Mostrando entradas con la etiqueta Relato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relato. Mostrar todas las entradas

2 de septiembre de 2016

#DailyLine RELATO: Hal & Minnie

Fuente/Source: Diana Gabaldon

#DailyLineConContenido #MinnieYHalLaNovela #SaleEn2017

Crataegus permisilis o Prunifolia 

Pertenece a un trozo más largo llamado "¿Quieres verme escribir?" que estoy recogiendo de forma inconexa, entre otras cosas. Es un ejemplo modesto de todo lo que se mueve en mi cabeza mientras escribo, incluyendo todos los pensamientos que suceden antes, durante y después de escribir una simple escena.

Siendo Facebook como es, sólo puedo mostrarles un breve recorte, pero creo que os resultará interesante. Nuestro escenario es 1743, Harold Grey está luchando por resucitar el regimiento de su difunto padre, y acaba de disparar a un hombre llamado Nathaniel Twelvetreees, el cual había seducido a la mujer de Hal (ella ha muerto hace un mes junto con el niño que dio a luz, y Hal no sabe si era suyo o no). Hal no esta muy estable emocionalmente en este momento, y su angustiado amigo, Harry Quarry, esta pegado a él mientras va a hablar con un oficial de buena reputación y al que le gustaría reclutar para su nuevo regimiento. El hombre vive en un vecindario de estilo georgiano- una línea de casas de lujo, frente a un parque comunitario vallado. Hal y Harry se detienen en el parque, frente a la casa que quieren visitar. Este es mi pensamiento mientras escribo la escena del principio; te mostraré (más o menos) en lo que se convierte la escena al final. 

Hal pasa una mano por los barrotes de hierro de la valla y retuerce una hoja (rompe cuidadosamente una rama) de uno de los arbustos (un árbol pequeño)

"¿Qué estás haciendo?" pregunta Harry parándose a medio paso. "¿Cogiendo un bouquet para tu ojal?" (estoy bastante segura que en la época se utiliza el término bouquet para esto)

(¿Cómo es la rama? quiero que sea algo llamativo o aromático... doy una vuelta por Google, "arbustos ingleses" y con un par de clicks, consigo "Siete arbustos fáciles para tu jardín" con fotos, el primero _Crataegus persimilis_, "Prunifolia", la espina del espolón de gallo, "tiene pocas pero afiladas espinas" y en un instante leo lo que sé que va a pasar.......)

"No, quería ver si era lo que yo pensaba, y lo es"

"¿Y qué es, por Dios?" Harry... [espera un minuto - acabo de pensar que quizás no sea una hoja lo que él coja - no es la parte más interesante de una planta. Un pequeño cambio empieza con "¿Cómo huele el espino (habiendo recogido la espina de espolón de gallo, es un espino, y doy con un filón. "Espino" es una de las palabras más antiguas en inglés, hay una gran historia en términos de paisajismo inglés, se dice que las hojas saben a pan y queso (al menos son comestibles) y (lo mejor de todo) "las flores tienen el olor de una mujer excitada" Oh, carambola......)

"¿Y qué es, por Dios?" Harry volvió atrás un paso para mirar la rama en la mano de Hal [voy hacia atrás y cambio "retuerce una hoja"] El follaje era frío en su mano; había llovido un poco antes y las hojas y las flores [sería mejor encuadrarlo en primavera para tener flores] todavía estaban húmedas [no, "mojadas" es mejor, siente el agua en su palma], estaban todavía mojadas, el agua goteaba por su muñeca [¿la parte interior de su muñeca?], desapareciendo dentro de la tela de su puño [¿el volante de su puño? es un hombre elegante, pero "tela" queda reiterativo, y ¿llevaría un puño con farol en la camisa de su uniforme? Me gusta la visión de "volante", veamos (como siempre, tengo un libro de uniformes británicos del siglo XVIII en mi oficina que me daría la respuesta inmediatamente, pero está en Arizona y yo estoy en Ontario, por lo que...)

