11 de julio de 2016

Ron Moore desglosa el episodio final de la T2 de Outlander y mira hacia adelante con la T3 [SPOILERS]

Fuente/Source: The Hollywood Reporter


SPOILERS DEL EP213 DE OUTLANDER, DRAGONFLY IN AMBER/ATRAPADA EN EL TIEMPO.



«Realmente queríamos dejar asentada la promesa para una tercera temporada con esa toma final.» 

Ron Moore, productor ejecutivo de Outlander.



Y con esto, la #SequíaOutlander vuelve a comenzar.

El episodio extendido del pasado sábado, que marcó el final de la segunda temporada de Outlander, retomó exactamente en el punto donde comenzó el episodio 1 de dicha temporada: Jamie (Sam Heughan) forzó a Claire (Caitriona Balfe) a pasar por las piedras y retornar a su primer esposo (Tobias Menzies), para que ella estuviera a salvo antes del comienzo la desastroza batalla de Culloden. Aunque el episodio de 90 minutos retomó en 1968, 20 años después de la reunión de Claire y Frank. Ella retorna a Escocia con su hija Brianna (Sophie Skelton) luego de la muerte de Frank, para asistir al funeral del reverendo Wakefield (James Fleet), y allí, ambas mujeres conocen al hijo de este, Roger (Richard Rankin), quien es en realidad un descendiente de los MacKenzies.

De regreso en la historia del siglo XVIII, nos encontramos en la mañana del 16 de Abril de 1746, cuando deberá ocurrir la batalla de Culloden. Claire se ofrece para envenenar al príncipe Carlos (Andrew Gower), y de esta manera aniquilar la rebelión antes de que la batalla siquiera ocurra. Desgraciadamente, Dougal (Graham McTavish) escucha los planes de asesinato. Enfurecido al oír semejante traición, Dougal trata de matar a Jamie, pero Claire se interpone en la pelea y ayuda a Jamie a apuñalar a Dougal, matándolo al instante. Horrorizados por lo que acaban de hacer, Jamie y Claire envían a Fergus (Romann Berrux) lejos de la batalla, con las escrituras de Lallybroch en la que se nombra como dueño al sobrino de Jamie, en caso de que algo le ocurra a este último, y así mantener la propiedad dentro de la familia. Y es allí, cuando Jamie está tratando de convencer a Claire a que regrese a su tiempo a través de las piedras, que nos enteramos de la gran noticia: Jamie se dio cuenta que ella está nuevamente esperando un hijo suyo. Y gracias a esto es que Claire accede a regresar a Frank, por la seguridad del hijo de ambos, y luego de tener sexo una vez más, ella pasa por las piedras.

Y de vuelta en la línea de tiempo en el presente, Claire regresa al campo de batalla de Culloden 20 años después de la última vez que vio a Jamie. Cuando Claire está frente a la piedra del Clan Fraser, ella se quiebra en un monólogo tremendamente emotivo con el fallecido Jamie, contándole todo acerca de la vida de la hija de ambos. Pero Brianna sospechaba de las constantes desapariciones de su madre, y lo enlista a Roger para ayudarla a averiguar qué fue lo que ocurrió entre sus padres cuando Claire y Frank estaban de visita en casa del reverendo, antes de que Claire viajara a través de las piedras. Y es durante esta investigación que se dirigen a Oxford, y allí Bree se encuentra con nada más y nada menos que Geillis Duncan (Lotte Verbeek), a pesar de utilizar ahora el nombre de Gillian Edgars, ya que esto ocurre antes que Geillis haga su viaje en el tiempo.

Más adelante, Brianna y Roger averiguan por los diarios del reverendo que Claire estuvo desaparecida durante 3 años, y a partir de esto, Brianna deduce que Frank Randall no es su verdadero padre. Ella confronta a su madre, y aquí Claire finalmente confiesa todo sobre Jamie, pero Brianna no le cree. Aquí es cuando Claire ve el folleto que Gillian dio a Bree, y logra reconocerla por la fotografía. Mientras Claire trata de ponerse en contacto con ella, el esposo de Gillian le hace saber que ella lo dejó hace varias semanas y Claire supo que estaría planeando viajar pronto a través de las piedras, por lo que sustrae de la casa de ambos el diario de Gillian con investigación detallada sobre Craigh na Dun. 

