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7 de abril de 2020

#DailyLine (ADELANTO) libro 9. Cuando eres todo lo que necesitan


 Fuente/Source: Diana Gabaldon

#DailyLines #VeYDileALasAbejasQuePartí #Libro9 #NO #NoEstáTerminado #No #NoSéCuandoSeráPublicado #No #NoTengoFecha #No #nocontrololoquelagentedelatelehaceconlaserie #No #nopuedohacerqueponganelepisodio598estesábado #peroosdirécuandoellibroestáterminado

"Serías un buen Amigo, sabes," remarcó Rachel apartando un arbusto de laurel para su suegra, la cual iba cargada con una gran cesta de mantas. Rachel también iba cargada con Oggy, que se había quedado dormido en el arrullo en el que lo transportaba.

Janet Murray le dirigió una profunda mirada emitiendo lo que Claire había descrito como un sonido escocés, era una mezcla entre resoplido y un sonido con la garganta que podía indicar cualquier cosa, desde una pequeña broma, aprobación o desprecio, burla o algo inevitable. Por el momento Rachel pensó que su suegra se divertía y sonrió.

"Eres franca y directa", puntualizó. "Y honesta. O al menos lo supongo", añadió con tono burlón. "No puedo decir que te pillara nunca en una mentira".

"Espera a conocerme un poco más, muchacha, antes de hacer juicios como ese" la avisó. "Soy un poco mentirosa cuando la ocasión lo requiere. ¿qué más? "Sus oscuros ojos azules se entrecerraron un poco -definitivamente divertida. Rachel le sonrió, y pensó por un momento, avanzando por un empinado trecho de grava donde el camino se había borrado, luego regresando a coger la cesta.

"Eres compasiva. Amable. Y audaz" dijo viendo como Jenny se deslizaba agarrando una ramas para mantenerse erguida.

Su suegra se giró bruscamente con los ojos azules muy abiertos.

"¿Audaz?" dijo incrédula. "¿Yo?" emitió un sonido que Rachel habría deletreado como "Pssssht". "He tenido un miedo atroz desde que tenía diez años, _a leannan_. Pero te acostumbras, ¿sabes?" cogió nuevamente la cesta, y Rachel acomodó a Oggy, cuyo peso se había doblado desde que se había quedado dormido, en una posición más cómoda.

"¿Qué pasó cuando tenías diez años?" preguntó con curiosidad.

"Mi madre murió" respondió Jenny. Su expresión y su voz eran ambas neutrales, pero Rachel podía oír el duelo en ellas, tan claro y alto como el canto de un tordo ermitaño.

"La mía murió cuando yo nací" dijo Rachel después de una larga pausa. "No puedo decir que la echo de menos ya que no la conocí, aunque por supuesto..."

"Dicen que no puedes echar de menos lo que nunca tuviste, pero se equivocan" dijo Jenny tocando la mejilla de Rachel con la palma de su mano, pequeña y cálida. "Mira por dónde caminas, muchacha. Está resbaladizo".

"Sí". Rachel mantuvo los ojos en el suelo, caminando a grandes zancadas para evitar un pequeño charco. "Sueño, a veces. Que hay una mujer, pero no sé quién es. Quizás sea mi madre. Parece amable, pero no dice mucho. Solamente me mira".

"¿Se parece a ti, muchacha?"

Rachel se encogió de hombros acomodando a Oggy con una mano bajo su trasero.

"Tenía el pelo oscuro, pero nunca puedo recordar su rostro cuando me levanto".

"Y no sabrías cómo era ella cuando estaba viva" Jenny asintió mirando al más allá. "Yo sé como era la mía- y si alguna vez quieres saber cómo era, solamente tienes que ir y echar un vistazo a Brianna, es la misma Ellen MacKenzie Fraser en persona aunque un poco más alta".

"Lo haré" le aseguró Rachel. Encontraba a su nueva prima política un poco intimidante aunque Ian claramente la adoraba. "Asustada, ¿y dices que lo has estado desde entonces?" Pensaba que nunca había conocido a nadie con menos miedo que Janet Murray, la había visto el día anterior con un enorme mapache en el porche de su cabaña, sacándolo con una escoba y un insulto escocés, a pesar del amenazante aspecto del animal y sus enormes garras.

Jenny la miró, sorprendida, y se pasó la pesada cesta de un brazo a otro con un pequeño gruñido mientras el camino se estrechaba.

"Oh, no tenía miedo por mí, a_nighean_ nunca tuve miedo de ser asesinada o algo así. No, miedo por... ellos. Miedo de no poder arreglármelas, de cuidar de ellos"

"¿Ellos?"

