus problemas, uno a uno.
"La cuidaréis, ¿verdad?" dijo al fin, hablando suavemente a las abejas. "Si ella viene a vosotras y os dice que me fui, la alimentaréis y la atenderéis?" Se quedó un momento más, escuchando el incesante zumbido.
"Os la confío" dijo finalmente y se giró para irse con su corazón más ligero en su pecho. No fue hasta que cerró la verja detrás de él y comenzó a bajar hacia la casa, que le vino a la mente otro trozo del poema.
"Y tendré algo de paz allí, porque la paz llega lentamente....."
8 de julio de 2020
#DailyLine (ADELANTO) Libro 9. Recordando porqué somos libres
Su aspecto era más llamativo gracias a su peinado, con finos mechones de cabello peinados con cuidado sobre su calva y dos mechones más gruesos en cada lado de su cabeza, como orejeras. A Roger le ardía la curiosidad por saber cómo eran sus orejas para llevar ese tipo de disfraz, pero se deshizo de ella a base de fuerza de voluntad, y esperó pacientemente a que el Teniente coronel terminara.
Por otro lado... eran negros, lo que no se había esperado en absoluto.
Marion levantó una mano y casi todos dejaron de hablar, aunque se revolvieron en un aire general de impaciencia. Se inclinó hacia delante para hablar a la cara de un oficial que le sacaba varios centímetros, y los demás dejaron de moverse y se pararon a escuchar.
Roger no podía escuchar lo que decían, pero era fuertemente consciente de la actual corriente eléctrica que discurría en el grupo- la misma corriente que recorría el campamento, pero más fuerte.
-Dios todopoderoso, se están preparando para luchar. Ahora-
Nunca había estado en un campo de batalla, pero había recorrido algunos con su padre. El Reverendo Wakefield había sido un entusiasta historiador bélico, y un gran contador de historias; había sido capaz de evocar la sensación de pelea confusa y la lucha encarnizada del campo abierto en Sheriffmuir, y la sensación de fatalidad y matanza de la tierra encantada de Culloden.
Roger estaba sintiendo casi lo mismo, elevándose de la tranquila tierra del cementerio a través de su cuerpo, y cerró el puño, sintiendo la necesidad urgente de tener un arma en su mano.
24 de junio de 2020
#DailyLine (ADELANTO) Libro 9. Postres
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Roger sonrió ligeramente. No podía casi emitir un susurro pero la felicidad se iluminaba en sus ojos.
"Esclavos africanos," dijo apenas audible. "Ellos la hacen. Pregunta y respuesta. Lo llaman a veces. ¿Quizás la escuchaste en.... River Run?"
"Oh. Sí, quizás," dije un poco dubitativa. "Pero me parece más... ¿reciente?" Una elevación de su oscura ceja me indicó que captó el significado de "reciente".
"Sí." Cogió su cerveza y tomó un trago largo. "Sí. Cantantes negros, y luego otros... lo tomaron. Es una de las..." Miró a Fanny y luego a Rachel. "Una de las raíces que ves en... la música moderna."
Rock and roll, imaginé que quería decir, o posiblemente rhythm and blues- no era una experta en música.
"Hablando de música, Rachel, tienes una voz preciosa," dijo Bree inclinándose en la mesa para poner un trozo de pan bajo la nariz de Oggy.
"Gracias Brianna," dijo Rachel y se rió. "Como un perro." Tomó el pan y permitió a Oggy que lo aplastara en su puño, él prefería atacar la comida antes de comerla. "Fue agradable que tanta gente decidiera compartir nuestra reunión- aunque supongo que era más por curiosidad. Ahora que saben la terrible verdad sobre los Amigos, seguramente no volverán de nuevo."
"¿Cuál es la terrible verdad sobre los Amigos, tía Rachel?" preguntó Germain fascinado.
"Que son aburridos," le contestó Rachel "¿no te diste cuenta?"
11 de junio de 2020
#DailyLine (ADELANTO) Libro 9. Fricción Histórica
25 de mayo de 2020
#DailyLines (ADELANTO) Libro 9: Memorial Day
24 de mayo de 2020
#DailyLine (ADELANTO) Libro 9. Marineros.
(1) Burgoo: Un estofado o una sopa espesa. Combinación de carne y verduras. Plato típico de Estados unidos.
17 de mayo de 2020
#DailyLine (ADELANTO) Libro Nueve. Visitas inesperadas
"Bien. ¿Y qué tal si fueran un par de amables contrabandistas?"
Se lo expliqué tan bien como pude trotando detrás de él mientras se desviaba a través del campo para coger su guadaña, la cual puso entre mis manos.
