10 de noviembre de 2016

#DailyLine (ADELANTO) Libro 9: Sobre cabras y urracas.

Fuente/Source: Diana Gabaldon


 


#DailyLines #VeYDileALasAbejasQueHePartido #TodoCambia #ParaQuedarseIgual #DinnaFash #TodoSaIráBien

"¿Un oso? Oh, para eso te estás preparado. Claire se lo preguntaba." Soltó a las ansiosas cabras y se sumergieron entre la espesa hierba como patos en un estanque.

"¿De veras?" Él mantuvo el tono casual en su voz.

"No lo dijo," respondió su hermana de manera franca. "Pero vio que no estaba tu arma mientras hacíamos el desayuno, y se paró en seco durante un instante."

Le dio una punzada en el corazón. No había querido despertar a Claire cuando salió a oscuras, pero debería haberle dicho la noche anterior que tenía la intención de seguir la pista del oso que Jo Beardsley había visto. Había habido poco tiempo para la caza mientras trabajaban para levantar un tejado antes del invierno- necesitaban desesperadamente la carne y la grasa. El pie de Brianna estaba mejor pero no aguantaría mucho tiempo de pie durante días siguiendo el rastro -además, solamente tenían unas pocas colchas y una manta de lana que había conseguido de un comerciante de Moravia. Una buena alfombra de oso sería una comodidad para Claire en las las frías noches; ella padecía más el frío ahora que la última vez que pasaron el invierno en el Cerro.

"Ella está bien," dijo su hermana, y pudo ver su mirada de interés reflejada en su propio rostro. "Solamente se lo preguntaba."

Jamie asintió sin pronunciar palabra. Tal vez deba pasar un poco más de tiempo todavía, antes de que Claire despertase, se diera cuenta de que había partido con un arma, y no se preocupara.

Respiró y vio su aliento blanco desvanecerse instantáneamente, el nuevo sol calentaba sobre sus hombros.

"¿Y qué haces aquí tu sola? Es un lugar apartado para andar de forraje." Una de las cabras había llegado para tomar aire y estaba oliendo el final de su cinturón de cuero de una forma curiosa. Lo puso fuera del alcance del animal y le dio un suave rodillazo para que se fuera.

"Las engordo para que puedan soportar el invierno," dijo ella, señalando con la cabeza a la entrometida nodriza. "Quizás reproducirlas, si están preparadas. Les gusta la hierba más que el forraje de los bosques y es más fácil de controlarlas."

"Sabes bien que Jem y Germain y Fanny se ocuparán de ellas por tí. ¿Te está volviendo loca el pequeño Oggy?" El bebé estaba echando los dientes, y tenía unos pulmones vigorosos. Se le podía oír en la Casa Grande cuando el viento soplaba a favor. "¿O eres tú la que está volviendo loca a Rachel?"

"Me gustan las cabras," dijo ella, ignorando su pregunta y apartando un par de labios curiosos que mordisqueaban el borde de su chal. "[Fuera, cabra-en gaélico] Las ovejas son seres de buen corazón, cuando no están intentando tumbarte, pero no son listas. Una cabra piensa por si misma."

"Sí, como tú. Ian siempre decía que te gustaban las cabras porque eran tan testarudas como tú."

Ella le dirigió una mirada evaluadora.

"Mira quién habla," dijo Jenny sucintamente.
"El muerto se asusta del degollado," respondió él, agitando un manojo de hierba bajo su nariz. Ella se lo quitó de la mano y se lo dio a la cabra.

"Mf," dijo ella. "Bueno si quieres saberlo, vengo aquí para pensar, de vez en cuando," dijo. "Y rezar."

"Oh, ¿de verdad?" dijo Jamie, y ella apretó sus labios un momento y luego se giró para mirar a través de la pradera, protegiéndose los ojos contra el resplandor del sol de la mañana.

-Es suficiente -pensó él.- Contará más cuando esté preparada.

“Hay un oso ahí arriba, ¿verdad?” preguntó Jenny dándole la espalda. “¿Debería llevarme abajo a las cabras?”
“Probablemente no. Jo Beardsley lo vio hace un par de días, aquí en el prado, pero no hay ninguna señal reciente.”

Jenny lo pensó durante un momento, después se sentó en una roca con liquen, extendiendo sus faldas cuidadosamente. Las cabras se habían ido a pastar, y ella elevó su rostro hacia el sol, cerrando sus ojos.

