14 de marzo de 2018

Una palabra para decirlo todo: El tema de cada novela, por Diana Gabaldon. [SPOILERS]

Fuente/Source: Diana Gabaldon



Los libros no se escriben solos como sabe todo aquel que haya intentado escribir. Y hay un secreto para escribir cualquier cosa - sea ficción o no, guiones, tarjetas de agradecimiento, poesía o epitafios- y es esta: la única forma de escribir es palabra por palabra. Es tranquilizador o absolutamente horrible, depende cómo lo mires, pero es la verdad. 

Pero como también les podrá decir cualquiera que escriba libros, estos tienen su propia mente y su propia voz. Y un libro exitoso es aquel que habla al lector.

Lo interesante es que también hablan al escritor. (Algunos escritores padecen de la idea de que son ellos quienes están al mando. Quizás sepan algo que yo no sé.)

Si alguna vez has estado expuesto a las clases de inglés en el colegio secundario, sin duda has sido obligado a discernir y explicar el tema de una novela. Esto es terriblemente aburrido, pero posiblemente sea de ayuda para aquellos que nunca escucharon un tema (francamente, en mi opinión es que si lees mucho, has absorbido la noción por observación, y si no te gusta leer, ser forzado a buscar temas en los libros que no te interesa empezar, es muy probable que no cambies tu aversión con la práctica).

Aún así, la noción general de "tema" es algo útil para un escritor, ya que influye tanto en el contenido como en la organización de tu historia. No siempre- ni siquiera a menudo- de una forma deliberadamente consciente, pero ahí está. Y una vez que tengas la mayor parte de un libro, eres capaz de decirle a quien pregunte cuál es el tema.

Realmente no pensé sobre los temas de mis libros durante algunos años, pero un inteligente entrevistador de NPR me preguntó un día si podía resumir en una frase el libro sobre el que estábamos hablando- y me di cuenta de hecho que podía resumir el tema de cada libro en una sola palabra.

Son las siguientes:

Outlander - Forastera:  Amor
Si bien mis libros son referidos (sobre gente que no sabe como llamarlos) como novelas románticas, no lo son. Sin embargo, Outlanter es de hecho la única que tiene la estructura necesaria para pasar como una novela romántica.... es decir, es una historia de cortejo; su parte central es la unión de dos personas de manera (teóricamente) permanente. Además de que explora la naturaleza del amor en un gran número de niveles y en una variedad de contextos.
Tenemos el conflicto de Claire que (realmente) ama a dos hombres. Tenemos el amor de Jamie por su padre, su hermana, y su casa, y el amor de Murtagh por su ahijado. Tenemos el profundo conflicto de amor entre los hermanos MacKenzie. Tenemos el amor de los hombres del clan por los demás, por su jefe y por su casa. Tenemos las muy complicadas emociones del Capitán Jack Randall- no importa si son por amor o meramente por obsesión, es el lector quien debe decidir. Y tenemos el Amor Divino, en el que Claire tropieza por desesperación. Pero casi toda las relaciones del libro se basan en el amor, y la historia completa es un testimonio de la fuerza del amor.


Dragonfly in Amber - Atrapada en el Tiempo: Matrimonio
Este libro trata principalmente sobre el desarrollo de un matrimonio en concreto- el de Jamie y Claire- pero a lo largo del camino, analiza bastante otras relaciones que exploran el concepto. Tenemos el compromiso de matrimonio de Mary Hawkins con el anciano y verrugoso Conde de Vigny. Tenemos los pragmáticos matrimonios de clase y conveniencia sin amor de la corte francesa, y los amoríos casuales y egoístas que contrastan fuertemente con el sentido del compromiso y sacrificio, que subyacen en el corazón de un buen matrimonio. Más tarde vemos el amor condenado entre Mary y Alex Randall- y el práctico matrimonio entre ella y Jack Randall (basado en el amor de Jack por su hermano, más que por la propia Mary). Vemos la paz de un largo matrimonio, profundamente comprometido, entre Jenny e Ian en Lallybroch- y apreciamos las amenazas que hay a estos vínculos y cómo las personas mantienen un matrimonio- o no. 



