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7 de abril de 2020

#DailyLine (ADELANTO) libro 9. Cuando eres todo lo que necesitan


 Fuente/Source: Diana Gabaldon

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"Serías un buen Amigo, sabes," remarcó Rachel apartando un arbusto de laurel para su suegra, la cual iba cargada con una gran cesta de mantas. Rachel también iba cargada con Oggy, que se había quedado dormido en el arrullo en el que lo transportaba.

Janet Murray le dirigió una profunda mirada emitiendo lo que Claire había descrito como un sonido escocés, era una mezcla entre resoplido y un sonido con la garganta que podía indicar cualquier cosa, desde una pequeña broma, aprobación o desprecio, burla o algo inevitable. Por el momento Rachel pensó que su suegra se divertía y sonrió.

"Eres franca y directa", puntualizó. "Y honesta. O al menos lo supongo", añadió con tono burlón. "No puedo decir que te pillara nunca en una mentira".

"Espera a conocerme un poco más, muchacha, antes de hacer juicios como ese" la avisó. "Soy un poco mentirosa cuando la ocasión lo requiere. ¿qué más? "Sus oscuros ojos azules se entrecerraron un poco -definitivamente divertida. Rachel le sonrió, y pensó por un momento, avanzando por un empinado trecho de grava donde el camino se había borrado, luego regresando a coger la cesta.

"Eres compasiva. Amable. Y audaz" dijo viendo como Jenny se deslizaba agarrando una ramas para mantenerse erguida.

Su suegra se giró bruscamente con los ojos azules muy abiertos.

"¿Audaz?" dijo incrédula. "¿Yo?" emitió un sonido que Rachel habría deletreado como "Pssssht". "He tenido un miedo atroz desde que tenía diez años, _a leannan_. Pero te acostumbras, ¿sabes?" cogió nuevamente la cesta, y Rachel acomodó a Oggy, cuyo peso se había doblado desde que se había quedado dormido, en una posición más cómoda.

"¿Qué pasó cuando tenías diez años?" preguntó con curiosidad.

"Mi madre murió" respondió Jenny. Su expresión y su voz eran ambas neutrales, pero Rachel podía oír el duelo en ellas, tan claro y alto como el canto de un tordo ermitaño.

"La mía murió cuando yo nací" dijo Rachel después de una larga pausa. "No puedo decir que la echo de menos ya que no la conocí, aunque por supuesto..."

"Dicen que no puedes echar de menos lo que nunca tuviste, pero se equivocan" dijo Jenny tocando la mejilla de Rachel con la palma de su mano, pequeña y cálida. "Mira por dónde caminas, muchacha. Está resbaladizo".

"Sí". Rachel mantuvo los ojos en el suelo, caminando a grandes zancadas para evitar un pequeño charco. "Sueño, a veces. Que hay una mujer, pero no sé quién es. Quizás sea mi madre. Parece amable, pero no dice mucho. Solamente me mira".

"¿Se parece a ti, muchacha?"

Rachel se encogió de hombros acomodando a Oggy con una mano bajo su trasero.

"Tenía el pelo oscuro, pero nunca puedo recordar su rostro cuando me levanto".

"Y no sabrías cómo era ella cuando estaba viva" Jenny asintió mirando al más allá. "Yo sé como era la mía- y si alguna vez quieres saber cómo era, solamente tienes que ir y echar un vistazo a Brianna, es la misma Ellen MacKenzie Fraser en persona aunque un poco más alta".

"Lo haré" le aseguró Rachel. Encontraba a su nueva prima política un poco intimidante aunque Ian claramente la adoraba. "Asustada, ¿y dices que lo has estado desde entonces?" Pensaba que nunca había conocido a nadie con menos miedo que Janet Murray, la había visto el día anterior con un enorme mapache en el porche de su cabaña, sacándolo con una escoba y un insulto escocés, a pesar del amenazante aspecto del animal y sus enormes garras.

Jenny la miró, sorprendida, y se pasó la pesada cesta de un brazo a otro con un pequeño gruñido mientras el camino se estrechaba.

"Oh, no tenía miedo por mí, a_nighean_ nunca tuve miedo de ser asesinada o algo así. No, miedo por... ellos. Miedo de no poder arreglármelas, de cuidar de ellos"

"¿Ellos?"

"Jamie y Papá" dijo Jenny, frunciendo el ceño por el suelo que pisaban. Había llovido mucho la noche anterior, e incluso el campo abierto estaba empapado. "No sabía cómo cuidar de ellos. Sabía que no podía ocupar el espacio de mi madre para ninguno de los dos. Pensé que morirían sin ella".