[paréntesis de cuatro días, en los que he estado trabajando sin parar en el Festival Escocés de Fergus y los Highland Games, volar de vuelta de Toronto, y luego lidiar con todo el material que se acumula aquí cuando me voy más de 24 horas... ]

[No es que no haya escrito nada en esos cuatro días; he hecho cuatro malditas entrevistas por email, dieciséis complicados emails tratando de negocios, imprimido, leído y firmado tres contratos distintos (para la obra "Te doy mi cuerpo...." (!que salió ayer! y ha alcanzado el número uno de ventas en Amazon, lo cual es gratificante. Por alguna razón para Amazon, lo han catalogado como "memorias"...) para una colección de relatos cortos, y para una corta antología de historias sobre coches (no preguntéis, os lo contaré cuando salga en Noviembre). También he escrito trozos pequeños de una escena del libro nueve y he trabajado en ambos pequeños trozos también del libro nueve y un pequeño trozo de Minnie y Hal]

¿Dónde estaba? Oh, volantes. Bien, como estoy de vuelta en mi oficina, y como esperaba, un rápido vistazo a UNIFORMES DE LA REVOLUCIÓN AMERICANA (de John Mollo, Ilustración Malcolm McGregor, publicado 1975 MacMillan) me demuestra que sí, efectivamente - los oficiales de infantería vestían camisas con puños de volantes - aunque parece que el resto de oficiales de otros regimientos no lo llevaban. Por lo tanto, ya lo tenemos...

Aquí lo que tengo de esta escena hasta ahora:

Hal pasa una mano por los barrotes de hierro y cuidadosamente, rompe una rama de un pequeño árbol que crece en la valla.
"¿Qué haces?" Le pregunta Harry, parándose a medio paso "¿Cogiendo un bouquet para tu ojal?"
"No, quería ver si era lo que yo pensaba, y lo es"
"¿Y qué es, por Dios?" Harry da un paso atrás y mira el ramo. El follaje estaba frío en la mano de Hal; había llovido un poco antes y las hojas y las flores estaban todavía mojadas, el agua goteaba por dentro de su muñeca y mojaba la tela del volante de su puño".

No parece mucho, y no lo es, pero es el meollo. Es mi camino a la página y a esta escena. Hal y Harry se están moviendo y hablando, y será muy fácil recoger esta conversación cuando vuelva a trabajar en esta escena esta noche, porque obviamente Hal le va a decir a Harry que es una espina de espolón de gallo, va a continuar con el sabor de las hojas a pan y queso mientras cruzan la calle y suban los escalones de la casa, y para terminar con el olor de las flores, Hal le dará el ramo a Harry mientra toca la campanilla [si las casa tenían campanillas en 1743 o solamente llamadores] , y cuando la puerta se abra [¿para revelar a quién? no lo sabemos...] Harry está oliendo discretamente las flores.
Pero ahora podéis ver lo que tardo en escribir esto...

19 de julio de 2016

#DailyLine RELATO: Hal & Minnie

Fuente/Source: Diana Gabaldon


#DailyLines #LaHistoriaDeMinnieYHal #1744 #probablemente #HalTiene23 #JohnTiene14 #HalTieneUnDíaDuro‪

Hal continuaba sentado en el escritorio una hora más tarde. Había progresado; la carta de John estaba ahí, en la esquina del escritorio, sellada y con la dirección de los Armstrong en Aberdeen pulcramente escrita, con una pluma recién cortada. El taco de papeles había sido sacudido para quitar el polvo, golpeándolo ligeramente para alinearlo y guardado en un cajón. Y notó el olor de flores marchitas, un ramo de claveles marchitándose en una taza sobre el alféizar. Se las arregló para abrir la ventana y tirarlas, y luego llamó a un criado para que se llevara la taza para lavarla. Estaba exhausto.

Se dio cuenta de ruidos a lo lejos, el sonido de la puerta principal abriéndose, voces. No pasaba nada; Sylvester se encargaría de quién quiera que fuera.

Para su sorpresa, el mayordomo parecía haber sido superado por el intruso, había voces que se elevaban y unos pasos seguros yendo rápidamente hacía su santuario.

"¿Qué diablos estás haciendo, Melton?" La puerta se abrió de golpe y la cara ancha de Harry Quarry apareció ante él.
"Escribiendo cartas" dijo Hal con toda la dignidad que pudo reunir. "¿Qué es lo que parece?"

Harry interrumpió en la habitación, encendió una vela con el fuego y encendió el candelabro del escritorio. Hal no se había dado cuenta que estaba oscureciendo, pero debía de ser la hora del té por lo menos. Su amigo subió el candelabro y le examinó de forma crítica bajo su luz.

