2 de noviembre de 2016

#DailyLine (ADELANTO) "Virgins": El Día de Todos los Muertos

Fuente/Source: Diana Gabaldon



Estos son los Días de los Muertos, The Eve of All Hallows, La Celebración de Todos los Santos, La Celebración de Todas las Almas. Estos son los días en los que el año se repliega hacia adentro en sí mismo y recordamos a nuestros muertos, los invitamos a que pasen, y los tenemos cerca nuestro.

Tramo de "Virgins", relato que cuenta la historia de Jamie cuando tenía 19 años, y de su mejor amigo Ian que contaba con 20 años, como jóvenes mercenarios en Francia.

COPYRIGHT Diana Gabaldon 2014.

Ian hizo que Jamie lo acompañara a la catedral de San Andrés, e insistió en que comulgara. Jamie se había resistido, lo que no había sido una gran sorpresa.
"No, no puedo."
"Iremos juntos" Ian lo había tomado firmemente del brazo y lo había arrastrado literalmente a través del umbral. Una vez dentro, contaba con que la atmósfera del lugar hiciera que Jamie se quedara.
Su amigo se paró en seco con los ojos muy abiertos mientras miraba con cautela alrededor.
La bóveda de piedra del techo se cernía en sombras sobre sus cabezas, pero raudales de luz de color procedente de los vitrales se esparcían tenues sobre la desgastada pizarra de la nave lateral.
"No debería estar aquí," murmuró Jamie en voz baja.
"¿Dónde mejor, sonzo? Vamos," murmuró de vuelta Ian y empujó a Jamie por la nave lateral hacia la capilla de San Esteban. La mayor parte de las capillas laterales estaban amuebladas lujosamente, eran monumentos que reflejaban cosas importantes para las familias ricas. Ésta era pequeña, un hueco desnudo de piedra que contenía apenas  un altar, un tapiz descolorido de un santo sin rostro y un pequeño estante donde colocar velas.
"Quédate aquí." Ian plantó en seco a Jamie frente al altar y se marchó a comprar velas a la anciana que las vendía cerca de la puerta principal. Había cambiado de idea sobre lo de intentar que Jamie se confesara, sabía bien cuando se podía hacer que un Fraser hiciera algo y cuando no se podía.

Le preocupaba un poco que Jamie se hubiera marchado y se dio prisa para volver, pero Jamie todavía estaba allí, de pie en mitad del pequeño espacio, con la cabeza baja mirando el suelo.
"Toma," dijo Ian, empujándole hacia el altar. Plantó la vela en el estante, una vela de las caras, de cera y larga, y se sacó de la manga el papel que se usaba para encender que la anciana le había dado, tendiéndoselo a Jamie. "Enciéndela. Dedicaremos una plegaria a tu padre. Y .....y otra a ella."
Pudo ver las lágrimas temblando en las pestañas de Jamie, brillando en el resplandor rojizo que desprendía la lámpara que había colgada sobre el altar del santuario, pero Jamie parpadeó y apretó la mandíbula.
"Muy bien," dijo a en voz baja, pero dudó. Ian suspiró, le tomó el papel de las manos y poniéndose de puntillas la encendió con la lámpara del santuario.
"Hazlo," susurró, tendiéndole el papel  a Jamie, "o te daré una buen golpe en el riñón, aquí mismo."

Jamie emitió un sonido que parecía el resoplido de una risa y bajó el papel hacia la mecha de la vela. El fuego emergió, una llama alta y pura con el corazón azul, luego se asentó, cuando Jamie retiró el papel y lo sacudió, dejando una pluma de humo mientras se apagaba.

Permanecieron de pie durante un tiempo, con las manos ligeramente juntas delante de ellos, mirando como la vela ardía. Ian rezó por su madre y su padre, su hermana y sus muchachos..... con algo de duda (¿era apropiado rezar por un judío?) por Rebekah bat-Leah, y tras un largo vistazo a Jamie para asegurarse que no lo miraba, por Jenny Fraser. Después por el alma de Brian Fraser..... y luego, con los ojos fuertemente cerrados, por el amigo que tenía a su lado.

Los sonidos de la iglesia se desvanecieron, el susurro de las piedras y los ecos de la madera, el arrastrar de pies y la algarabía de las palomas en el tejado. Ian dejó de hablar, pero todavía rezaba. Y después también paró, y solamente hubo paz, y el suave latido de su corazón.

Escuchó el suspiro de Jamie, desde algún lugar muy profundo, y abrió los ojos. Sin hablar salieron, dejando que la vela continuara la vigilia.

"¿No querías ir a confesar?" preguntó Jamie parándose cerca de la entrada principal de la iglesia. Había un cura en el confesionario, y dos o tres personas de pie a una distancia discreta de la caseta de madera tallada, fuera del alcance de sus oídos, esperando.

"Puede esperar," dijo Ian,  encogiéndose de hombros. "Si tú vas a ir al infierno, será mejor que yo también vaya. Dios sabe que tu nunca te las arreglarás sólo."

Jamie sonrió, aunque fue una sonrisa pequeña, y empujando abrió la puerta a la luz del sol.


5 comentarios:

  1. Belleza de adelanto. Gracias por traerlos. No puedo esperar a leer el libro. Y Esperar al último para que se devela la escena del primer libro, por Dios! qué espera!

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  2. Me gustaría saber si van a publicar este relato, "Virgins" en España, o solo está disponible en inglés

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    1. No lo sabemos. De momento está solamente disponible en inglés. Saludos!

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  3. mmm ... yo quiero saber quien es "ella" ... porque Jaime estaba tan mal ... porque Ian dice que se irá al infierno ... me confundí ... yo recuerdo que el padre de Jaime muere cuando los azotes ... luego de de Francia ... y no se vuelve a ver con Ian hasta cuando regresa a casa y este esta casado con su hermana ... entonces como puede ser esto? ... el relato dice ... copio textual ..."Tramo de "Virgins", relato que cuenta la historia de Jamie cuando tenía 19 años, y de su mejor amigo Ian que contaba con 20 años, como jóvenes mercenarios en Francia"... en esa época el papá de Jaime estaba vivo ...

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  4. Ojala estuvieran todos tus libros en español Diana, mi grado de ingles no es lo suficiente alto para poder leerlos en este idioma, soy tu fan de Baleares, gracias por escribir la saga outlander.

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