"Jamie y Papá" dijo Jenny, frunciendo el ceño por el suelo que pisaban. Había llovido mucho la noche anterior, e incluso el campo abierto estaba empapado. "No sabía cómo cuidar de ellos. Sabía que no podía ocupar el espacio de mi madre para ninguno de los dos. Pensé que morirían sin ella".

_Y te habían dejado completamente sola_ pensó Rachel. _Queriendo morir, también, y no sabiendo cómo. Parece mucho más fácil para los hombres; ¿me pregunto por qué? ¿no piensan que nadie más los necesita?_

"Sin embargo, te las arreglaste" dijo, y Jenny se encogió de hombros.

"Me puse su delantal y les hice la cena. Era todo lo que sabía hacer. Alimentarles".

"Supuse que era lo más importante" Inclinó la cabeza y pasó los labios por encima del gorrito de Oggy. La mera presencia de su hijo hizo que sus pechos se estremecieran y dolieran. Jenny lo vio y sonrió de una manera triste.

"Sí. Cuando tienes hijos, hay un pequeño espacio de tiempo en el que tú eres todo lo que necesitan. Y luego abandonan tus brazos y vuelves a tener miedo porque ahora sabes todas las cosas que pueden herirlos, y no eres capaz de mantenerles alejados de ellas".


Gracias a Michelle Valdemar por esta bonita abeja en lo que parecen ser claveles silvestres.








22 de octubre de 2018

La otra cara del perdón. [Continuación de "Aquí no hay violetas"] SPOILERS DE TODOS LOS LIBROS

Fuente/Source: Jan Ackerson para A Dram of Outlander
Parte I: Aquí no hay violetas
Traducción: Rosana Ardanaz Arranz 


En mi última publicación sobre el tema del perdón en Outlander, mencioné este fragmento del diálogo en el que Jamie habla con Claire sobre la posibilidad de perdonar a su violador:

 “¿Y dices que, si pudieras perdonarle, no tendría que morir? Sería como si  un juez dejara libre a un asesino porque la familia de su víctima le ha perdonado”.

Incluso mientras lo estaba escribiendo, ya sentía que tendría que volver a revisar esta dicotomía entre perdón y justicia. Y efectivamente, nada más colgar el post, me llegaron algunos comentarios interesantes cuestionando el contenido. Así que hoy vamos a tratar de la otra cara del perdón, e intentaremos contestar a la pregunta:

En el universo Outlander ¿cuándo no es posible o no es necesario el perdón? ¿Qué situaciones exigen que tenga que producirse una venganza?

En mi respuesta, me voy a centrar en el personaje de Jamie. Porque él es él.

Aunque supongo que Jamie nunca se dispuso a formular conscientemente su propio Código Personal de Justicia, era un montañés de las Tierras Altas, y además hijo de un hombre bueno y de grandes principios morales. No siempre fue consistente sobre quién recibía de él rosas y quién espinas, pero creo que en los casos de los que hablo a continuación, Jamie actuó motivado por el honor, la tradición…y el altruismo.

¡Si señor! Altruismo. Allá vamos: 



En “Forastera”, cuando Jamie piensa que probablemente Claire es incapaz de tener hijos, le dice:

“Puedo soportar el dolor para mí mismo, pero no podría soportar el tuyo. Para eso necesitaría tener más fuerza de la que tengo”.

Esto no tiene nada que ver con la venganza, y ejemplifica muy bien el altruismo de Jamie. En este momento tiene veintipocos años, pero ya ha desarrollado la virtud de poner a los demás por delante de sí mismo. Esto lo vemos a una escala aún mayor en “Atrapada en el tiempo”, cuando intenta (¡dos veces!) salvar a los hombres de Lallybroch de la matanza en Culloden, y más tarde en “Viajera”, en el papel de Mac Dubh cuidando de sus hombres en Ardsmuir. Por tanto, tengamos en cuenta la característica de la falta de egoísmo cuando analizamos algunos de los personajes que sufren la venganza de Jamie (aquí no incluyo muertes en la guerra o en la batalla, o en defensa propia, o las que ocurren en un momento de pasión intensa, sino solo aquéllas que pueden considerarse legítimamente como actos de venganza causados por una acción negativa anterior).

⦁    Black Jack Randall; en “Forastera”, Jamie le dice a Claire:

“Te digo una cosa, “mo duinne”. Un día, Jack Randall morirá a mis manos. Y cuando esté muerto, le enviaré ese libro a la madre de Alex MacGregor, y le diré que la muerte de su hijo ha sido vengada”.