Viajera - Voyager: Identidad

Viajera tiene mucha aventura, cambios de tiempo y lugares, la búsqueda del destino, y demás -pero el tema de fondo es el de una persona en busca de su identidad, y cómo se definen a ellos mismos, en sus propios ojos, o en los ojos de otros, o en los de la sociedad. Por el matrimonio, por su carrera, por su llamado, o por el reconocimiento del ser esencial que es uno. Podrán apreciar esto con notoriedad (por supuesto) en la historia de Jamie y Claire, primero cuando ella busca al esposo añorado que ha perdido, y luego cuando buscan un lugar en el que puedan sobrevivir juntos.

La metáfora radica en sus nombres: Jamie tiene cinco para elegir, más un título, además de varios apodos, y vive bajo un conjunto de 'nombres de guerra' (a veces, literalmente de guerra) a lo largo de todo el libro, como respuesta a sus roles cambiantes y quién lo persigue en ese momento. Claire, por supuesto, ha pasado de Beauchamp a Randall a Fraser, y una vez más está a punto de ser Claire Fraser -¿O es Sra. Malcolm? ¿O tal vez madame Etienne de Provac? (Simbolizando la conexión de su destino con el de Jamie). Como dice Jamie a Claire en mitad del libro: "aquí en la oscuridad, a solas contigo... no tengo nombre."

Ambos adoptan, descartan y adaptan roles mientras pasan de un burdel en Edimburgo a Lallybroch, y luego al Caribe, hasta que finalmente son arrojados a las costas de América del Norte por un huracán, donde, despojados de absolutamente todo menos el uno del otro, Jamie finalmente recupera y reafirma su identidad, al presentarse a la persona que los rescata: "Mi nombre es James Fraser. Y ella es Claire, mi esposa."



Tambores de Otoño - Drums of Autumn: Familia

Si Atrapada en el Tiempo trata sobre cómo se establece y crece un matrimonio, Tambores hace lo mismo con el concepto de familia y su importancia en la vida de una persona. Una de las nociones principales -que se desarrolla a través de los libros- es que una familia no solamente consiste de personas que comparten ADN, ni tampoco que una familia deja de ser importante si los miembros de esta están separados, o muertos. La familia de Jamie y Claire, durante su asentamiento en Carolina del Norte, está compuesta por Fergus, Marsali, Germain (el hijo de ambos), Ian (el sobrino de Jamie), como así también Brianna, la hija que Jamie jamás conoció.

Y con respecto a esa hija, el shock producido al enterarse sobre su verdadera paternidad la lleva a encontrar a su familia y arriesgar todo para salvarlos, mientras que Roger MacKenzie Wakefield (de apellido MacKenzie de nacimiento, y luego adoptado por su tío-abuelo) arriesga todo por ella -y se convierte en su familia también, junto con el hijo de ella, Jeremiah (que puede o no ser hijo de Roger, pero que Roger reclama firmemente como propio).

Como Brianna escribe en su carta a Roger, junto con la platería de la familia, fotografías y recuerdos: "Todos necesitan una historia. Esta es la mía..."




La Cruz Ardiente - The Fiery Cross: Comunidad

La Cruz Ardiente continua esa noción de "crecimiento" de los libros, desde el cortejo a un matrimonio establecido, de una familia y ahora en la formación de una comunidad, cuando Jamie recupera su destino original de terrateniente y líder,  soporte y protector de una comunidad. Lo vimos en este rol (breve) en Lallybroch, y luego en los años posteriores a Culloden, cuando fue líder de los prisioneros en Ardsmuir y los mantuvo (mayoritariamente) cuerdos y vivos al forjarlos dentro de una comunidad. Jamie siempre ha sido definido (a sí mismo, como así también para los lectores) por su fuerte sentido de la responsabilidad, y aquí vemos esto en todo su esplendor, cuando comienza a juntar inquilinos para las tierras del Cerro Fraser, con la ayuda (y a veces con los obstáculos que le ponen los pelos de punta) de los viajeros en el tiempo de su familia.

Como en cualquier historia que valga la pena, el proceso de la definición de un protagonista (sea esta una sola persona, o un grupo) es siempre un proceso de descubrimiento y conflicto. Tropezones, oposición y peligro son las herramientas que la naturaleza usa para esculpir una personalidad sorprendente de una roca nativa. Y es así que no solo vemos la formación de la comunidad en el Cerro Fraser (un paralelismo y un microcosmos de la emergente América del Norte), sino también las luchas individuales de Jamie, Claire, Brianna, Roger, y los demás, de encajar en este ambiente cambiante y mantener sus propias personalidades y destinos en el proceso.