“Sólo un tonto cazaría un oso solo,” dijo con los ojos todavía cerrados.  “Claire me dijo eso la semana pasada.
“¿Lo hizo?” dijo él secamente “¿Te dijo que la última vez que maté un oso, lo hice solo, con mi puñal? ¿….y…. que ella me golpeó con un pescado en la cabeza mientras lo hacía?”
Ella abrió los ojos y le miró.
“No dijo que un tonto no pudiera tener suerte,” puntualizó. “Y si tú no hubieras tenido la suerte del mismísimo diablo, ya hubieras muerto seis veces.”
“¿Seis?” Frunció el ceño perturbado, y ella elevó las cejas sorprendida.
“Realmente no estaba contando,” dijo ella. “Fue solo una suposición. ¿Qué sucede,…a graidh…?”
Ese casual ”cariño” le sacudió inesperadamente en lo más profundo, y tosió para ocultarlo.
“Nada,” dijo él encogiéndose de hombros “Solo que siendo joven cuando estaba en París, una adivina me dijo que moriría nueve veces antes de mi muerte. ¿Piensas que debería contar la fiebre después de que Laoghaire me disparara?”
Ella sacudió la cabeza con determinación.
“No, no habrías muerto incluso si Claire no hubiera regresado con sus pequeños aguijones. Te habrías repuesto e ido tras ella en un día o dos.”
Él sonrió
“Podría ser.”

Su hermana emitió un pequeño ruido con la garganta que podría ser de risa o de burla.

Se hizo el silencio por un momento, ambos con las cabezas elevadas, escuchando al bosque. El ruido cesó, y se pudo oír una urraca cerca, con un reclamo que podía ser como una bisagra oxidada abriéndose. Después hubo un sonido –quah-quah- como la llamada de una urraca desde algún lugar detrás de él, y vio como Jenny miraba por encima de su hombro con los ojos entrecerrados.
“¿Sólo una?” dijo él manteniendo su voz tranquila pero sintiendo la tirantez entre sus omóplatos …… Una, dolor….
Ella elevó una mano silenciándole, y sentada, escuchando, sus ojos peinando las ramas en busca de un segundo pájaro…..Dos, suerte……Su cara se iluminó al final, un estridente –quahhhhhhh- llegó desde la izquierda y él se giró para ver la segunda urraca, aferrándose en el vaivén de una rama de pino, con su redondo ojo fijo en el suelo. Se relajó y tomó aliento.
Lo mismo hizo Jenny, y retomando la conversación donde la había dejado, preguntó “¿Me culpas por hacer que te casaras con Laoghaire?”
Él la miró.
“¿Qué te hace pensar que podrías hacerme hacer algo que yo no quiera, pequeña plasta?”
“¿Qué demonios es una plasta?” le exigió frunciendo el ceño.
“Un gran fastidio, es todo lo que te puedo decir,” admitió. “Jemmy llamó así a Mandy la semana pasada.” Un repentino hoyuelo apareció cerca de la boca de Jenny, pero no reía.
“Sí,” dijo. “Sabes lo que quiero decir.”
“Lo sé,” dijo él. “Y no. No te culpo. Ella no me mató, después de todo.”


*****Nota a pie de página:
El juego de las urracas es una antigua nana, que tiene que ver con las urracas y la suerte que tendrás dependiendo del número de ellas que veas. Y esta nana proviene de una antigua superstición inglesa que tiene su origen el siglo XVI,

One for sorrow,
Two for luck; (or mirth)
Three for a wedding,
Four for death; (or birth)
Five for silver,
Six for gold;
Seven for a secret,
Not to be told;
Eight for heaven,
Nine for [hell]


And ten for the d[evi]l's own sell








7 comentarios:

  1. me parece que que la 4 dice muerte o nacimiento
    6 oro
    7 un secreto aun no contado
    8 cielo
    9 por el infierno.
    en forma literal

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    1. Sí, literal dice eso, pero las rimas siempre se cambian un poco al traducirlas, supongo que para que sigan rimando? La verdad no lo sé, pero en español lo encontré así. Saludos.

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  2. Morí de amor: "pequeña plasta" <3 Qué hermosos hermanos. Gracias por traerlos para nosotros.

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  3. Precioso!que ganas tengo de leer este librooo!. Gracias Diana sin estos libros la vida sería demasiado triste.

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