"No querrás saber lo que pareces," dijo Harry sacudiendo la cabeza. Bajó el candelabro. "Asumo que no recordaste que tenías que reunirte con Washburn esta mañana."
"Wash..... Oh, Dios." Se había incorporado a medias en la silla al oír el nombre, y ahora caía de nuevo, sintiendo el vacío ante la mención de su abogado.

"He pasado las últimas horas con él, después de entrevistarme con Anstruther y Josper, ¿recuerdas, el ayudante del 14?" Hablaba con una fuerte nota de sarcasmo.

"Sí," dijo Hal escuetamente, pasándose una mano sobre la cara tratando de despertar su ingenio.
"Lo siento, Harry," dijo y sacudió la cabeza. Se levantó envolviéndose con su bata. "Llama a Nasonby, por favor. Que nos traiga té a la biblioteca. Tengo que cambiarme y lavarme."

Una vez limpio, vestido, peinado y sintiendo un aspecto apto, entró en la biblioteca un cuarto de hora más tarde para encontrarse con el carro del té listo en su lugar y unas volutas de aromático vapor que salían de la tetera, mezclándose con el aroma especiado del jamón y las sardinas y la untuosa dulzura de una tarta de grosella que rezumaba mantequilla.

"¿Cuándo fue la última vez que comiste algo?" preguntó Harry viendo como Hal comía sardinas en una tostada como un gato hambriento.

"Ayer. Tal vez. Lo he olvidado." Tomó su taza para pasar las sardinas lo suficiente y hacer sitio al pastel en el siguiente paso. "Cuéntame lo que dijo Washburn."

Harry estaba con su propio pastel, tragó y contestó.

"Bueno, actualmente no puedes ser juzgado en audiencia pública. A pesar de lo que pienses sobre tu maldito título- no, no me lo digas, ya lo he oído.." Alzó una palma de su mano previniéndolo y cogiendo un pepinillo con la otra.

"Da igual que elijas llamarte duque, conde, o simplemente Harold Grey, todavía eres un par. No puedes ser juzgado por nadie excepto por un jurado de tus pares, esto es, la Cámara de los Lores. Y realmente no necesitaba que Washburn me dijera que la probabilidad de que un centenar de nobles acordaran que deberías ser encarcelado o colgado por retar a duelo a un hombre que sedujo a tu esposa y matarle como resultado, es aproximadamente de una entre un millar, pero me lo dijo de todas formas."

"Oh" Hal no había pensado en el problema pero si lo hubiera hecho habría llegado a la misma conclusión. Aún así sintió algo de alivio al oír que el honorable Lawrence Washburn, KC, compartía la idea.
"Aún así.....¿vas a comerte la última loncha de jamón"

"Sí." Hal la cogió y buscó el tarro de mostaza. Harry tomó un sandwich de huevo en su lugar.

"Aún así," repitió con la boca medio llena de huevo y delgado pan blanco, "eso no significa que no estés problemas."

"Quieres decir con Reginald Twelvetrees, supongo." Hal mantuvo los ojos en su plato, cortando cuidadosamente el jamón en trozos. "Eso no es noticia para mí, Harry."

"No pensé que lu fuera, no," concordó Harry. "Quería decir con el rey."

Hal dejó su tenedor y miró a Harry.

"¿El rey?"

"O para ser exactos, el ejército." Harry tomó con delicadeza una galleta de almendras de entre los restos del carro de té. "Reginald Twelvetrees ha traído una petición al General (), pidiéndole que seas llevado a un consejo de guerra por el asesinato ilegítimo de su hermano, y algo más, que seas retirado como Coronel del 46, alegando que estás tan trastornado que puedes constituír un peligro para la disposición y capacidad de dicho regimiento. Ahí es donde entra su Majestad."

"Tonterías," dijo Hal brevemente. Pero su mano temblaba ligeramente mientras elevaba la tetera y la tapa traqueteó. Vio que Harry lo había notado y la dejó cuidadosamente.

Lo que el rey da, el rey quita. Le había llevado meses de arduo trabajo que le encargaran de nuevo el regimiento de su padre, y más que eso, encontrar oficiales aptos dispuestos a unirse a él.

"Los escritorzuelos," comenzó Harry, pero Hal hizo un gesto rápido y violento cortándole.

"Lo sé."

"No, tú no ...."

"!Sí! Maldita sea, no hables sobre ello."

