4 de diciembre de 2017

Lord John y la Hermandad de la Espada: ¿John Grey lo sabe? [SPOILERS]


Una pregunta que aparece a menudo en los foros de discusión de Outlander, tiene que ver con Lord John Grey y Jamie Fraser; específicamente, si Lord John sabe que Jamie fue violado.

Logré dar con una explicación de Diana Gabaldon en el foro Compuserve, que vale la pena leer hasta el final.

La escena en cuestión aparece en el libro Lord John y la Hermandad de la Espada, capítulo 32, La senda del Honor:

—¿Qué quiere, aprovecharse de mí? —preguntó Jamie con desdén—. Armado o no, jamás podría someterme.

—¿Cree que no podría? Déjeme decirle… —Se detuvo mientras se esforzaba por controlar la furia que le tenía estrangulada la voz hasta tal punto que sólo se oía un susurro—. Déjeme decirle, que si lo llevara a mi cama, podría hacerlo gritar. Y por Dios que lo haría.

Más tarde, intentaría recordar lo que había sucedido después de aquello. ¿Se había movido y sus reflejos y el entrenamiento se habían abierto paso entre la rabia que lo cegaba? ¿O se había movido Fraser y algún rastro de razón había alterado su puntería en el mismo segundo en que lanzó el puño hacia adelante?

Por más que se concentrara, era incapaz de encontrar una respuesta. No recordaba nada salvo la conmoción que le provocó el impacto del puño de Fraser contra las maderas de las cuadras a dos centímetros de su cabeza, y el sollozo de su aliento, que sintió caliente en la cara. Había notado una presencia, un cuerpo cerca del suyo, y la impresión de una irresistible condena.

Entonces salió del establo. Respiraba tan fuerte que parecía que se estuviera ahogando y se tambaleaba bajo la luz del sol poniente. No tenía equilibrio ni orientación; se tambaleó y utilizó una mano para cogerse a algo y evitar caer al suelo.

Se le empezó a aclarar la vista, le lloraban los ojos, pero no podía ver ni el establo, ni la carreta a cuya rueda se agarró, ni la casa y los prados que se extendían más allá. Lo único que veía era el rostro de Fraser cuando él dijo aquello… ¿Qué demonios lo había tentado para que pensara eso, para que dijera esas palabras? «Podría hacerlo gritar.»

Oh, Dios, oh, Dios. Alguien lo tenía que haber incitado.

Una sensación se abrió paso en su interior; le pareció que se le reventaban los vasos sanguíneos del vientre. Una calidez líquida y terrible le recorrió el cuerpo en cuestión de segundos y se hinchó dentro de él sin que pudiera hacer nada por controlarla. Podía vomitar o…

Jadeando, se desabrochó los pantalones y con una o dos desesperadas sacudidas lo expulsó todo. Remordimiento y anhelo, rabia y lujuria —y otras cosas a las que no pondría nombre ni bajo tortura—, todos esos sentimientos lo recorrieron, se deslizaron por su entrepierna, tras erupcionar en sus entrañas, vaciándolo como una bota de vino pinchada.

Se quedó sin fuerzas. Cayó sobre las rodillas y se quedó allí balanceándose, con los ojos cerrados.
Experimentaba una sensación de alivio absoluto.

Pocos minutos más tarde, o tal vez algunas horas, fue consciente de la presencia del sol, una imagen borrosa de un color rojo muy oscuro que flotaba en la oscuridad frente a sus párpados cerrados. Poco después, se dio cuenta de que estaba de rodillas sobre un sucio charco con la frente apoyada en la rueda de una carreta, con los pantalones desabrochados y el miembro colgando flácido entre sus manos.

—Oh, Dios —exclamó suavemente para sí mismo.

La puerta que daba al establo seguía entrecerrada tras él, pero no procedía ningún sonido de la oscuridad que reinaba en su interior.

Una persona que acabó de leer el libro, le pregunta a Gabaldon la razón por la cuál John "se da placer" luego de semejante discusión.

Diana le contesta:

«Respeto tu deseo de encontrar un eufemismo para la palabra masturbarse, pero darse placer definitivamente no es lo que está ocurriendo aquí. 

La vida entera de este hombre ha sido -literalmente- destrozada en pedazos, física y emocionalmente, en este punto. Lo vemos luchar contra el dolor y la depresión, y también luchar por recuperarse. Su enfoque en este punto -nada sorprendente- está en el dilema de qué hacer con Percy. El conflicto es bastante directo, pero se complica por los sentimientos de John hacia él (Percy). A saber: Percy lo acusó de no amarlo lo suficiente. John, con toda razón, rechaza esto como una débil excusa de Percy por su comportamiento -pero al mismo tiempo, es lo suficientemente honesto para saber que hay algo de cierto en la acusación. John le hizo saber abiertamente a Percy, al comienzo de su relación, que él (John) estaba enamorado de otro, pero que estaba dispuesto a ofrecerle a Percy lo que tenía -nótese aquí que Percy tampoco está enamorado de John. Y sabemos que Jamie es de quien John está enamorado.

