5 de diciembre de 2018

A Dram of Outlander: Eso no es poco. [SPOILERS DE LOS LIBROS QUE SIGUEN]

Fuente/Source: A Dram of Outlander
Traducción: Rosana Ardanaz Arranz

No pude escribir el blog sobre el episodio de la semana pasada, “La novia falsa”, porque era la semana de Acción de  Gracias. Pero me gustaría empezar el post de esta semana con una cita de dicho episodio. Jamie y Claire están en el bosque, hablando de sus planes para el futuro, y Jamie dice:
 


“Un hombre debería estar ya asentado a mi edad, ¿no?...Cuando nos conocimos, yo era un proscrito, y todavía lo era cuando volviste. Si estuviera solo, viviría otra vez como un proscrito, y cuando fuera viejo, me tumbaría en el suelo bajo un árbol y dejaría que los lobos royeran mis huesos. Pero no estoy solo. También estás tú. E Ian….Fergus…Marsali. ¿Lo entiendes? Si pudiera, pondría el mundo a tus pies, Claire, pero no tengo nada que darte”.

Cuando escuché estas palabras por primera vez, me sorprendieron un poco. Me sonaban como si Jamie estuviera diciendo que, en realidad, prefería vivir la vida de un hombre fuera de la ley. Pero al escucharlas más veces, entendí algo diferente. Estudiémoslo un poco antes de que os cuente lo que me pareció el episodio 404.

El Jamie de la Temporada 1 es un hombre muy joven, que todavía está descubriendo lo que va a ser. Ha reunido todas las herramientas necesarias para convertirse prácticamente en lo que quiera: de su padre ha aprendido como ser un terrateniente y un señor; de la universidad en Paris ha aprendido como ser un hombre de mundo; de su tiempo en Leoch ha aprendido a ser un guerrero. Hay veces en la T1 en las que parece lo más feliz que le hemos visto nunca…hasta que entra en escena Jack Randall.

En la Temporada 2, debería ser feliz: vive una vida fácil en Paris, a salvo de cualquier peligro, con una esposa a la que ama con todo su corazón. Pero en París es infeliz porque vivir una mentira va en contra de su naturaleza. Aunque la segunda mitad de la temporada es una época de dificultades, Jamie puede ser él mismo –al menos, su parte de guerrero- y parece, irónicamente, estar en paz….hasta que pierde a Claire.

La primera mitad de la Temporada 3 es la de la desesperación (con una actuación magistral de Sam Heughan), cuando Jamie cree que nunca volverá a ver a Claire. Su vida no tiene propósito durante esos años, hasta que llega Willie, e incluso esa pequeña luz es algo que Jamie tendrá que sacrificar al final. Entonces Claire vuelve pero, casi inmediatamente, se ve envuelto en una serie de circunstancias que están fuera de su control. Durante la mayor parte del resto de la T3, no lo recupera, y esa es quizá la razón por la que son los episodios que menos me han gustado.

Lo que nos lleva a las palabras a las que me refería más arriba. Creo que Jamie está diciendo que Claire (e Ian, Fergus y Marsali) y sus nuevas circunstancias le han dado otra vez un propósito en la vida, le han salvado de vivir otra vez en la ilegalidad. Jamie ha visto el potencial de este mundo nuevo, tanto en lo que él puede hacer allí como en lo que ese mundo puede hacer de él. Por fin puede ser todas las cosas para las que está cualificado: un señor, un hombre de mundo y, sí, un guerrero.

Por eso me gustó tanto el episodio 404. Sentí que el mundo volvía a su sitio: Jamie Fraser ha vuelto, y por fin controla otra vez su propia vida. Con esto no quiero decir que no le estén sucediendo cosas (Steven Bonnet, el incidente con Rufus) en su nuevo mundo, pero sí es cada vez más capaz de controlar las circunstancias y convertirlas en una ventaja para él. En “Intereses comunes” le vemos como un terrateniente, como un señor,  mientras comienza a construir su hogar en el Cerro Fraser y a organizar su asentamiento en las tierras que le han asignado. 


Vemos al Jamie como un hombre de mundo durante su conversación con el Gobernador Tryon. Ambos personajes están compaginando dos conversaciones: las palabras que dicen y las palabras que no dicen; y cada uno es muy consciente de ambas.


Vemos a Jamie el guerrero en su feroz protección de Claire e Ian de todas las amenazas, tanto las reales como las que él percibe. 


No suelo comparar la serie con los libros, me volvería loca. Pero hay una cita estupenda de La cruz ardiente, cuando Brianna y Claire hablan de buscar el propósito de la vida de cada uno.

-¿Y papá?-  dijo Brianna.

-¿Qué pasa con papá?

-¿Crees que él…es uno de los que saben quienes son?

Las manos de Claire se detuvieron, silenciosas, en el mortero.

-¡Oh, sí! –Dijo- Lo sabe.

-¿Un señor? ¿Así lo llamarías?

Su madre dudó, pensativa.

-No –dijo al final. Cogió de nuevo el almirez y empezó a moler otra vez. La fragancia de la mejorana  seca llenó la habitación como si fuera incienso-. Es un hombre –dijo-, y eso no es poco.


 

 

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