Harry emitió un suave gruñido pero desistió. Cogió la tetera y llenó ambas tazas, ofreciéndole una a Hal.

"¿Azúcar?"

"Por favor."

El regimiento, recién resucitado, todavía no había entrado en servicio en ningún lugar; vagamente tenía la mitad de los hombres, y muchos de ellos no distinguían un lado del mosquete del otro. Solamente tenía un mínimo de personal, y aunque la mayor parte de sus oficiales eran hombres de entereza, solo un puñado, como Harry Quarry, tenían algún tipo de lealtad hacia él. Cualquier presión, cualquier signo de escándalo, bueno, más escándalo del que ya había, podía hacer que se derrumbara toda la estructura.
Los restos serían pisoteados ávidamente por Reginald Twelvetrees, el negro recuerdo que el padre de Hal había dejado para siempre, una memoria de deshonra como traidor, y su propio nombre había sido arrastrado por el fango, retratado en la prensa no solo como un cornudo sino como un lunático.

El asa de su taza de porcelana se rompió de repente y se estrelló contra la mesa, golpeando la tetera con un ¡tink! La capa se había agrietado, y el té corría por su brazo empapando su brazalete.


14 de marzo de 2016

#DailyLine (ADELANTO) - Relato, Hal & Minnie.

Fuente/Source: Diana Gabaldon


#DadilyLines #Novela #Supervivencia #HalYMinnie #EmSinLugarADudas

La habitación olía a flores marchitas. Llovía copiosamente, pero aún así Hal cogió la hoja de la ventana y la empujó. La acción fue inútil, la madera se había hinchado con la humedad y la ventana permaneció cerrada. Intentó dos veces más, después permaneció de pie respirando fuertemente.
El repiqueteo del pequeño reloj que había sobre la repisa de la chimenea le recordó que había estado de pie frente a la ventana cerrada con la boca medio abierta, mirando la lluvia caer por el cristal durante un cuarto de hora, incapaz de tomar la decisión si debía llamar a un criado para abrirla o simplemente estrellar su puño contra ella.
Se giró con un escalofrío, dirigiéndose por instinto hacia el fuego. Desde que se había forzado para salir de la cama se sentía como si se moviera a través de miel fría, y ahora se derrumbó en la silla de su padre. 
La silla de su padre. Maldición. Cerró los ojos, tratando de recobrar fuerzas para levantarse y moverse. El cuero estaba frío y rígido bajo sus dedos, bajo sus piernas, duro contra su espalda. Podía sentir el fuego en el hogar a unos centímetros, pero el calor no le llegaba.

"He traído su café, milord." La voz de Nasonby atravesó la miel fría, así como el olor del café. Hal abríó los ojos. El criado ya había puesto la bandeja sobre la pequeña mesa de marquetería, y disponía las cucharas, descargaba el azucarero con las pinzas, con cuidado quitando la servilleta que envolvía la jarra de leche caliente, la de crema, su gemela estaba al otro lado, para mantenerla fría. La simetría y los movimientos ágiles y tranquilos de Nasonby le resultaban calmantes.

"Gracias," se las arregló para decir, haciéndole un pequeño gesto que Nasonby debería interpretar. Y Nasonby lo hizo, y la taza - su madre nunca hubiera permitido latas, ya que eran vulgares - fue puesta en su manos flácidas. Tomó un sorbo, estaba perfecto, muy caliente pero no tanto para quemar su boca, dulce y con leche, entonces asintió. Nasonby desapareció.

Durante un momento, solo bebería café. No tenía que pensar. A la mitad, consideró brevemente levantarse y sentarse en otra silla, pero por entonces el cuero se había calentado y moldeado a su cuerpo. Casi podía imaginar el contacto de su padre sobre su hombro, el breve apretón que el Duque siempre había usado para expresar afecto a sus hijos.

¿Cómo se las estaba arreglando John? se preguntó. Estaría lo suficiente seguro en Aberdeen. Aún así, debería escribir a su hermano. El primo Kenneth y la prima Eloise eran increíblemente pelmazos, unos presbiterianos tan rígidos que ni jugaban a las cartas, y desaprobaban cualquier actividad durante el Domingo que no fuera leer la Biblia.