Viento y Ceniza - A Breath of Snow and Ashes: Lealtad

Me tienta mucho decir que la palabra que define a este libro es "supervivencia", pero los medios por los que tanta gente sobrevive a las vicisitudes de un mundo que gira rápido fuera de control es en realidad un tema mejor.

En esta instancia, exploramos la lealtad feroz de Jamie y Claire entre sí, y hacia su familia, pero más allá de la lealtad hacia la gente, la lealtad a ideales e ideas es algo gigantesco en este punto de la historia de América del Norte, y el conflicto de esas lealtades es paradójicamente la causa de la fractura social y el medio de supervivencia cuando el mundo se está desmoronando. 

Vemos otro tipo de lealtades en funcionamiento -la lealtad de la codicia y autoprotección, en la pandilla de Brown y en la banda de Hodgepile, la lealtad a la tradición de los líderes entre los Cherokee; la lealtad al Rey, al país y a su regimiento exhibida por John Grey -y la lealtad a la amistad, como se puede apreciar entre Jamie y Lord John.

Y por último, vemos la lealtad y el amor de los padres, que harán cualquier sacrificio por el bien de sus hijos y el futuro.



Ecos del Pasado - An Echo in the Bone: Vínculo

La portada de la edición norteamericana de este libro es un abrojo -un arma militar que data de los tiempos romanos. La portada de la edición de Reino Unido es el hermoso "esqueleto" de una hoja -que demuestra la superioridad del departamento de arte de la editorial Orion por sobre mis propios instintos artísticos, pero ambas captan el mismo concepto: los vínculos, frágiles y complejos, entre la gente, y las circunstancias.

El libro narra cuatro historias principales, que se conectan de mayor o menor manera, y -dependiendo de la portada que prefieran- muestran la importancia y la resiliencia de tales conexiones en tiempos de guerra y conflictos personales, o muestran las venas nutritivas subyacentes entre la gente, que las mantiene enteras a pesar del estrés del paso del tiempo.

De la misma manera que con "Viento y Ceniza", consideré un tema alternativo de una sola palabra, en este caso: Mortalidad. No la muerte en sí, sino el darse cuenta de la naturaleza finita de la vida, y lo que les hace a las personas.

Sin embargo, ese era un concepto mucho más difícil de plasmar en una portada.



Escrito con la Sangre de Mi Corazón - Written in My Own Heart's Blood

Si la palabra para "Ecos del Pasado" era "Vínculo", los lectores probablemente esperen que la palabra del libro ocho sea "spaghetti" -o posiblemente "pulpo". Sin embargo, no lo es; es "Perdón" -en ambos sentidos, el bálsamo del perdón dado, y la negación a perdonar, y lo que dar o negar implica tanto para que el que lo da, como para el que lo recibe.

Vemos como opera este concepto entre los personajes principales -particularmente en lo que a William respecta, en respuesta al descubrimiento de su verdadera paternidad, y con respecto a los esfuerzos de Claire para lidiar con enfrentarse al hombre que la violó, y la respuesta de ella a lo que Jamie hace al respecto. Pero también lo vemos en pasajes menores tratando con personajes incidentales: la Sra. Bradshaw y la esclava Sophronia, por ejemplo. La Sra. Bradshaw muestra una determinación feroz para ayudar a la muchacha (y así perdonándola de lo que podría haber sido visto como complicidad hacia la infidelidad de su marido, por una mujer más baja), a pesar de su incapacidad de perdonar a su esposo, y la evidente lucha interna que le cuesta esta situación.

Rachel perdona a Ian en un santiamén, luego de que este confesara que había estado casado antes, y admitiendo su temor de que tal vez no sea capaz de darle hijos. Jamie perdona a Claire (y, de mala gana, a Lord John) por haber tenido relaciones carnales cuando ambos creían que Jamie había muerto -pero sin embargo no es capaz de perdonar a Lord John por dar a conocer sin descaro su deseo por Jamie.

Claire perdona a Jenny en un instante, la cuñada que una vez amó profundamente. Jenny no perdona a Hal, el comandante de los hombres que hirieron a su familia y contribuyeron a la muerte de su esposo, pero ella tiene consejos y palabras de apoyo para Claire, sobre cómo lidiar con el tema de que el hombre que la violó sigue vivo, compartiendo la experiencia de su hija. 