Más tarde, cuando Brianna pide a Claire saber sobre Jamie, Claire también tiene la posibilidad de educar a Roger sobre sus ancestros, y averiguamos que él es descendiente de Geillis Duncan y Dougal MacKenzie. Claire, Brianna y Roger parten para confrontar a Gillian/Geillis y así confirmar la historia de Claire, sabiendo que se encontraría en Craigh na Dun, pero para cuando finalmente logran llegar al lugar, Geillis ya había asesinado a su esposo para ofrecer el sacrificio de sangre que cree necesario para viajar en el tiempo. Claire, Brianna y Roger son testigos de como ella desaparece en las piedras, y de esta manera Bree finalmente cree la historia de Claire. Y la cereza del pastel viene de la mano de Roger: durante su investigación descubre que Jamie Fraser logra escapar de ser ejecutado luego de la fallida batalla de Culloden. Con la esperanza de volver a encontrar a Jamie, Claire decide volver a viajar en el tiempo.

The Hollywood Reporter conversó con el productor ejecutivo de Outlander, Ron Moore, sobre el emotivo final de la segunda temporada de la serie, qué cambios se hicieron de las páginas a la pantalla, y qué es lo que más entusiasmo tiene en recrear para la tercera temporada. 

Ya que alteraste la estructura del comienzo de la segunda temporada, ¿cómo afectó eso la forma en que cuentas la historia en el final?

Tenía el final prácticamente planeado al comienzo de la temporada. Cuando conversamos sobre el comienzo de la T2, simplemente sentí que comenzar en 1968 no funcionaría en televisión. Era un salto demasiado grande pasar de Jamie y Claire a bordo de un barco rumbo a Francia para de repente transportarnos a 1968, con 20 años en el medio y Claire en el futuro, siendo médica, con una hija adulta, Jamie muerto, y Frank también. Era demasiado. Mucho para que la audiencia absorviera de un solo golpe. Entonces decidí comenzar de manera más cronológica en el episodio estreno de la T2, con Claire retornado al siglo XX, y eso en sí mismo es un gran salto. En sí mismo era algo enorme, por lo que decidimos hacerlo. Y entonces, ¿cuándo llegaremos a la historia de 1968 que esperan los lectores de la saga? Ahí es cuando decidimos que veríamos 1968 al final de la temporada. Y luego sentí que sería intenso intercalar eso con los últimos momentos de la historia del siglo XVIII, entonces de esa manera, mientras vemos a Brianna darse cuenta de quién es su verdadero padre, y Claire averigua que Jamie después de todo no ha muerto, estamos intercalando con la historia del siglo XVIII cuando finalmente llegan a Culloden, el adiós de Jamie a Claire, y todo eso.

¿Conversaste con la escritora Diana Gabaldon la forma en que se estructuró la segunda temporada? Es un cambio bastante grande. 

No. Ella ve todos los bosquejos, lo que significa que estaba al tanto de lo que íbamos a hacer. Y le agradó. Pensó que era algo inteligente. Ella apoyó mi decisión por completo.

Finalmente averiguamos que Claire está embarazada una vez más cuando Jamie la convence de regresar a Frank para mantener a salvo al hijo de ambos. ¿Por qué decidiste esperar hasta el último momento para revelar esto, si en el libro ocurre antes?

El libro era muy parecido en cuanto a estructura, en el hecho de que es Jamie quien cuenta al lector sobre esto. Lo que hicimos fue deslizarlo para que quedara más cerca del final de la temporada. Nosotros sentimos que si colocábamos eso antes, de alguna manera tiñe todo lo que ocurre después. Comenzarían a hablar sobre el bebé, donde nacería, ¿Claire se quedaría o se marcharía? No queríamos que eso estuviera en el medio, con todo lo que ocurre a su alrededor. Optamos por hacerlo como una de las ultimas piezas del rompecabezas, Claire teniendo la sospecha pero no la seguridad por lo que no lo comenta ahora, porque sabe que Jamie seguramente la enviará de vuelta a casa, y ella está empeñada en quedarse con él no importa lo que pase. Mientras, Jamie logra darse cuenta por sí mismo, y lo usa como su carta ganadora, si las cosas salen mal, la usará en ese momento para obligarla a regresar a las piedras. Es mostrar a ambos personajes un poco cautelosos en cuanto al embarazo, y ambos evitan usar la carta ganadora hasta el último momento.

Las circunstancias en las que muere Dougal terminaron siendo distintas a como se muestra en el libro. ¿Por qué hiciste esos cambios a la escena?

Lo que sí cambiamos fue en darle a Claire un poco más de participación. La escena se lee bien en el libro, pero cuando llegó el momento de representarla, rápidamente nos dimos cuenta que en el libro, Claire está de pie y solamente observa la pelea y la muerte de Dougal. No creímos que eso sentaba bien dramáticamente a nuestros personajes. Queríamos ver a Claire participar de ello y ser más activa en esa escena. Y también, ver a Jamie y Claire funcionando como un equipo una vez más antes de separarse, y esta fue la oprtunidad perfecta.