"No creo que tengas que usarla tía", dijo mirando la expresión de mi rostro. "Pero si te quedas ahí bloqueando el camino, un hombre desesperado podría intentar atravesarlo".
Cuando llegamos, descubrimos que el camino había sido efectivamente bloqueado por la carga de la primera mula, que había conseguido quitarse de encima completamente. Cuando Ian y yo aparecimos un poco poco por debajo de los contrabandistas, la primera mula estaba disfrutando de su nueva ligereza de espíritu, y trepaba libremente sobre la pila de bolsas, cajas y objetos de mimbre hacia nosotros, tratando de unirse a su compañero, que tenía limitado el paso por un gran arbusto de zarzamoras que bordeaba el camino.
Evidentemente habíamos llegado casi al mismo tiempo que Jamie y Tom McLeod, ya que los dos traficantes se habían girado para mirarnos a Ian y a mí al mismo tiempo que Jamie y Tom aparecían en el camino por encima de ellos.
"¿Quién demonios sois?" preguntó uno de los hombres mirándonos a Ian y a mí con desconcierto. Ian se había recogido el pelo en un moño alto para retirarlo mientras segaba, y sin su camisa se le veía profundamente bronceado y tatuado, como el Mohawk que era. Yo no quería pensar cómo me veía, completamente despeinada y con el pelo lleno de hojas, pero agarré my guadaña y les dirigí una mirada severa.
"Soy Ian Ôg Murray" dijo Ian suavemente y me señaló con la cabeza "Y ella es mi tía. Oops" la primera mula husmeaba el camino entre nosotros provocando que ambos nos retiráramos del paso.
"Soy Ian Murray" repitió Ian dando un paso atrás colocando su rifle en una posición relajada pero definitivamente preparada sobre su pecho.
"Y yo", dijo una voz profunda desde arriba, "soy el Coronel James Fraser, del Cerro Fraser, y ella es mi esposa". Se hizo visible, alto y de hombros anchos contra la luz, con Tom detrás de él con el rifle brillando con la luz del sol.
"Agarra la mula, Ian. Esta es mi tierra. ¿Y quienes son ustedes, si puedo preguntar?"
Los hombre se sacudieron sorprendidos y miraron hacia arriba- aunque uno miró de forma cautelosa hacia atrás para vigilar la retaguardia.
"Er....somos....um". El hombre joven- no debía de tener más de veinte años- dirigió una mirada de pánico al mayor. "Soy el Teniente Felix Summers, señor. Del barco de su Majestad, el Revenge".
Tom emitió un ruido que podía ser de diversión o amenaza.
"¿Quién es tu amigo?" preguntó señalando al mayor, que podía ser cualquier cosa, desde un vagabundo a un cazador de los bosques, pero que en cualquier caso parecía un gran bebedor con las mejillas y la nariz llenas de capilares rotos.
"Yo....creo que su nombre es Voules, señor", dijo el teniente. "No es mi amigo". Su cara había pasado del blanco del susto al rosa brillante. "Le contraté en Salisbury, para que me ayudara con mi...mi equipaje".
"Ya veo", dijo Jamie educadamente. "¿Quizás está usted ......perdido, teniente? Creo que el océano más cercano está a trescientas millas de aquí".
"Estoy de permiso", dijo el joven para mantener su dignidad. "He venido a visitar a.....alguien".
"Hay premio para averiguar a quién", dijo Tom a Jamie bajando su rifle. "¿Qué quieres hacer con ellos Jamie?"
"Mi esposa y yo llevaremos al teniente y a su... hombre... a la casa para que se refresquen", dijo Jamie haciendo una graciosa reverencia a Summers. "¿Puedes ayudar a Ian con... ?" señaló con la cabeza al caos esparcido entre las rocas. "... Ian una vez que termines, sube y trae al Capitán Cunningham para unirse con nosotros, ¿de acuerdo?"
Summers captó la sutil diferencia entre "invitar" y "traer" al igual que lo hizo Ian, pero no tenía opción. Tenía una pistola y una daga de oficial en su cinturón, pero pude ver que la primera no estaba cebada y por lo tanto, tampoco estaba cargada, y además dudé que alguna vez la hubiera sacado con otro motivo que no fuera afilarla. Jamie ni siquiera miró sus armas y mucho menos pidió que las depusieran.
"Gracias, señor". dijo Summer girando sobre sus talones, y pasó tímidamente junto a mí y mi guadaña, bajando con la espalda rígida por el camino.
(!Gracias a Sandra Robson por esta deliciosa y etérea foto de abeja!)








