20 de octubre de 2015

#DailyLine Libro 9 (Adelanto): Especial por el cumpleaños de Claire.

Fuente/Source: Diana Gabaldon

#PorELCumpleañosDeClaire #ToqueSanador #NoTieneVerdaderosSpoilers #NoNoEstáTerminadoAún

Roger levantó la barbilla y moví la mano con cuidado, colocando los dedos alrededor de su cuello, justo debajo de la mandíbula. Acababa de afeitarse; su piel estaba fresca y ligeramente húmeda, y alcancé a oler una pequeña vaharada del jabón que Brianna había hecho para él, perfumado con bayas de enebro. Estaba conmovida por la sensación de ceremonia de ese pequeño gesto - y mucho más conmovida por la esperanza que veía en sus ojos y que él trataba de ocultar.

"Sabes-" dije tímidamente, y sentí cómo la nuez de su garganta se movía debajo de mi mano.

"Lo sé," dijo bruscamente. Cero expectativas. Si algo ocurre, pues bien, ocurre. Y si no pasa nada, no estaré peor que antes. 

Asentí con la cabeza, y proseguí con el exámen. Había hecho eso antes, luego de su accidente, ocupándome de la inflamación y la quemadura de la soga, que ahora era una cicatriz blanca y entrecortada. La traqueotomía que debí realizar para salvar su vida había dejado una cicatriz aún más pequeña en el hueco de la garganta, una pequeña depresión de una pulgada de largo. Pasé el pulgar sobre ella, palpando los anillos de cartílago intactos por encima y por debajo de la misma. La ligereza del toque lo hizo estremecerse de repente, los vellos diminutos de su cuello se erizaron, y dejó escapar una risa diminuta.

"Un ganso caminando sobre mi tumba (1)," dijo. 

"Más bien dando pisotones sobre tu garganta," dije, sonriendo. "Dime una vez más lo que dijo el Dr. MacEwan."

"Aún no había quitado mi mano de su cuello, y sentí cómo la nuez de su garganta se movía de repente mientras trataba de limpiar con fuerza su garganta.

"Me revisó la garganta -de la misma manera en que lo estás haciendo tú," añadió, sonriendome. "Y me preguntó si sabía lo que era el hueso hioides. Él dijo-" La mano de Roger se elevó involuntariamente hacia su garganta, pero se detuvo unos centímetros antes de alcanzar a tocarla, "-que el mío estaba unas pulgadas más arriba de lo habitual, y que si hubiera estado en el lugar correcto, estaría muerto."

"¿De veras?," dije con interés. Coloqué el pulgar debajo de su quijada y dije "Traga, por favor."

Así lo hizo, y luego palpé mi propio cuello mientras tragaba, con mi otra mano aún en el suyo.

"Que el diablo me lleve," dije. "Convengamos en que es una muestra pequeña, y claro que puede haber diferencias atribuíbles al género -pero él puede estar claramente en lo correcto. Tal vez tú eres un Neandertal."

"¿Un qué?" Me miró fijamente.

"Es sólo una broma," le aseguré. "Pero es cierto que una de las diferencias entre los Neandertals y los humanos modernos es el hueso hioideo. La mayoría de los científicos creen que carecían totalmente del mismo, y por lo tanto no podían hablar, pero mi tío Lamb decía -que necesitas una para un discurso coherente," añadí, debido a que noté que me miraba sin comprender. "Sirve como ancla para la lengua."

"Extremadamente fascinante," dijo Roger con cortesía. 

Aclaré mi propia garganta y miré una vez más alrededor de su cuello.

"Bien. Y luego de decirto lo del hueso hioides -¿qué fue lo que hizo? ¿De qué manera de palpó?"

Roger inclinó levemente la cabeza hacia atrás, y tomando mi mano, corrigió el lugar que estaba palpando, colocando mi mano una pulgada más abajo, y separando mis dedos con delicadeza. 

"De esta manera," dijo, y noté que mi mano ahora cubría -o al menos tocaba- todas las estructuras importantes de su garganta, desde la laringe al hueso hioides.

"¿Y luego...?" Escuchaba con atención, no prestaba atención a su voz, sino a las sensaciones de su cuerpo. Había puesto mis manos en su garganta docena de veces, particularmente mientras se recuperaba luego de haber sigo ahorcado, pero entre una cosa y otra, no había puesto mis manos en ella en varios años. Podía sentir los sólidos músculos de su cuello, firmes bajo la piel, y sentí su pulso, fuerte y regular -tal vez un poco acelerado, y me dí cuenta de lo importante que era esto para él. Eso me producía culpa; no tenía idea de lo que Héctoe MacEwan podría haber hecho - o lo que Roger podría haber imaginado que hizo -y tenía mucha menos noción de lo que debía hacer yo misma. 