Es interesante remarcar que ellos no llegaron lejos en sus planes de asesinar al príncipe, mientras que en el libro, habían decidido al final no hacerlo antes de que Dougal los descubriera. ¿Por qué apresuraste esta escena, cuando ese cambio altera completamente lo que Jamie y Claire planeaban hacer?

Para esa escena, era necesario ver que Dougal oyera algo condenatorio para que de esa manera él se moviera con su ira al lugar que queríamos que fuera. Si Jamie y Claire ya hubieran decidido no hacerlo, ¿qué fue lo que escuchó Dougal que lo hizo entrar en esa habitación con la sangre en el ojo? ¿Qué enciende eso en él que lo lleva a la muerte? De nuevo, porque es una serie de televisión, debes dejar que la audiencia vea que alguien los escuchaba detrás de la puerta, y a pesar de no haber tomado aún una decisión final, lo que escucha Dougal es suficiente para que entre en esa habitación y quiera asesinarlos. Simplemente tuvimos que analizarlo de manera más fina que en el libro. 

Ya que la mitad del episodio final transcurre con Roger y Bree, ¿sentiste nervios sobre cómo la audiencia aceptaría a estos dos actores que elegiste para los roles?

Definitivamente. Fue una parte importante del casting y son jugadores importantes a medida que la serie avanza. No fueron actores invitados, son nuevos miembros de la familia con los que tendremos que convivir por bastante tiempo. Quisimos ser cautelosos, pero encontramos dos grandes actores que tenían muy buena química entre ellos y con el resto del elenco. Por lo que una vez que los elegimos, todos nos relajamos.

¿Cómo afectaron esos 30 minutos extra en el episodio final la manera en que cuentas la historia?

Hizo que todo fuera más fácil para nosotros. Había una buena parte de la historia que necesitaba ser contada y todos coincidieron desde el comienzo que este era el caso. En realidad, fue Starz quien nos dijo desde un principio "Si necesitan más tiempo para el episodio final, nos lo dicen. No tenemos ningún problema con eso." Por lo que todos decidimos al comienzo que utilizaríamos 90 minutos para el final. Eso nos dio más libertad con la estructura de la historia. No tuvimos que apretujar todo en una caja de 60 minutos. Solo la historia en 1968 es algo muy grande para que la audiencia asimile. Había tanto que lograr en esa sola parte que el espacio extra fue necesario.

¿Tener un episodio extendido es algo que te gustaría volver a repetir en el futuro?

Depende de la historia. No toda historia lo necesita ni se beneficia con esto. Extendido no siempre significa que es mejor. A veces, simplemente es largo. Y en otras ocasiones, realmente lo necesitas. Como por ejemplo en el EP207 Faith/Fe, el episodio en el cual Claire pierde a su bebé y también tenemos las escenas en la recámara de las estrellas. La primera versión sin editar de ese episodio duraba 1 hora y 20 minutos. Me comuniqué con Starz y no tuvieron problemas con que durara 90 minutos si era lo mejor para la serie. Y lo que ocurrió fue que, una vez que me avoqué a editarlo, ajustando escenas y manteniendo el ritmo dramático, ese episodio nos daba 1 hora y 5 minutos. Por lo que contar la mejor versión de esa parte de la historia terminó sin necesitar ese tiempo extra. Tener la posibilidad de realizar un episodio extendido de vez en cuando está muy bien, pero tratamos de no hacerlo si no es necesario.

¿Qué fue lo que quisiste lograr con esta última toma en la que vemos a Claire mirando esperanzada a las piedras, y dándose cuenta que debe regresar?

Realmente quisimos dejar establecida la promesa de la T3 con esa toma. Y por supuesto, que fuera cinematográfica. Resultó hermosa, que la serie complete el círculo allí en Craigh na Dun una vez más, y el destino de los personajes y el futuro de la historia depende una vez más de viajar a través de esas rocas. Fue una gran oportunidad de hacer algo  realmente intenso visualmente y me encanta la manera en que salió.

¿Qué escena del episodio final de la T2 te provoca más orgullo?

La escena con Claire en el páramo de Culloden y la roca que conmemora a los caídos del clan Fraser. Claire hablándole a Jamie y contándole todas las cosas que se ha perdido. Fue una actuación excelente por parte de Caitriona y un momento muy, muy intenso para toda la serie.

En el episodio final averiguamos que Geillis creía necesario hacer un sacrificio humano para viajar a través de las piedras, pero Claire obviamente no necesitó de ello en ambas ocasiones en que lo hizo. ¿Cuánto de las reglas de los viajes en el tiempo has discutido con Diana Gabaldon?