Pero MacKenzie no es capaz de perdonarse a si mismo por cómo le ha fallado a su esposa. Roger perdona a Buck explícitamente por su rol en el incidente que culmina en el ahorcamiento de Roger, pero demuestra el efecto boomerang del perdón, en el cual la sensación de estar herido retorna y debe lidiar con ello nuevamente.

Fanny perdona a William y Jamie por no haber sido capaces de salvar a Jane -pero podemos ver claramente cómo ellos no se perdonan a sí mismos, y deberán convivir con los efectos de eso durante un tiempo.

"Spaghetti", probablemente, sea el término adecuado...

Diana cree que la palabra que definirá al noveno libro, Ve y Dile a las Abejas que He Partido (Go Tell the Bees That I Am Gone) es "Conciencia", aunque no puede asegurarlo, ya que aún no termina de escribirlo.



7 de marzo de 2018

#DailyLine (ADELANTO) Libro 9. Despertar en tu antiguo hogar

#DailyLines #VeYDileALasAbejasQuePartí #LibroNuevoe #NoEstá #OsContaréCuandoEstéTerminado #EnHonorALos30AñosQueLlevoEnEsto #RogerSeDespiertaEnUnNuevoYAntiguoLugar



Copyright 2018 Diana Gabaldon

Fuente/Source: Diana Gabaldon

El 6 de Marzo de 1988, empecé a escribir un libro para practicar. Se convirtió en Outlander, y ahora ¡vean donde estamos......! Por lo tanto en honor a la ocasión (cof, cof)  aquí está (lo que creo que será) la primera escena de Roger del libro Nueve......

El puro agotamiento hizo dormir a Roger como un tronco, a pesar del hecho de que la cama de los MacKenzies consistía en dos viejas colchas que Amy Higgins había sacado apresuradamente de su bolsa de labor, y habían extendido sobre la ropa sucia de una semana de los Higgins y la ropa exterior de los Mackenzie. Sin embargo, la cama estaba tibia, con el calor del fuego encendido en un lado, y el calor corporal de dos niños y de una esposa acurrucada en el otro, y se durmió como un hombre que caía en un pozo, con tiempo solo para una corta pero profunda oración de gratitud.

Llegamos. Gracias.

Se despertó en la oscuridad y el olor de madera quedada y orinal recién usado le produjo un repentino frío a su espalda. Había estado tumbado con la espalda hacia el fuego, pero se había dado la vuelta durante la noche, y ahora veía el plomizo resplandor de las últimas ascuas a unos metros de distancia, tenues venas carmesí entre el carbón y las cenizas. Puso una mano detrás de él, Brianna se había ido. Había un pequeño montón que debía de ser Jem y Mandy al otro lado de la colcha y el resto de la cabaña estaba todavía somnolienta, con el aire denso impregando en la respiración de gente que duerme.

"¿Bree?" susurró, incorporándose con un codo. Estaba cerca-  una sombra sólida con el trasero contra la pared al otro lado del fuego, con un pie elevado mientras se ponía un calcetín.
Bajó el pie y se agachó a su lado acariciando su cara con los dedos.
"Voy de caza con Pa," susurró agachándose más. "Mamá cuidará de los niños, si tienes cosas que hacer hoy."

"Sí. ¿Dónde conseguiste....?" pasó una mano por un lado de su cadera, llevaba puesto una gruesa camisa de caza y unos pantalones amplios, muy parcheados; podía sentir la dureza de las costuras bajo su palma.

"Son de Pa," dijo ella y lo besó con el brillo de las brasas en su pelo. "Vuelve a dormir, queda otra hora para que amanezca."

La observó caminar con cuidado entre los cuerpos del suelo, con las botas en la mano, y una corriente de aire frío recorrió la habitación cuando abrió y cerró la puerta sin hacer ruido detrás de ella. Bobby Higgins dijo algo entre sueños, y uno de los pequeños se sentó y dijo "¿qué?" con una voz clara y sorprendida y luego se volvió a tumbar en su colcha y se durmió de nuevo.