Ahora, John sabe perfectamente que jamás tendrá una relación romántica ni física con Jamie Fraser. Sin embargo, más allá de lo emocional, Jamie tiene un aspecto único y valioso para John: él sabe lo que es John, y no le causará ningún tipo de daño por saber esto. O, como dice John, "porque, maldito sea Dios, tú eres la única persona en este mundo con la que puedo hablar francamente". Y así lo hace. 

Y mientras que Jamie no se comporta bajo ningún aspecto, de manera amistosa con Grey, es un hombre honesto, y lo escucha y da a John la perspectiva que necesita para llegar a una conclusión sobre Percy. Sin embargo, en este proceso, Jamie averigua qué es Percy para John, y siente repulsión, y le dice que el amor homosexual no es ni siquiera amor; es perversión y cobardía -básicamente, le está diciendo a John que no es capaz de amar; que no es un hombre.

Y esto golpea a John en el centro del lugar en el que se encuentra psicológicamente: John sufre culpa por no haber amado lo suficiente a Percy -y la causa de eso es el amor de John por el hombre que le está diciendo que él no es capaz de sentir esa emoción; y es hasta inferior a un humano por pretender que lo es. Luego Jamie agranda el insulto al implicar que Grey es un pedófilo que se aprovecha de niños.

Y esto, naturalmente, lleva a John al límite, y él responde a este insulto final en la manera de un caballero del siglo XVIII -con el impulso de retar a duelo a quien lo insulta, y resolver el asunto con armas, aunque ese impulso no se pueda satisfacer, dada la situación.

Jamie -también un caballero del siglo XVIII- le responde en términos similares, diciéndole a Grey desdeñosamente que no puede dominarlo, con o sin armas.

Y con esto, John pierde por completo la cordura y le dice lo que le dice a Jamie...

Bien. Él no lo está amenzando con violarlo. Tampoco está diciendo que podría hacer gritar a Jamie de éxtasis. Lo que John quiere decir es que, si Jamie y él se vieran envueltos en ese tipo de intimidad física, John podría forzar a Jamie a admitir la fuerza de los sentimientos de John -admitir, esencialmente, que la capacidad de John para amar no solo es real, sino que también es poderosa. 

Eso es lo que John quiere decir, aunque no lo esté pensando en términos coherentes -está hablando de manera visceral, y atacando a Jamie en términos sexuales, por decirlo de alguna manera, porque eso es lo que Jamie acaba de hacerle a él.

Sin embargo, esa frase en particular, golpea a Jamie en el centro de su corazón, y él también responde de manera visceral -y física. Y John, totalmente desquiciado y vulnerable, ve lo que esas palabras hicieron a Jamie, y se da cuenta, horrorizado, del porqué.

 ¿Qué demonios lo había tentado para que pensara eso, para que dijera esas palabras? «Podría hacerlo gritar.»

 Oh, Dios, oh, Dios. Alguien lo tenía que haber incitado.

En otras palabras, John cae en la cuenta -en un momento de conmoción cegadora- de que alguien violó a Jamie (lo que naturalmente da a Jamie una opinión particular sobre la homosexualidad).

Ahora, el contenido de su conversación ha sido altamente sexual, y las emociones de John han ido en aumento a lo largo de la misma, alimentadas por la frustración, la culpa, y la ira. En este punto, cuando no solo cae en la cuenta de la horrible verdad, sino también del terrible (aunque equivocado) impacto que sus palabras han tenido -se tambalea para salir fuera del establo, hirviendo con tantas emociones violentas que simplemente no puede procesar ninguna de ellas, y no tiene más remedio que recurrir a algo físico. Él cree que va a explotar, o vomitar, y luego, en completa desesperación -porque todos estos sentimientos están enfocados en el sexo- recurre a lo que le parece la única salida posible. 

A tener en mente. Él no está a la vista de nadie -exceptuando, posiblemente, a Jamie- y en ese momento si Jamie lo ve o no, no es relevante, no podría empeorar más las cosas. Está en el lado del establo más alejado de la casa, solo en el patio. En este momento, John está completamente fuera de sí -y Jamie también. Ambos se vieron obligados a una acción física como medio para lidiar con emociones que no pueden manejar -Jamie dando trompadas a la pared, John por medio de...

Bien, ciertamente no se está complaciendo a sí mismo. En términos etológicos, se llama desplazamiento. En términos novelescos, supongo que podríamos llamarlo un consejo de desesperación. »

3 comentarios:

  1. Pobre Jamie, después de lo que sufrió por culpa de Jack randall!!. luego esto!! Hay que tener el temple que tiene Jamie.

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  2. Que buena explicación, muchas gracias por traducirlo y traerlo!! ;)

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  3. Muy bien razonado por Diana. Uno más de sus detalles para conocer la personalidad de estos dos personajes. Gracias por encontrar estos comentarios de Diana son una joya.

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