_Y te habían dejado completamente sola_ pensó Rachel. _Queriendo morir, también, y no sabiendo cómo. Parece mucho más fácil para los hombres; ¿me pregunto por qué? ¿no piensan que nadie más los necesita?_

"Sin embargo, te las arreglaste" dijo, y Jenny se encogió de hombros.

"Me puse su delantal y les hice la cena. Era todo lo que sabía hacer. Alimentarles".

"Supuse que era lo más importante" Inclinó la cabeza y pasó los labios por encima del gorrito de Oggy. La mera presencia de su hijo hizo que sus pechos se estremecieran y dolieran. Jenny lo vio y sonrió de una manera triste.

"Sí. Cuando tienes hijos, hay un pequeño espacio de tiempo en el que tú eres todo lo que necesitan. Y luego abandonan tus brazos y vuelves a tener miedo porque ahora sabes todas las cosas que pueden herirlos, y no eres capaz de mantenerles alejados de ellas".


Gracias a Michelle Valdemar por esta bonita abeja en lo que parecen ser claveles silvestres.








22 de octubre de 2018

La otra cara del perdón. [Continuación de "Aquí no hay violetas"] SPOILERS DE TODOS LOS LIBROS

Fuente/Source: Jan Ackerson para A Dram of Outlander
Parte I: Aquí no hay violetas
Traducción: Rosana Ardanaz Arranz 


En mi última publicación sobre el tema del perdón en Outlander, mencioné este fragmento del diálogo en el que Jamie habla con Claire sobre la posibilidad de perdonar a su violador:

 “¿Y dices que, si pudieras perdonarle, no tendría que morir? Sería como si  un juez dejara libre a un asesino porque la familia de su víctima le ha perdonado”.

Incluso mientras lo estaba escribiendo, ya sentía que tendría que volver a revisar esta dicotomía entre perdón y justicia. Y efectivamente, nada más colgar el post, me llegaron algunos comentarios interesantes cuestionando el contenido. Así que hoy vamos a tratar de la otra cara del perdón, e intentaremos contestar a la pregunta:

En el universo Outlander ¿cuándo no es posible o no es necesario el perdón? ¿Qué situaciones exigen que tenga que producirse una venganza?

En mi respuesta, me voy a centrar en el personaje de Jamie. Porque él es él.

Aunque supongo que Jamie nunca se dispuso a formular conscientemente su propio Código Personal de Justicia, era un montañés de las Tierras Altas, y además hijo de un hombre bueno y de grandes principios morales. No siempre fue consistente sobre quién recibía de él rosas y quién espinas, pero creo que en los casos de los que hablo a continuación, Jamie actuó motivado por el honor, la tradición…y el altruismo.

¡Si señor! Altruismo. Allá vamos: 



En “Forastera”, cuando Jamie piensa que probablemente Claire es incapaz de tener hijos, le dice:

“Puedo soportar el dolor para mí mismo, pero no podría soportar el tuyo. Para eso necesitaría tener más fuerza de la que tengo”.

Esto no tiene nada que ver con la venganza, y ejemplifica muy bien el altruismo de Jamie. En este momento tiene veintipocos años, pero ya ha desarrollado la virtud de poner a los demás por delante de sí mismo. Esto lo vemos a una escala aún mayor en “Atrapada en el tiempo”, cuando intenta (¡dos veces!) salvar a los hombres de Lallybroch de la matanza en Culloden, y más tarde en “Viajera”, en el papel de Mac Dubh cuidando de sus hombres en Ardsmuir. Por tanto, tengamos en cuenta la característica de la falta de egoísmo cuando analizamos algunos de los personajes que sufren la venganza de Jamie (aquí no incluyo muertes en la guerra o en la batalla, o en defensa propia, o las que ocurren en un momento de pasión intensa, sino solo aquéllas que pueden considerarse legítimamente como actos de venganza causados por una acción negativa anterior).

⦁    Black Jack Randall; en “Forastera”, Jamie le dice a Claire:

“Te digo una cosa, “mo duinne”. Un día, Jack Randall morirá a mis manos. Y cuando esté muerto, le enviaré ese libro a la madre de Alex MacGregor, y le diré que la muerte de su hijo ha sido vengada”.

En este momento, Randall ya ha azotado cruelmente a Jamie, pero todavía no han tenido lugar los terribles acontecimientos en Wentworth. A pesar de ello, la ira de Jamie es más por el desgraciado Alex MacGregor y por lo sucedido a Jenny y a Lallybroch. Más tarde, cuando se encuentran en Francia en una situación que casi resulta fatal (el duelo) Jamie intenta matar a Randall, no por la tortura y la violación que sufrió en la prisión, sino por el abuso de Randall hacia Fergus. Al final, Jamie (probablemente) mata a Randall en Culloden, pero como los que somos lectores de los libros no  sabemos todavía exactamente como sucedió, tendremos que dejar en el aire si fue una venganza por su propia tortura o simplemente una muerte en batalla. Sí, ya sé lo que hicieron en la serie de TV. No importa. 