Tuvimos una conversación con Diana, y ella nos explicó las reglas de los viajes en el tiempo. Tratamos de trasladar eso a algo que la audiencia fuera capaz de creer en la serie. Sus reglas sobre los viajes en el tiempo han evolucionado y están esparcidas por varios libros, varios personajes, y varios escenarios. Realmente necesitábamos entender tanto lo que pensaba Claire como lo que pensaba Geillis en este episodio, por lo que lo refinamos en un par de cosas. Aún quedan algunas que Claire debe averiguar y descubrir a medida que avanzamos hacia la próxima temporada. 

¿Cómo están de adelantados en los planes de la tercera temporada?

Estamos bastante adentrados en ello. Tenemos los guiones para los primeros episodios e historias repartidas en más o menos 10 episodios. Ya comenzamos la pre-producción en Escocia. Probablemente no comencemos a rodar antes de finales de Agosto, principios de Septiembre.

¿Qué parte de la historia tienes más ganas de que cobre vida en la T3?

Sería fantástico hacer todo lo que tenga que ver con los barcos. Soy una persona a la que le gustan mucho. Quiero decir, el nombre de mi compañía es Tall Ship Productions. Sería muy divertido poder rodar como se equipan los barcos e ir en viajes por el océano y llegar a Jamaica. Será algo muy grande hacer la nueva entrega de esta serie. 

¿Qué escena de la T2 es la que te causa más orgullo?

La escena en la recámara de las estrella fue uno de los puntos más altos de la temporada. 












10 de julio de 2016

Diana Gabaldon explica por qué omitieron la escena más esperada [SPOILERS]

Fuente/Source: Diana Gabaldon



SPOILERS EP213 DRAGONFLY IN AMBER/ATRAPADA EN EL TIEMPO


«Márcame...o, tú sabes...no lo hagas...

Pensé en publicar estas partes de Atrapada en el Tiempo antes de que se emitiera el final de la segunda temporada de la serie de televisión, y advertirles que ellos no lo harían de esa manera, no vaya a ser cuestión que el averiguar que este pequeño trozo había sido omitido les pudiera causar a algunos de ustedes (ustedes sabes quienes son...) cierto enojo y por lo tanto se perdieran de la verdadera belleza e intensidad de la despedida de Jamie y Claire.

Pero luego decidí que no debía hacerlo; no solo sería un spoiler, sino que irritaría 'a priori' a algunas personas, y no solo arruinaría la sorpresa para ellos, también causaría muchas idas y venidas y agitación general que no creo hubieran sido de ayuda para nadie que se adentra en lo que es realmente un final espectacular.

Pero quería mostrarles el original, por dos razones: como consuelo para los fans de los libros, y como un pequeño obsequio para aquellos que solo siguen la serie de tv.

(Por cierto...uno de los guionistas conversó conmigo antes de una entrevista en Los Angeles y me dijo: 'No haremos lo de los cortes con las iniciales en sus dedos, pero te encantará lo que hemos hecho en su lugar.' No respondí nada (estaba en shock) pero la expresión en mi rostro le debió haber indicado que no estaba muy alegre con esto. Me recompuse y pregunté con calma qué era, para que me contestaran solamente que Claire daría a Jamie el trozo de ámbar con la libélula, antes de pasar a través de las piedras.

No voy a hacer un recuento de la totalidad de mis comentarios a Ron y Maril luego de esta conversación, pero recuerdo haber dicho: 'Hay una tremenda distancia emocional entre 'te amo tan apasionadamente que quiero que derrames mi sangre y me dejes una marca para siempre y de esa manera recordar tu caricia' y 'Aquí tienes, querido, toma el regalo de bodas más horrible del mundo para que me recuerdes en estos 45 minutos antes de morir'.

Ellos admitieron la verdad esencial de esto (cof, cof), pero insistieron en que no podían rodar lo de los cortes en los dedos porque sería muy complicado (tuvieron todas clase de problemas durante los votos de sangre en 'La Boda', y veían la sangre correr por todos lados y el desastre que sería para los vestuarios, los cuales deben durar para varias tomas) y llevaría demasiado tiempo e interrumpiría en el ritmo de la escena.

Y a pesar de mi desacuerdo, seguramente tenían razón...PERO IGUAL. Lo único que pude hacer fue obtener una promesa de que hablarían con utilería para que hicieran un nuevo trozo de ámbar, que no luciera como un trozo roto del transformador de un poste de teléfono.

De todos modos... ¡Aquí tienen!