El aire fresco se desvaneció entre el confortable aire viciado y la cabaña se durmió, Roger no. Se tumbó de espaldas sintiéndose en paz, relajado, excitado e inquieto en partes iguales.
Realmente lo habían hecho.
Todos ellos. Continuó contándolos compulsivamente. Los cuatro. Aquí, y seguros.
Fragmentos de recuerdos y sensaciones se abrieron paso en su mente; les dejó fluir sin intentar capturarlos o captar más de una imagen aquí y allá: la sensación de la pequeña barra de oro entre sus sudorosas manos, la sacudida de su estómago cuando se había caído y se había deslizado por la superficie inclinada. El cálido vapor del porridge con whisky, que daba fuerza en la fría mañana escocesa. Brianna bajando con cuidado un tramo de escalera con un pie, el vendado elevado y las palabras "My Dame Hath a Lame, Tame Crane" (1) acudían a su cabeza irresistiblemente. El olor del pelo de Buck, ácido y sucio, mientras se abrazaban al borde de un muelle y una despedida final. Frío, días interminables y noches en el abrazo tambaleante del Contance en su camino a Charles Town, los cuatro acurrucados en un rincón, ensordecidos por el golpe del agua contra el casco, demasiado mareados para tener hambre, demasiado cansados para tener miedo siquiera, hipnotizados por el agua que subía en la bodega, viendo cada centímetro que subía salpicándolos con cada sacudida, intentando compartir su calor corporal para mantener vivos a los niños....

Soltó el aliento que no se había dado cuenta que estaba aguantando, puso sus manos a cada lado del sólido suelo de madera, cerró los ojos y dejó que todo se fuera.

Sin mirar atrás. Habían tomado una decisión y los había llevado allí. Al santuario.

¿Y ahora qué?

Habían vivido en esta cabaña una vez, durante un largo tiempo. Ahora se suponía que construiría una nueva; Jamie le había dicho la noche anterior que la tierra que le había dado todavía era suya, y estaba registrada a su nombre.

Una pequeña llama de anticipación floreció en su corazón. Tenía el día por delante, ¿qué debería hacer primero?

"!Papi!" le susurró al oído una voz somnolienta "!Papi, tengo que ir al baño!"

Se sentó sonriendo, echando atrás todas las capas de ropa y camisas. Mandy saltaba de un pie a otro inquieta, un pequeño pájaro negro, sólido entre las sombras.

"Sí, cariño," le susurró y tomó su mano, caliente y pegajosa. "Te llevaré al baño. Procura no pisar a nadie."

Y muchas gracias a Sue Gunston por esta preciosa foto de una abeja

(1) Trabalengua popular

28 de febrero de 2018

Viajes en el Tiempo: William [SPOILERS ECOS DEL PASADO]

Ecos de Pasado, capítulo 36: El Great Dismal




«Había oído a las rocas hablando consigo mismas en Helwater, en el Distrito de los Lagos, el hogar de sus abuelos maternos. En medio de la niebla. No se lo había contado a nadie.
Se movió ligeramente y notó algo justo bajo la barbilla. Se dio un manotazo en ese lugar y descubrió una sanguijuela que se le había adherido al cuello.


La desprendió con repugnancia y la arrojó tan lejos como pudo entre la niebla. Palpando todo su cuerpo con manos temblorosas, volvió a ponerse en cuclillas, intentando repeler los recuerdos que acudían en oleadas con la bruma que se arremolinaba. Había oído a su madre —su madre de verdad— susurrárselo también. Por eso se había adentrado en la niebla. Estaban de picnic en las montañas, sus abuelos, y mamá Isobel y unos amigos, con algunos criados. Cuando bajó la bruma, de improviso, como sucedía a veces, todos se apresuraron a recoger las cosas del almuerzo y lo dejaron solo, observando el inexorable muro blanco avanzar hacia él.


Y habría jurado que había oído susurrar a una mujer, demasiado bajo como para poder distinguir las palabras, pero con una gran sensación de añoranza, y había sabido que le hablaba a él.
Y se había alejado en medio de la niebla. Por unos momentos, se sintió fascinado por el movimiento del vapor de agua a ras de suelo, la forma en que oscilaba y brillaba y parecía estar dotado de vida. Pero, entonces, la bruma se volvió más impenetrable y supo que se había perdido.


Llamó. Primero a la mujer que pensó debía de ser su madre. «Los muertos acuden con la niebla.» Eso era casi todo lo que sabía de su madre, que estaba muerta. No era mayor de lo que era él ahora cuando murió. Había visto tres retratos suyos. Decían que había heredado de ella el pelo y su buena mano con los caballos.