"Conozco la sensación de tu laringe, y también sé como debería sentirse una laringe normal, y trato de que la sensación sea esa," Eso era lo que había dicho MacEwan, en respuesta a las preguntas de Roger. Me preguntaba si yo sabía cómo era la sensación al tacto de una laringe normal.

"Sentí tibieza." Roger había cerrado los ojos; estaba concentrado en la manera en que yo lo palpaba. También cerré mis ojos. La suave protuberancia de su laringe estaba bajo la palma de mi mano, moviendose levemente cuando tragaba. "Nada sorprendente. Es eso que sientes cuendo entras en una habitación y el hogar tiene leña ardiendo."

"¿Sientes algo tibio cuando te toco?" Debería ser así, pensé, su piel aún estaba fresca tras el afeitado.

"Sí," dijo sin abrir los ojos. "Pero del lado de afuera. Y lo sentí del lado de adentro cuando MacEwan.....hizo lo que hizo" Tenía el ceño fruncido en estado de concentración. "Era.....lo sentía.... aquí...." Buscando, movió mi pulgar para ponerlo en el mismo centro, directamente sobre el hioides. "Y.... aquí". Abrió los ojos sorprendido, y presionó dos de sus dedos sobre la carne superior de su clavícula, una pulgada o dos a la izquierda de su horquilla esternal. "Que extraño; no lo recordaba"

"¿Y te tocó ahí también?" moví mis dedos inferiores hacia abajo y sentí como se aceleraban mis sentidos, me sucedía siempre  que estaba volcada completamente en el cuerpo de un paciente. Rogel lo sintió también, sus ojos se fijaron en mí, sorprendido.

"¿Qué.....?" comenzó, pero antes que ninguno de nosotros pudiera decir más hubo se oyó un aullido en el exterior, seguido instantáneamente por una confusión de jóvenes voces, más aullidos y después una voz inmediatamente identificable con una Mandy enfadada, chillando "!Eres malo, eres malo, eres....malo... y te odio! !Eres malo y vas a ir al INFIERNO!"

Roger se puso de pie y echó a un lado el paño de gasa improvisado que cubría la ventana.
"!Amanda!" chilló "!Ven aquí ahora mismo!" Por encima de su hombro vi a Amanda, con la cara contorsionada por la furia, tratando de agarrar su muñeca Esmeralda que sostenía Germain colgando de un brazo, justo por encima de su cabeza, bailando para esquivar los intentos de Amanda por patearle.

Sorprendido, Germain miró hacia arriba, y Amanda le dio con todas sus fuerzas en su espinilla. Llevaba puestos los botines que Jamie le había comprado a un zapatero en Salem, y el golpe del impacto fue claramente audible, seguido por el grito de dolor de Germain.
Jemmy horrorizado, agarró a Esmeralda, la puso en los brazos de Amanda y con una mirada culpable por encima del hombro, corrió hacia el bosque seguido de un cojeante Germain.

"¡Jeremiah!" rugió Roger "!Detente ahora mismo!" Jem se congeló como si hubiera sido alcanzado por un rayo, Germain no, y desapareció con un susurro salvaje entre la maleza.

Estaba mirando a los chicos pero un ligero ruido estrangulado hizo que mirara a Roger detenidamente. Se había puesto pálido, y agarraba su garganta con las manos. Toqué su brazo.

"¿Estás bien?"

"Yo.....no lo sé" habló en un ronco susurro, pero me dirigió una sonrisa con una sombra de dolor. "¿Piensas que....he desgarrado algo?"

"¿Papá?" dijo una pequeña voz desde la entrada. Amanda sorbía dramáticamente, con lágrimas y mocos por todo su rostro. "¿Estás enfadado conmigo, papá?"

Roger respiró profundamente, tosió, y continuó, agachándose para cogerla en brazos.

"No, cariño" dijo suavemente aunque con una voz bastante normal, y algo dentro de mí comenzó a relajarse. "No estoy enfadado, pero no debes decirle a la gente que van a ir al infierno. Ven aquí, déjame que te lave la cara." Se puso de pie, sosteniendo a Mandy, y giró en dirección de mi mesa, donde había una jarra y una palangana.

"Deja que lo haga," le dije, extendiendo los brazos para tomar a Mandy. "Tal vez tú quieras ir a...eh...¿hablar con Jem?"

"Mmmphmm", dijo, y me entregó a la pequeña. Mandy era cariñosa, y colocó inmediatamente sus brazos alrededor de mi cuello y sus piernas alrededor de mi cintura.

"¿Puedes lavar la cara de mi muñeca también?" preguntó Mandy. "¡Esos chicos malos la ensuciaron!" Medio escuché su mezcla de cariño hacia Esmeralda y denuncias hacia su hermano y Germain,  la mayor parte de mi atención estaba dirigida a lo que sucedía en el patio.

Podía oír la voz de Jem, alta y argumentativa, y la de Roger, firme y mucho más baja, pero no podía captar ni una palabra. Roger estaba hablando y no escuchaba ninguna ronquera o tos.... eso era bueno.