#DailyLines #AtrapadaEnEltiempo #MarkMe

Me invadió una angustia tan intensa que debí de hacer algún ruido; Jamie abrió los ojos. Sonrió al verme y me escrutó el rostro. Supe que estaba memorizando mis rasgos, como yo los suyos.

—Jamie —dije. Mi voz era ronca por el sueño y las lágrimas—. Jamie, quiero que me marques.

—¿Qué? —dijo, sobresaltado.

Tenía el pequeño sgian dhu que llevaba en la media al alcance de mi mano. Cogí la empuñadura de hueso de jabalí tallado y le entregué el arma.

—Córtame —le ordené—. Profundamente, para que dejes una cicatriz. Quiero llevar tu tacto
conmigo, siempre, y tenerte cada vez que la toque. No me importa si es doloroso; nada puede
dolerme más que dejarte. Por lo menos, cuando la toque, dondequiera que esté, podré sentir tu caricia sobre mí.

Apoyó su mano sobre la mía, que se apoyaba sobre la empuñadura del cuchillo. Un momento
después, la apretó y asintió. Vaciló un momento, cogió el afilado cuchillo y le ofrecí mi mano
derecha. Estaba cálida por haber estado bajo nuestra ropa, pero su aliento ascendió en volutas visibles en el aire frío de la habitación.

Puso la palma hacia arriba, examinándola con cuidado, y se la llevó a los labios. Me dio un suave beso en la palma y mordió la base del pulgar con fuerza. Lo soltó y cortó con el arma la piel entumecida. Sentí como una suave quemadura, pero la sangre empezó a manar de inmediato. Volvió a llevarse mi mano a la boca hasta que la sangre disminuyó. Con cuidado, vendó la herida, ahora punzante, con su pañuelo. Vi que el corte tenía la forma de la letra «J».
Levanté la mirada y vi que me extendía el pequeño cuchillo. Lo tomé y, algo vacilante, acepté la mano que me ofrecía.

Cerró los ojos un instante y apretó los labios, pero se le escapó un pequeño gruñido de dolor
cuando apreté la punta del cuchillo en la base carnosa del pulgar. Una quiromante me había dicho que era el Monte de Venus; el indicador de la pasión y el amor.

Cuando acabé de hacer la pequeña incisión semicircular me di cuenta de que me había dado su mano izquierda.

—Debí haberlo hecho en la otra —dije—. Te lastimarás con la empuñadura de la espada.

Sonrió levemente.

—No podría pedir más que sentir tu caricia en mi última pelea, dondequiera que ésta sea.

Desenvolví el pañuelo bañado en sangre y apreté mi mano herida contra la suya, entrelazando los dedos. Sentí entre nuestras manos la sangre cálida y resbaladiza que todavía no se tornaba pegajosa.

—Sangre de mi sangre... —murmuré.

—... y carne de mi carne —respondió con suavidad. Ninguno de los dos pudo terminar el voto:
«hasta que la muerte nos separe», pero las palabras no pronunciadas pendieron, dolorosas, entre los dos. Por fin sonrió con ironía.

—Más que eso —dijo con firmeza, y me atrajo hacia él una vez más.

 * * * * * * *

—Frank —dijo por fin, con un suspiro—. Bueno, tú verás lo que le cuentas de mí. Es probable que no quiera oír nada. Pero si lo hace, si descubres que puedes hablarle de mí, como me has hablado de él, entonces dile... que estoy agradecido. Dile que confío en él, porque no me queda otro remedio. Y dile... —Sus manos apretaron súbitamente mis brazos, y habló con una mezcla de hilaridad y absoluta sinceridad—. ¡Dile que lo odio con todo mi corazón y con cada poro de mi cuerpo!

Estábamos vestidos y el amanecer se había convertido en día. No teníamos comida, nada con que desayunar. Nada más que hacer... y nada más que decir.

Tendríamos que despedirnos para que él llegara a tiempo al páramo de Drumossie. Era nuestra última despedida, y no encontrábamos la forma de decirnos adiós.

Por fin sonrió, se inclinó y me besó en los labios.

—Decían... —comenzó a decir, y se detuvo para aclararse la garganta— En otro tiempo decían que, cuando un hombre debía partir para hacer algo importante, buscaba a una mujer sabia y le pedía que lo bendijera. Él se detenía en la dirección a la que se dirigía, y ella se acercaba por detrás para rezar una oración por él. Cuando ella terminaba, él echaba a andar sin mirar atrás, porque de lo contrario tendría mala suerte en su empresa.

Me tocó la cara una vez y se volvió hacia la puerta abierta. El sol de la mañana entraba a raudales, iluminando su cabello como si fueran llamaradas. Enderezó los hombros, anchos bajo su capa, e inspiró hondo.