En la ocasión que Esmé y él habían estado con ellos, Eloise le había pedido educadamente a Esmé que leyera después de una indigesta cena de Domingo, basada en cordero asado con patatas. Ignorando el texto del día, marcado con una cinta de encaje hecha a mano, Em había ojeado el libro quedándose en la historia de Gideon, el cual había jurado al Señor que si alcanzaba la victoria en la batalla, entonces él sacrificaría en nombre del Señor lo primero que se encontrara cuando llegara a casa.
"Verdaderamente" dijo Esmé tragándose la "r" a la manera francesa. Ella miró hacia arriba con el ceño fruncido. "¿Y si hubiera sido el perro? Tú que dices, Merrrrcy," dijo, dirigiéndose a Mercy, la prima de doce años de Hal. "Si tu padre hubiera vuelto a casa un día y hubiera anunciado que iba a matar a Jasper....." el spaniel miró hacia arriba desde su alfombra cuando escuchó su nombre ".... solo porque le había dicho a Dios que lo haría, ¿tú que harías?"
Mercy abrió muchos los ojos horrorizados y le tembló el labio mientras miraba a su perro. 

"Pero....pero... él no lo haría," dijo. Aunque después miró a su padre con ojos dudosos. "No lo harías, ¿verdad papá?"

"¿Pero si se lo hubieras prometido a Dios?" puntualizó amablemente Esmé mirando hacia Kennet con sus grandes ojos azules. A Hal le divirtió la cara de Kennet, pero los carrillos de Eloise se empezaban a colorear, por lo que él tosió, y con la estimulante sensación de estar dirigiendo un carro por un acantilado, dijo, "Pero Gideon no se encontró con su perro, ¿verdad? ¿Qué pasó? Me lo puedes recordar, hace mucho tiempo que leí el Viejo Testamento." De hecho, nunca lo había leído, pero a Esmé le encantaba leerlo y le había contado las historias, con sus propios e inimitables comentarios.

Esmé no le había mirado pero giró la página con dedos delicados, y se aclaró la garganta.
"[pasaje en el que Gideon regresa a casa y se encuentra con su hija adolescente. Angustiado, pensando que tenía que mantener su palabra, le da a su hija dos meses en el que pueda ir de aquí para allá por las colinas con sus amigos, para lamentarse por su virginidad, antes de regresar y ser sacrificada]"
Entonces se rió cerrando el libro.
"Yo no creo que hubiera llorado por mi virginidad durante mucho tiempo. Yo hubiera regresado sin ella..." Entonces se había encontrado con sus ojos, con una chispa que había incendiado sus partes vitales, "....y ver si mi querido papá todavía me consideraba un sacrificio adecuado."

Tenía los ojos cerrados, respiraba fuertemente, y era vagamente consciente que sus lágrimas se escapaban entres sus párpados.

"Bruja" susurró. "Oh, Em, ¡bruja!"



22 de diciembre de 2015

#DailyLine RELATO: Hal y Minnie

Fuente/Source: Diana Gabaldon


#DailyLines #Novela #MinnieYHal #MinnieYSuPadre #SinTítuloTodavía #ProbablementeEN2016 #PatronesDeSupervivencia

"..Ma chére..Puedo oler a un hombre en ti a una milla de distancia. E incluso cuando no estoy aquí.... lo estoy." Elevó una ceja y la miró. Ella olfateó, apuró su vaso y se sirvió otro.
¿De veras? Se sentó y lo examinó, su propio rostro cuidadosamente inexpresivo. Era cierto que él tenía informadores en todos sitios, después de escucharle hacer negocios durante todo el día detrás del biombo chino, soñaba con arañas durante toda la noche, ocupadas en sus redes. Hilando, escalando, cazando a lo largo de los pulcros caminos secretos escondidos entre la seda pegajosa. Y en ocasiones solamente colgando ahí, redondas como las canicas en el aire, inmóviles. Mirando con sus millares de ojos.
Pero las arañas tenían sus propias preocupaciones y ella no era parte de ellas. Sonrió de repente a su padre, haciéndole hoyuelos y se alegró de ver que un ligero malestar se instaló en sus ojos. Bajó la mirada y enterró su sonrisa en el vino.
Él tosió.
"Entonces," dijo él enderezándose. "¿Te gustaría visitar Londres, querida?"
Ella inclino su cabeza de un lado a otro, considerándolo.
"La comida es terrible, pero la cerveza no está mal. Aún así, llueve todo el tiempo."
"Podrías tener un nuevo vestido."
Eso era interesante, al final no era una excursión para comprar un libro, pero fingió indiferencia.
"¿Sólo uno?"
"Eso depende de tu éxito. Podrías necesitar....algo especial."
Eso hizo que se le contrayera la piel detrás de sus orejas.
"¿Por que te preocupas con estas tonterías?" preguntó ella, dejando su vaso con un golpe. "Sabes que no me puedes engañar más. Solo dime qué tienes en mente, y lo discutiremos. Como personas racionales que somos."
Eso le hizo reír a él pero no desagradablemente.