⦁    Danton, el sirviente del Duque de Sandringham; Jamie le mata (una vez más: en el libro, no en la TV), en venganza por la violación de Mary Hawkins y el ataque a Claire. 

⦁    Murchison, el guarda en la prisión de Ardsmuir; Jamie, quizá con la ayuda de otros prisioneros, ahoga a Murchison por su constante crueldad. En mi opinión, se trató más que nada de una cuestión de oportunidad, y que Jamie lo hizo en su papel como jefe “de facto” de su gente en Ardsmuir. ¿Lo habría hecho si la crueldad de Murchison se hubiera dirigido únicamente hacia él? Es difícil de decir. A veces, Jamie ocupa un lugar ambiguo en el terreno moral. 

⦁    La banda de Richard Brown; en “Viento y Ceniza”, Jamie pronuncia quizá las tres palabras más escalofriantes en todos los libros: “Matadlos a todos”. Los miembros de la banda –excepto unos pocos de los que trataremos enseguida- mueren por sus ofensas contra Claire. 

⦁    El violador sin nombre de Claire; este es el hombre que Claire ve al final de “Escrito con la sangre de mi corazón”, tres años después de su secuestro. Ella se da cuenta no solo de que escapó a la matanza, si no de que él es el único que en realidad consiguió violarla. Jamie se va como si nada a ocuparse de él, y aunque el suceso no es descrito en el libro, fue ciertamente el epítome de lo que es un asesinato por venganza, una vez más por el mal causado A CLAIRE.

De forma similar, cuando se descubre que Wendigo Donner también ha sobrevivido a ese  “matadlos a todos”, pagará igualmente con su vida, pero el momento en el que Jamie le mata es en defensa de su hogar y de todos los que lo componen. 


⦁    Stephen Bonnet; por supuesto, no es Jamie quien lo mata, aunque tiene la oportunidad de hacerlo en Okracoke, al final de “Ecos”. Pero en lugar de matarlo en nombre de Brianna (para lo cual habría seguido la misma filosofía que para la banda de hombres de la que hablamos más arriba) le ofrece el honor a ella, cuyo sufrimiento a manos de Bonnet fue aún mayor que el de Jamie. ¿Cuál es la diferencia? En los demás casos, las víctimas no eran capaces de llevar a cabo su venganza. Demasiado jóvenes, demasiado asustados, demasiado muertos, no presentes, atrapados por el juramento de no matar… Pero Brianna es más que capaz; es su elección. Y ella elige apiadarse de él….más o menos.

Por tanto, he aquí algunos fragmentos de El gran libro de la justicia de los montañeses de las Tierras Altas:

Cumple tus promesas.

Perdona cuando puedas. Puede que te cueste un tiempo, pero mantendrá pura tu alma.

Sigue perdonando. A veces, de tanto perdonar, olvidas.

El perdón no implica ausencia de justicia. Si se presenta una oportunidad para hacer justicia, tómala.

Si eres responsable de personas que no pueden vengarse ellas mismas, tú has de hacerlo por ellas.

Defiende a quien lo necesite. Estate preparado para defenderle con tu vida.

Rodéate de aquellos que estarán a tu lado en tu búsqueda de justicia; familia, clan, amigos verdaderos. Defiéndeles también.



(¿Tenéis ideas para otras publicaciones futuras? Prefiero escribir sobre los libros: temas, personajes, acontecimientos. ¡Vuestras aportaciones son bienvenidas!)

20 de noviembre de 2017

#DailyLine (ADELANTO) Libro 9: El 3er padre de William

Fuente/Source: Diana Gabaldon




#DailyLines #LibroNueve #VeYDileAlasAbejasQuePartí #flashback #WilliamTieneDiecisiete #¿YQuéHaySobreSuTercerPadre?

La galería superior de Ellesmere. Una amplia y cuadrada escalera abierta que lleva al segundo piso. En esta parte el techo se elevaba encima de sus cabezas, y una galería rodeaba la escalera por sus tres caras, con grandes ventanales en un lateral y varios retratos en sus tres paredes.