Le había contestado, juraría que le había contestado, pero con una voz sin palabras. Había sentido la caricia de unos dedos fríos en la cara, y había seguido vagando, extasiado.


Entonces cayó, aparatosamente, rodando sobre las rocas hasta acabar en una pequeña oquedad, magullándose y quedándose sin respiración. La bruma se onduló por encima de él pasando de largo, apremiante en su prisa por engullirlo todo mientras él yacía aturdido y sin aliento en el fondo de su pequeño declive. Y entonces empezó a oír murmurar a las rocas a su alrededor, y se arrastró hasta ponerse en pie y luego corrió, lo más rápidamente que pudo, gritando. Volvió a caer, se levantó y siguió corriendo.


Se precipitó contra el suelo, incapaz de seguir adelante, y se acurrucó aterrorizado y ciego sobre la hierba áspera, rodeado de un vasto vacío. Y, en aquel momento, los oyó llamarlo, unas voces que conocía, e intentó responder a gritos pero tenía la garganta irritada de tanto chillar y no emitió más que roncos ruidos desesperados, corriendo hacia el lugar del que pensaba que procedían las voces. En medio de la niebla, el sonido se mueve y nada es como parece: ni el sonido, ni el tiempo ni el espacio.


Una vez, y otra, y otra más, corrió hacia las voces pero cayó sobre algo, tropezó y rodó por una cuesta, chocó contra unos recrecimientos rocosos y se encontró agarrado al borde de una escarpa, con las voces ahora a sus espaldas, extinguiéndose en la niebla, abandonándolo.


Mac lo había encontrado. Una mano grande que lo agarró apareció de repente y, al cabo de un minuto, estaba en pie, magullado, lleno de arañazos y sangrante, pero aferrado a la áspera camisa del mozo de cuadra escocés, cuyos fuertes brazos lo sujetaban como si no fueran a soltarlo nunca.»



Diana Gabaldon aclara nuestras dudas con respecto a este momento en la vida de William:

"Bien, no sabemos si Willie está exactamente oyendo las rocas; él tiene 3 años (él piensa que tenía 5 en ese momento, pero era un poquito anterior a sus recuerdos) y se perdió en la neblina e imaginó que oía la voz de su madre. Tranquilamente podría haber imaginado oír también las rocas."

Luego en otro comentario dentro de la misma publicación en Compuserve, Diana Gabaldon agrega: "William tiene  mucha imaginación y un poco del don de Jamie para las expresiones poéticas (sonrisa). No, él no puede viajar en el tiempo."


Fuente/Source: Diana Gabaldon en Compuserve y Karen Henry en Outlandish Observations

#DailyLine (ADELANTO) Libro 9: Correspondencia difícil

#DailyLines #VeYDiALasAbejasQuePartí #NoMantengasLaRespiración #QuedaUnPoco #LaTerceraTemporadaSaldráProntoEnDVD #EsoTeMantendráOcupadoUnRato


 


Fuente/Source: Diana Gabaldon

John Grey tomó su cortaplumas -una navaja pequeña encastrada en palisandro y extremadamente afilada- y cortó una pluma nueva con una sensación de anticipación. A lo largo de su vida recordaba que había escrito a Jamie Fraser más de un centenar de cartas, y siempre había experimentado un pequeño -escalofrío- ante la idea de la inminente conexión- no importaba qué tipo de conexión pudiera ser. Siempre sucedía, no importaba si las cartas eran escritas en amistad, afecto- o inminente peligro, enfadado, o encendido en deseo que se elevaba en llamas y olor a quemado, que dejaba ceniza amarga tras de sí.

Ésta, sin embargo, sería diferente.

(Fecha)

A Jamie Fraser, Cerro Fraser
Colonia Real de Carolina del Norte

escribió, imaginando a Jamie en el habitat salvaje que había escogido, con las manos fuertes y lisas con callos, y su pelo recogido atrás con un lazo de cuero, compañero de Indios, lobos y osos. Y sus pertrechos femeninos, seguramente.....

De Lord John Grey (calle,casa)
Savannah, Colonia Real de Georgia

Quería seguir con el saludo, "Mi querido Jamie", pero todavía no se había ganado el derecho de hacerlo. Lo haría.
"En otros mil años más o menos....." murmuró mojando la pluma de nuevo. "O....quizás antes."
¿Debía ser, "General Fraser"?