—Bendíceme, mujer sabia —me dijo—, y vete.

Puse una mano sobre su hombro, buscando las palabras adecuadas. Jenny me había enseñado unas antiguas plegarias celtas de protección. Traté de recordar alguna.

—Jesús, hijo de María —empecé—. Invoco tu nombre y, en el nombre adorado de Juan Apóstol y en el nombre de los santos, te pido que lo protejas en la batalla que viene...
Me detuve, interrumpida por un sonido procedente de la colina. Había ruido de voces y de pasos.

Jamie se quedó helado por un momento, luego se dio la vuelta y me empujó hacia la parte
posterior de la choza, donde se había derrumbado la pared.

—¡Por ahí! —dijo—. Son ingleses. ¡Corre, Claire!

Corrí hacia el hueco de la pared con el corazón en la garganta, y vi que él se dirigía a la puerta,
espada en mano. Me detuve un momento para verlo por última vez. Él volvió la cabeza, me miró, corrió a mi lado y me apretó contra la pared, en la agonía de la desesperación. Me acercó a su cuerpo con furor. Sentí su erección contra el vientre y la empuñadura de su daga que se me clavaba en el cuerpo.

Habló con voz ronca contra mi pelo.

—¡Debo hacerlo una vez más! ¡Pero rápido!

Me empujó contra la pared y levantó mi falda y la suya. No fue amor, sino un acto rápido y furioso, que terminó en segundos. Las voces se acercaban; estarían a cien metros.

Me volvió a besar y me dejó en la boca el sabor de su sangre.

—Llámalo Brian —me dijo—, por mi padre.

Me empujó hacia el agujero de la pared. Corrí, pero me giré para verlo parado en medio del
vano de la puerta, con la espada en una mano y el puñal en la otra.

Los ingleses, que no sabían que la cabaña estaba ocupada, no pensaron en enviar un guía a la parte trasera. La ladera detrás de la choza estaba desierta. Corrí hasta el refugio de un bosquecillo de alisos que había bajo la cima de la colina.

Me abrí paso entre el matorral y las ramas de los árboles, tropezando contra las rocas, cegada
por las lágrimas. A mis espaldas alcanzaba a oír gritos y el ruido de armas que entrechocaban en la choza. Mis muslos estaban pegajosos y húmedos del semen de Jamie. Me parecía que la cima de la colina nunca se acercaría; ¿iba a pasarme el resto de mi vida abriéndome paso a través de árboles?

Oí un crujido en el matorral a mis espaldas. Alguien me había visto salir corriendo de la cabaña.

Me sequé las lágrimas y trepé a cuatro patas cuando el terreno se hizo más empinado.

Aquello era un claro: era la plataforma de granito que recordaba. Allí estaba el cornejo que sobresalía del risco, y también el montón de rocas pequeñas.

Me detuve en el borde del círculo de piedras y miré hacia abajo, tratando de ver lo que pasaba.

¿Cuántos soldados habrían llegado hasta la choza? ¿Habría podido Jamie huir de ellos y alcanzar su caballo? Sin él, jamás llegaría a tiempo a Culloden.

De repente vi un destello tras un matorral: un soldado inglés. Me volví, atravesé jadeando el
círculo de hierba y me arrojé a través de la hendidura de la roca.»

Atrapada en el Tiempo, capítulo 46:  Timor mortis conturbat me

4 de julio de 2016

#DailyLine (ADELANTO) Libro 9: ¡El libro 9 tiene título!

Fuente/Source: Diana Gabaldon

#DailyLines #LibroNueve #veydilealasabejasquemeheido #SiEseEsElTitulo

Fineartamerica.com


"Ve y dile a las abejas que he partido."

Contarle a las abejas lo que ocurre es una antigua tradición celta y europea, en el que se cuenta a las abejas sobre los eventos importantes en la vida de su cuidador, como por ejemplo nacimientos, casamientos, partidas y retornos del hogar. Si se obviaba u olvidaba de hacerlo, y las abejas no eran puestas "en duelo", se creía que habría un precio que pagar, como por ejemplo que las abejas dejarían la colmena, dejarían de producir miel, o morirían. La costumbre está ampliamente documentada en Inglaterra, aunque también hay registros en Irlanda, Gales, Alemania, Holanda, Francia, Suiza y los Estados Unidos. 


Poema de Whittier sobre las abejas (Home Ballads)

Al igual que el mes anterior,
La casa y los árboles,
El techo marrón del granero, la vid junto a la puerta,
Nada cambió, excepto la colmena de abejas.