En este momento, Randall ya ha azotado cruelmente a Jamie, pero todavía no han tenido lugar los terribles acontecimientos en Wentworth. A pesar de ello, la ira de Jamie es más por el desgraciado Alex MacGregor y por lo sucedido a Jenny y a Lallybroch. Más tarde, cuando se encuentran en Francia en una situación que casi resulta fatal (el duelo) Jamie intenta matar a Randall, no por la tortura y la violación que sufrió en la prisión, sino por el abuso de Randall hacia Fergus. Al final, Jamie (probablemente) mata a Randall en Culloden, pero como los que somos lectores de los libros no  sabemos todavía exactamente como sucedió, tendremos que dejar en el aire si fue una venganza por su propia tortura o simplemente una muerte en batalla. Sí, ya sé lo que hicieron en la serie de TV. No importa. 

⦁    Danton, el sirviente del Duque de Sandringham; Jamie le mata (una vez más: en el libro, no en la TV), en venganza por la violación de Mary Hawkins y el ataque a Claire. 

⦁    Murchison, el guarda en la prisión de Ardsmuir; Jamie, quizá con la ayuda de otros prisioneros, ahoga a Murchison por su constante crueldad. En mi opinión, se trató más que nada de una cuestión de oportunidad, y que Jamie lo hizo en su papel como jefe “de facto” de su gente en Ardsmuir. ¿Lo habría hecho si la crueldad de Murchison se hubiera dirigido únicamente hacia él? Es difícil de decir. A veces, Jamie ocupa un lugar ambiguo en el terreno moral. 

⦁    La banda de Richard Brown; en “Viento y Ceniza”, Jamie pronuncia quizá las tres palabras más escalofriantes en todos los libros: “Matadlos a todos”. Los miembros de la banda –excepto unos pocos de los que trataremos enseguida- mueren por sus ofensas contra Claire. 

⦁    El violador sin nombre de Claire; este es el hombre que Claire ve al final de “Escrito con la sangre de mi corazón”, tres años después de su secuestro. Ella se da cuenta no solo de que escapó a la matanza, si no de que él es el único que en realidad consiguió violarla. Jamie se va como si nada a ocuparse de él, y aunque el suceso no es descrito en el libro, fue ciertamente el epítome de lo que es un asesinato por venganza, una vez más por el mal causado A CLAIRE.

De forma similar, cuando se descubre que Wendigo Donner también ha sobrevivido a ese  “matadlos a todos”, pagará igualmente con su vida, pero el momento en el que Jamie le mata es en defensa de su hogar y de todos los que lo componen. 


⦁    Stephen Bonnet; por supuesto, no es Jamie quien lo mata, aunque tiene la oportunidad de hacerlo en Okracoke, al final de “Ecos”. Pero en lugar de matarlo en nombre de Brianna (para lo cual habría seguido la misma filosofía que para la banda de hombres de la que hablamos más arriba) le ofrece el honor a ella, cuyo sufrimiento a manos de Bonnet fue aún mayor que el de Jamie. ¿Cuál es la diferencia? En los demás casos, las víctimas no eran capaces de llevar a cabo su venganza. Demasiado jóvenes, demasiado asustados, demasiado muertos, no presentes, atrapados por el juramento de no matar… Pero Brianna es más que capaz; es su elección. Y ella elige apiadarse de él….más o menos.

Por tanto, he aquí algunos fragmentos de El gran libro de la justicia de los montañeses de las Tierras Altas:

Cumple tus promesas.

Perdona cuando puedas. Puede que te cueste un tiempo, pero mantendrá pura tu alma.

Sigue perdonando. A veces, de tanto perdonar, olvidas.

El perdón no implica ausencia de justicia. Si se presenta una oportunidad para hacer justicia, tómala.

Si eres responsable de personas que no pueden vengarse ellas mismas, tú has de hacerlo por ellas.

Defiende a quien lo necesite. Estate preparado para defenderle con tu vida.

Rodéate de aquellos que estarán a tu lado en tu búsqueda de justicia; familia, clan, amigos verdaderos. Defiéndeles también.



(¿Tenéis ideas para otras publicaciones futuras? Prefiero escribir sobre los libros: temas, personajes, acontecimientos. ¡Vuestras aportaciones son bienvenidas!)

16 de octubre de 2018

Aquí no hay violetas [SPOILERS de todos los libros]

Fuente/Source: Jan Ackerson para A Dram of Outlander
Traducción: Rosana Ardanaz Arranz


Los libros de la saga Outlander son como un enorme tapiz que contiene hilos de muchos colores –los distintos temas de los que trata- y que entran y salen en cada centímetro cuadrado. Entre estos hilos se encuentra la familia, el hogar, el coraje, la fe, el deber…pero hay uno, de un color muy brillante, que aparece por todas partes: el perdón.