"Isobel me contó que fue pintada poco después de su boda," dijo Lord John, señalando con la cabeza el retrato de una joven y bella mujer. El pintor no había sido especialmente diestro -el pelo de la mujer era simplemente oscuro; de un color entre el marrón y el negro, y su vestido torpemente reproducido- pero William reconoció su rostro; el mismo rostro que había visto cada día durante años en una miniatura que había llevado consigo a Londres, al colegio, y que ahora llevaría consigo al ejército.

Pensó que quizás el pintor había estado enamorado de ella ya que el rostro había sido hecho con cuidado y sentimiento.

"Alguien me dijo que tenía su boca," dijo él suavemente como si no quisiera asustarla.

"Es cierto," dijo Lord John elevando una ceja. "¿Quién te lo dijo?"

"Mamá Isobel," se alejó del retrato sintiéndose mal de repente. "Parece raro verla -a Mamá Geneva- aquí, sola." Había varios retratos de ella en Helwater -pero siempre estaban hechos con su hermana menor, con sus padres. Incluso los retratos de ella sola estaban siempre al lado de retratos similares de Isobel.

"Sí, es verdad." Lord John habló en voz baja también. Ahí arriba estaba silencioso como una iglesia, una ilusión realzada por las altas y silenciosas vidrieras de colores. _Y por el hecho de que todo el mundo de las pinturas estaba muerto_....

Se volvió inquieto hacia la pared opuesta, al otro lado del hueco abierto de la escalera. La pared estaba dominada por un gran retrato de un hombre mayor con su peluca formal y la túnica de Conde. No era mal parecido para su edad, pensó William. Un poco duro, por su expresión. El pensamiento hizo sonreír a William. 
"Ese es, ¿verdad? ¿mi padre?"

14 de noviembre de 2017

#DailyLines (ADELANTO) Libro 9: Sobre mangueras en el desayuno.

#DailyLines #LibroNueve #VeYDileALasAbejasQuePartí #TrampaCazabobos #Desayuno

Fuente/Source: Diana Gabaldon

Brianna le había preguntado si sabía lo que era un conducto. Él le dirigió una mirada por encima de su porridge, dejó la cuchara y amablemente le había dicho "¿Sensu aqueductus ó sensu canalis?" Elevó las cejas. "Sí, lo sé. ¿Por qué lo preguntas?"

Sin estar desconcertada en lo más mínimo, había dado un mordisco a una tostada con miel y le había sonreído mientras masticaba.

"Porque pensé que no sabrías lo que es una manguera, pero conocerías lo que es un conducto. ¿No reconoces una pregunta retórica cuando la oyes? ¿Después de llevar casado con mamá todos estos años?"

Sentía sin ver la mirada que Claire le estaba dirigiendo y cuidadosamente evitó encontrarse con los ojos de ella.

"Sí," repitió cogiendo la cuchara nuevamente. "Y también conozco una trampa cazabobos cuando la veo. ¿Piensas que soy un bobo, _mo leannan_?" le preguntó a Amanda que estaba sentada al otro lado de la mesa, al lado de su madre.

Ella se rió y tiró la tostada en su regazo, con la miel hacia abajo, por supuesto.

"Bobo," dijo felizmente, haciendo caso omiso del grito de desesperación de su madre. "!Bobo-bobo-bobo! !El abuelo es un bobo!"

Debió de sentirse culpable, pero no fue así. Sonrió a su pequeña nieta, y puso lo que pensaba era una adecuada cara de bobo, que encantó a Mandy y Jem.
"No le llames eso al abuelo, a bhailach," dijo Roger suavemente poniendo una mano en el hombro de Jem para calmarle. "No es educado y en cualquier caso el abuelo no es bobo"

"Sí lo es," dijo Brianna enfadada levantando la tostada lentamente esperando no extender más el desastre. "!De verdad, papá!"

"Bueno está claro que lo piensas," puntualizó, "si piensas que nunca he escuchado la palabra manguera antes. Llevo un par puestas, ¿no es verdad?" De hecho todavía no se había puesto las botas y puso un pie con calcetines en la rodilla de Mandy, provocando su deleite.

"Tú," dijo Claire acercándose por detrás y poniendo las manos sobre sus hombros con un apretón. "Para. Y tú también," añadió regañando a Bree que se había puesto roja con una mezcla de risa y agravio. "Sabe lo que es una tubería, lo ha visto en los barcos."

"¿De verdad?"

"Sí, aunque no me sorprende que no te dieras cuenta. Los marineros utilizan una manguera para echar agua sobre las velas, si necesitan endurecerlas. De todas formas, ¿por qué estas hablando de mangueras?" añadió sobre su cabeza hacia Bree. No le había quitado las manos de encima y él se echó para atrás un poco para saborear el calor de su cuerpo en su espalda y la sensación sólida a través de su camisa.