El recuerdo de él gritando a los chicos era incluso mejor. Lo había hecho antes, era una necesidad con los niños y tanto espacio al aire libre, pero nunca lo había escuchado hacerlo sin la voz rota, sin toser o aclararse la garganta después. MacEwan había dicho que era un pequeño avance, y que llevaba tiempo la curación. ¿Podría hacer algo para ayudar?

Miré críticamente la palma de mi mano, pero estaba como siempre, un corte de papel a medio curar en el dedo medio, manchas de coger moras, y una ampolla en mi pulgar, de agarrar una sartén con patas llena de panceta que había sacado del fuego sin un trapo. Ninguna señal de luz azul.

"¿Qué es eso, abuelita?" Amanda se inclinó desde la encimera para mirar mi mano girada.
"¿Qué es qué? ¿La mancha negra? Creo que es tinta; estuve escribiendo anoche en mi libreta médica. La erupción de Kirsty Wilson." En un primer momento pensé que era solo el veneno del zumaque (2), pero estaba tomando una apariencia preocupante.... aunque sin fiebre... ¿quizá fuera urticaria? ¿O algún tipo de psoriasis atípica?

"No....eso...." Mandy señaló con uno de sus regordetes dedos mojados el monte de mi mano. "!Esa letra!" giró su cabeza para mirarla más de cerca,sus negros rizos haciéndome cosquilla en mi brazo "!La letra J!" anunció triunfante "!La J es por Jemmy! Odio a Jemmy," añadió con el ceño fruncido.

"Ehhh....." dije completamente perpleja. Era la letra "J". La cicatriz se había difuminado en una delgada línea blanca, pero todavía era clara si la luz le daba directa. La cicatriz que Jamie me había dado cuando le dejé en Culloden. Le dejé para morir, lanzándome a través de las piedras para salvar a su hijo desconocido, no nacido. Nuestro hijo. ¿Y si no lo hubiera hecho?

Miré a Many, con los ojos azules y el pelo negro y rizado y perfecta como una pequeña manzana de primavera. Escuché a Jem afuera, ahora riendo con su padre. Nos había costado veinte años separados, años de corazón roto, dolor y peligro. Y había merecido la pena.

"Es por el nombre del abuelo. J por Jamie" le dije a Amanda que asintió como si tuviera todo el sentido, apretando a la empapada Esmeralda en su pecho. Le toqué su brillante mejilla, e imaginé por un instante que mis dedos pudieran estar teñidos de azul.

"Mandy" dije por impulso "¿De qué color es mi pelo?"

"...Cuando tu pelo sea blanco, tendrás todo tu poder...." una sabia anciana Tuscarona llamada Nayawenne me lo había dicho hacía unos años, junto con otro motón de cosas inquietantes.

Mandy me miró fijamente durante un momento y después dijo "Moteado."

"¿Qué? ¿Por el amor de Dios, dónde has aprendido esa palabra?"

"Del abuelo. Dijo que ese era el color de Charlie." Charlie era un cerdo elegantemente multicolor que pertenecía a la granja de los Beardsley.

"Hmmm," dije. "Todavía no. Muy bien cariño, ve y saca a Esmeralda para que se seque"

[FIN DE LA SECCIÓN] 

(1) Un ganso caminando sobre mi tumba: Expresión que se usa para denotar algo que produce sentimiendos de pavor.


(2) Zumaque es un arbusto que suele crecer por encima de 1 metro de altura (llegando en ocasiones a tres), posee hojas muy verdes con tacto suave que producen un aceite llamado urushiol que no es venenoso pero que al contacto con la piel genera una reacción alérgica generando sarpullido, el cual aparece de 24 a 48 horas después del contacto. Las flores crecen en forma de ramilletes y poseen un color amarillo verdoso (despiden un ligero olor a madreselva), el fruto es del tamaño de un guisante de color pardo-rojizo.




10 comentarios:

  1. Ahhhhhhh cómo los extraño! "Gracias por compartir!

    ResponderEliminar
  2. Ooooooh maravilloso regalo nos hizo Diana

    ResponderEliminar
  3. ¡Qué emoción leer sobre ellos otra vez!

    ResponderEliminar
  4. Cada entrega del libro 9 es sumamente interesante y con ganas de seguir leyendo gracias por estos adelantos

    ResponderEliminar
  5. Hermoso como siempre. Gracias por compartirlo.

    ResponderEliminar
  6. Hermoso y nada corto!! Jaja gran avance sin dudas...pobre mandy, que caracter tiene esa niña, miedito jeje
    Gracias por subirlo al blog...que ganas de seguir leyendo 😊

    ResponderEliminar
  7. ¡¡¡quiero más!!!, me encanta. Gracias

    ResponderEliminar
  8. Es como volver a respirar luego de estar congestionada...

    ResponderEliminar