Ante ellas, bajo el muro del jardín,
Delante y detrás,
Tristemenente cantaba la pequeña niña de las tareas,
Cubriendo cada colmena con un lienzo negro.

Tembloroso, escuché: El sol de verano
Tenía el frío de la nieve,
Porque sabía que ella estaba contando a las abejas sobre alguien
¡Que ha emprendido el viaje que todos debemos hacer!

Luego me dije a mi mismo: Mi Mary llora
Por los muertos hoy;
Sea que su abuelo viejo y ciego duerme
Las molestias y dolencias de su edad se disipan en el sueño.

Pero su perro se quejó en voz baja, en el umbral de la puerta,
Con su bastón en la barbilla,
El anciano se sentó, y la niña aún
Cantó a las abejas que entraban y salían.

Y la canción que ella cantaba, desde ese día
Resuena en mis oídos:
'Quédense en casa, lindas abejas, ¡no se vuelen de aquí!
¡La señorita Mary ha muerto y se ha ido!'

mieladictos.com

Diana Gabaldon, con respecto al título, contestó en su página de Facebook: «Quiero señalar que 'partir' no necesariamente significa 'morir'. Están en medio de una guerra, los hombres deben marchar alejándose de sus hogares, y todo eso...»






DailyLine de hoy [SPOILERS]


 

"¿Y los presbiterianos tienen mártires?" Preguntó Jamie, dudoso. "Quiero decir, no tienen santos, ¿o sí?"

"¿A qué se debe este interés repentino en la doctrina presbiteriana?" Dijo Roger, haciendo la pregunta con cuidado, de manera ligera. "¿Estás pensando en convertirte?"

Oyó un breve gruñido divertido como respuesta.

"De ninguna manera. Sólo que he estado pensando, últimamente."

"Debes tener cuidado con esas cosas," dijo Roger, inclinándose para quitar un brezo prendido a la rodilla de su pantalón. "Está muy bien cuando es de manera moderada, pero en demasía te causará indigestión, mental y física."

"En eso no te equivocas," dijo Jamie a secas. "Dime una manera de detenerlo que no requiera beber en exceso. Necesito el whisky para venderlo."

Un ulular distante, como si fueran gibones, flotó a través de la creciente oscuridad.

"Bien, mantenerte cerca de los niños ciertamente cumple el cometido," dijo Roger, sonriendo ante el sonido. "Cuando Jem aprendió a hablar, Bree solía decirme que no era capaz de hilar dos pensamientos seguidos a menos que colocara algo en la boca del niño. Es un milagro que el muchacho no haya reventado por exceso de alimentación."

"Así es," dijo Jamie, su tono aligerándose también. "El parloteo de doncella de tu pequeño haría que hasta un condenado a muerte deje de pensar en su propio ahorcamiento."

Esa imagen en particular sobresaltó a Roger, a pesar de que las palabras de Jamie fueron al pasar.

"¿En esa dirección van tu pensamientos recientes, entonces?" preguntó después de una breve pausa.

Luego de un prolongado momento, Jamie respondió, "Sí, algunos de ellos sí."

Ah. Por eso la pregunta sobre los mártires... Se mantuvo en silencio, y alargó sus pasos un poco, logrando alcanzar a Jamie.Siguió sin decir nada, era evidente que su suegro aún tenía más para decir. 

"No sé," dijo Jamie finalmente, obviamente cuidando la manera de decirlo, "si sería capaz de morir por una idea. No es que eso no sea algo valiente," agregó de prisa. "Pero ... he preguntado a Brianna si alguno de esos hombres -los que pensaron en las palabras y los conceptos que lo vuelven real- si alguno de ellos participó en la lucha real, cuerpo a cuerpo."

"No creo que lo hayan hecho," contestó Roger dubitativo. "Quiero decir, no lo harán. A menos que cuentes a George Washington, y no creo que él se dedique mucho a hablar."

"El habla a sus tropas, créeme," dijo Jamie, con un tono de humor irónico en la voz. "Pero tal vez no hable con el rey, o con los periódicos."

"No. Pero sin embargo," agregó Roger con imparcialidad, quitando una rama de pino del camino, espesa con el olor acre de la savia que dejó su palma pegajosa, "John Adams, Ben Franklin, Tom Paine, todos los pensadores y oradores, están arriesgando el cuello tanto como tú... como tú y yo."

"Sí." El terreno se elevaba de manera empinada, y no intercambiaron más palabras mientras subían, a tientas por el camino de grava.

"Pienso que tal vez no podría morir -o guiar hombres hacia la propia muerte- solo por la mera noción de libertad. No ahora."