"Sabes que las mujeres no son racionales, ¿verdad?"
"Lo sé. Y tampoco los hombres"

"Buenos tienes parte de razón," admitió limpiándose con la servilleta una gota de vino de su mejilla. "Pero ellos tienen patrones. Y los patrones de las mujeres son......" se detuvo, entrecerrando los ojos sobre la montura de oro de sus gafas en busca de la palabra.

"¿Más complejos?" sugirió ella, pero el sacudió la cabeza.

"No, no....  de forma superficial parecen caóticos, pero de hecho los patrones de las mujeres son brutalmente sencillos"
"Si te refieres a la influencia de la luna. Debo puntualizar que cada lunático que he conocido era un hombre."
Él elevo las cejas, que empezaban a ensancharse y encanecerse para crecer rebeldes; y vio de repente que algún día sería anciano y su corazón le dio una pequeña sacudida ante esa idea.

Su padre no preguntó cuántos lunáticos había conocido ella- en el mundo de los libros esta gente aparecía una vez por semana- pero sacudió la cabeza.
"No, no, esos temas son solo cosas físicas del calendario. Quiero decir los patrones que hacen que las mujeres hagan lo que hacen. Y todos ellos confluyen en la supervivencia."


15 de octubre de 2015

#DailyLine RELATO: HAL & MINNIE

Fuente/Source: Diana Gabaldon

#Relato #NoEsElLibroNueve #SiTambiénEstoyEscribiendoElNueve #MinnieYElSrWattiswade
#Paris1744 #DiferentesEstilosDeSerPadres

"¿El Sr. Fraser? Él nunca se casará contigo, querida -tiene esposa, y es una mujer muy llamativa, por cierto. Además, si bien él es un excelente agente, no tiene el alcance que tú deseas. Solo se ocupa de los Estuardo; los Jacobitas nunca llegarán a nada."

Una esposa. Llamativa, ¿no es así? No cabía dudas que la palabra "esposa" era un puñetazo al hígado, el siguiente pensamiento de Minnie fue que  no debía necesariamente casarse con Jamie Fraser. Y si se trataba de golpear, ella podía propiciar una buena tunda a un hombre donde más les duele. 

"Ni si te ocurra pensarlo, mi niña." Su padre la miraba por encima de su vaso, con amabilidad. "Una vez que te cases, haz lo que te plazca. Pero necesitas mantener tu virginidad hasta ese momento. Los ingleses son muy aburridos con respecto a eso."

Ella hizo un ruido desdeñoso con los labios, y tomó un delicado sorbo de vino.

"¿Qué te hace pensar que yo todavía no he....?"

Su padre levantó una ceja y se tocó la nariz.

"Mi querida, puedo oler a un hombre a tu alrededor a una milla de distancia. Y aún cuando no estoy aquí...estoy aquí." Enarcó la otra ceja y la miró fijamente. Ella olió, bebió lo que quedaba en su vaso y se sirvió otro.  

14 de octubre de 2015

#DailyLine RELATO: HAL & MINNIE.

Fuente/Source: Diana Gabaldon


#DailyLines #Novela #NoEsElLibroNueve #PrestadAtención #MinnieYHal #ParaElPróximoAño

Estaba muy pálido, y con un músculo tenso al lado de su boca, la única cosa que no podía controlar pensó ella. Bueno, eso; y a ella.
"Me casé con una dama y se convirtió en una prostituta. No podría quejarme si hubiera sido al revés."
"Piensas que soy una prostituta, ¿verdad?" No estaba segura si debía sentirse  divertida o insultada. Quizás ambas cosas.
"¿Normalmente se va a dormir con sus víctimas, señora?"
Ella le dirigió una larga mirada evaluadora.
"No dormía, su señoría, y si usted lo hacía pienso que me habría dado cuenta"