"Ja," murmuró. No tenía sentido ponerle en contra a priori.....


Copyright 2018 Diana Gabaldon.
(Y gracias a Cheryl Brady por esta preciosa foto de una abeja)

8 de febrero de 2018

#DailyLine (ADELANTO) Libro 9. Sobre agujeros, retretes y familia

#DailyLines #LibroNueve #VeYDileALasAbejasQuePartí #preocupacionesprácticas #CuantosAgujeros



Fuente/Source: Diana Gabaldon

Roger había visto como Jamie desaparecía silenciosamente entre las sombras de detrás de la chimenea a medio construír, y había asumido que iba a hacer pis. Pero cuando no apareció en unos minutos, Roger se separó de la conversación- en este momento centrada en la infinitas posibilidades del eventual nombre real del pequeño Oglethorpe- y siguió a su suegro en la oscuridad.

Encontró a Jamie de pie en el borde de un gran agujero rectangular en el suelo, perdido evidentemente en la contemplación de su profundidad.

"¿Nuevo retrete?" preguntó señalando el pozo. Jamie miró hacia arriba, sonriendo al verle, y Roger sintió una oleada de calidez, más grande de lo que se pudiera pensar.

"Sí, solo quería que fuera el normal, ya sabes, con un solo asiento." Jamie señaló el agujero, con los últimos rayos de sol tocando su pelo y su piel con una luz dorada. "Pero con cuatro más-¿ y quizás más, a su tiempo? como dijisteis que os quedarías, quiero decir." Miró de reojo a Roger y la sonrisa volvió a aparecer.

"Luego está la gente que viene a ver a Clarie, también. Uno de los chicos Crombie vino la semana pasada, para conseguir un remedio para un caso de diarrea, y se pasó tanto tiempo gruñendo en el retrete de Bobby Higgins que la familia tuvo que ir al bosque, y puedo asegurarte que Annie no se alegró mucho del estado en el que dejó el retrete."

Roger asintió.

"¿Por lo tanto pretendes hacerlo más grande o hacer 2 excusados?"

"Sí, esa es la cuestión." Jamie parecía contento de que Roger había captado la esencia de la situación tan rápido. "Mira, la mayor parte de los sitios con familias tienen un excusado que acomoda a dos al mismo tiempo- los MacHughes tienen un retrete con tres agujeros y también es bonito por cierto; Sean MacHugh es el tipo de hombre que tiene sus habilidades, y eso es bueno con siete muchachos. Pero el tema es...." Frunció un poco el ceño y se volvió para mirar el fuego, que se ocultaba detrás de la voluminosa chimenea. "La mujeres, ¿sabes?"

"Claire y Brianna, quieres decir," Roger captó el significado de lo que Jamie quería decir. "Sí, ellas tienen el sentido de la privacidad. ¿Pero un pequeño pestillo por dentro de la puerta....?"
"Sí, pensé en ello." Jamie lo desechó con la mano. "El problema es más sobre lo que ellas piensan sobre los....gérmenes." Pronunció la palabra con mucho cuidado, y miró rápidamente a Roger para saber si lo había dicho bien, o como si no estuviera seguro de que fuera la palabra correcta para empezar.

"Oh. No había pensado en eso. Piensas que las heces de la gente que viene- ellos podrían dejar...." señaló con su mano el agujero.

"Sí. tenías que ver cuando Claire insistió en verter agua hirviendo y lejía en el excusado de Annie y echar posteriormente trementina después de que Crombie se fuera," se estremeció ante el pensamiento, "si ella tuviera que hacerlo cada vez que tenemos gente en nuestro retrete, todos nosotros cagaríamos en el bosque también."
Se rió ante la idea, al igual que Roger.

"Ambos, entonces," dijo Roger. "Dos agujeros para la familia, y un excusado separado para las visitas-o para la enfermería- dicen que es conveniente. No querrás parecer presuntuoso por no permitir que la gente use to propio retrete."

"No en absoluto." Jamie vibró levemente y luego se quedó quieto mirando hacia abajo con una sonrisa en su rostro. El olor a tierra húmeda recién excavada y madera recién cortada se elevó alrededor de ellos, mezclado con el olor del fuego, y Roger pudo casi imaginar la casa haciéndose presente en el humo.

Jamie dejó de lado lo que estaba pensando y giró su cabeza para mirar a Roger.

"Te eché de menos, Roger Mac," dijo.