"¿No ahora?" repitió Roger, sorprendido. "¿Antes sí lo hubieras hecho?"

"Sí. Cuando tú y la muchacha y los niños estaban ... allí." Roger notó el breve movimiento de una mano, apuntando en dirección de un futuro distante. "La idea estaría allí para ti. Porque lo que yo hice aquí en ese momento ... importaría, ¿cierto? Para todos ustedes, y podría pelear por todos ustedes." Su voz se tornó suave. "Es para lo que estoy hecho, ¿entiendes?"

"Entiendo," dijo Roger en voz baja. "Pero tú siempre lo has sabido, ¿no es así?"

Jamie emitió un sonido desde el fondo de la garganta, medio sorprendido. 

"No sé cuándo lo supe," dijo con una sonrisa en su voz. "Quizás en Leoch, cuando descubrí que podría convencer a los otros muchachos de hacer travesuras. Y así fue. ¿Quizás debería haber confesado eso?"

Roger lo descartó.

"Importará a Jem y Mandy, y a todos aquellos de nuestra sangre que vengan después de ellos," dijo. Siempre y cuando Jem y Mandy sobrevivan para tener tener sus propios hijos, añadió mentalmente, y sintió una náusea fría en la boca de su estómago ante la idea.

¿Qué edad tenías la primera vez que viste matar a un hombre?" preguntó Roger de forma abrupta.

"Ocho," contestó Jamie sin dudarlo. "En una lucha durante mi primer robo de ganado. No me preocupó mucho.

Jamie se detuvo de repente, y Roger tuvo que dar un paso al costado para no atropellarlo.

"Mira," dijo Jaime, y le obedeció. Estaban de pie en la cima de una pequeña colina, donde no había árboles; el Cerro y la parte norte de la ladera se extendía debajo de ellos, un gran trozo negro contra el azul descolorido del cielo. Las pequeñas luces de las ventanas y las chispeantes chimeneas de una docena de cabañas salpicaban la negrura.

"No son solamente nuestras esposas y nuestros hijos, ¿sabes?" dijo Jamie y señaló hacia las luces. "Son ellos también. Todos ellos." Su voz tenía una nota extraña; una especie de orgullo, pero también de lamento y resignación.

Todos ellos.

Como Roger bien sabía, setenta y tres hogares en total. Había visto el libro de cuentas que Jamie llevaba, escrito con doloroso cuidado, anotando la economía y el bienestar de cada familia que ocupaba sus tierras... y su mente.

"...Ahora pues dirás a mi siervo David, así dice el Señor de los ejércitos, te tomé del redil, de seguir a las ovejas, para que fueras el príncipe de mi pueblo sobre Israel...." la cita le vino a la mente y la dijo en alto antes de pensarla.

Jamie inspiró de forma audible.

"Sí," dijo. "Con ovejas sería más fácil." Luego, de forma repentina, dijo, "Claire y Brianna dicen que la guerra está llegando al Sur. No puedo protegerlos, si se acercaran demasiado," Señaló con la cabeza hacia los distantes destellos, y le quedó claro a Roger que se refería a sus arrendatarios, a su gente. No esperó una respuesta, se volvió a colocar la cesta al hombro y comenzó a bajar.

El camino se estrechaba. Roger y Jamie iban hombro con hombro, y dio un paso atrás siguiendo a su suegro.  La luna tardaba en ponerse esta noche, y era fina y plateada. Estaba oscuro y el aire era frío.

"Te ayudaré a protegerles," le dijo a la espalda de Jamie con la voz ronca.

"Lo sé," dijo Jamie suavemente. Hubo una breve pausa, como si Jamie esperara que dijera más, y se dio cuenta que debería.

"Con mi cuerpo," dijo Roger suavemente en la noche. "Y con mi alma. Si fuera necesario."

Vio brevemente la silueta de Jamie, vio como tomaba aire profundamente y sus hombros se relajaban cuando finalmente lo dejó escapar . Ahora caminaban de forma vigorosa, la huella estaba oscura, y se salieron de ella algunas veces, la maleza tocando sus piernas desnudas.

Al final del claro, Jamie se detuvo para dejar que Roger lo alcanzara y le puso una mano en el brazo.

"Las cosas que pasan en una guerra, las cosas que haces... te marcan," dijo al final en voz baja. "No creo que por el hecho de ser cura te salves de ello, es lo que quiero decir, y lo siento."

Te han marcado a ti. Y lo siento. Pero no dijo nada: solamente tocó la mano de Jamie apoyada en su brazo ligeramente. Luego Jamie retiró su mano y volvieron a casa juntos, en silencio.


   
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