En Tambores de otoño, Jamie y el Joven Ian le dan al pobre Roger una paliza monumental y le entregan a los Iroqueses como resultado de una serie de malentendidos. Cuando Roger al final vuelve y se queda a vivir en el Cerro Fraser, Jamie y él, durante algún tiempo, se dan vueltas en círculo uno alrededor del  otro, claramente incómodos. Roger ha de tomar varias decisiones, y una de ellas es si debe volver o no a su propio tiempo. Pero elige perdonar, y pronto Jamie se convierte para él en una figura paterna muy querida.

La decisión de Claire de perdonar se refiere a uno de los hombres del grupo que la secuestra y viola. Cuando se encuentra con él -que sorprendentemente todavía está vivo después de todos los años que han pasado tras el ataque letal de Jamie y los hombres del Cerro- se pasa la mayor parte de tres capítulos al final de Escrito con la sangre de mi corazón buscando la manera de perdonar. Su modelo en este proceso es Jamie; lleva años viéndole perdonar a Jack Randall.

También Brianna decide perdonar a su violador, Stephen Bonnet, y es una decisión que ha tomado gracias a su padre, quien le escribe:

“Por el bien de tu alma, por el bien de tu propia vida, tienes que buscar dentro de ti la gracia del perdón".

Irónicamente, cuando Brianna lee esta nota, Jamie y ella están alejados el uno del otro por lo que Jamie le hizo a Roger; pero al final también perdonará a su padre por eso.

Por tanto, Jamie es la aguja en la que está enhebrado el hilo del perdón por todo el tapiz de Outlander. Para Jamie, el perdón es un proceso, como queda reflejado de una manera tan bonita en el capítulo 48 de Tambores de Otoño. Tras un emotivo encuentro con Brianna, que hace que su trauma, casi enterrado ya, vuelva a salir a la superficie, Jamie sale al exterior en la noche y se encara con la sombra de Jack Randall. Pero al final, es capaz de decir: 

“Ve en paz…estás perdonado”.

Sabe que tiene que transmitirle esto a Brianna:

…Que solo por medio del perdón podrá ella perdonar…y que el perdón no es un acto único, sino una cuestión de práctica constante.
El perdón de Jamie a Jack Randall es para él un momento decisivo. En más de una ocasión expresa a Claire sus dudas sobre su propia bondad. Sabe que tiene una gran capacidad para la violencia, y que siente profundamente la necesidad de venganza cuando a él (o a alguien de quien él es responsable) se le ha hecho algún mal. Sabe también que es capaz de manipular a otros para sus propios fines. Quizá más que cualquiera de sus atributos positivos (y los tiene, y muchos), su capacidad de perdonar es uno de los que más diferencia a Jamie de otros hombres. No es un signo de debilidad; perdonar requiere una fuerza considerable.

Sin embargo, el perdón no significa decirle al que ha hecho algo mal que sus acciones son correctas, que no importa lo que sucedió. No es probable que a Jamie le convenza el axioma de que “el perdón es una fragancia que suelta la violeta sobre el pie que la ha pisado”. No está particularmente interesado en soltar ninguna fragancia floral en ninguna parte. Más bien, el perdón es una decisión por la cual se evita que las acciones de otros oscurezcan el alma propia. Para Jamie, el perdón es posible, pero la justicia seguirá siendo necesaria. 



 

“¿Y dices que, si pudieras perdonarle, no tendría que morir? Es como un juez que deja libre a un asesino porque la familia de su víctima le ha perdonado”.

Hay muchos más ejemplos de personajes de Outlander que perdonan lo que les han hecho:

⦁    Claire perdona a Malva por haberla traicionado, y la llama “hija de mi corazón”.
⦁    El perdón de Bree a Stephen Bonnet se extiende a una segunda ofensa contra ella y termina con una muerte piadosa.
⦁    Jamie perdona a Claire por su encuentro sexual con el rey y con Lord John (aunque admite que puede que se lo vaya a recordar de vez en cuando).
⦁    En El prisionero escocés, Jamie también perdona a Lord John por una conversación terrible, con las simples palabras del latín “te absolvo”.
⦁    Jenny perdona a Claire por una serie de cosas que ella piensa que han perjudicado a sus hombres, incluyendo la imposibilidad de salvar a Ian.
⦁    Parece que Frank perdona a Claire por todo lo asociado a su “abandono”. Era imposible que dicho perdón fuera evidente durante todo el tiempo de su difícil matrimonio, pero se lo demostró a través del amor que le tenía a Bree (y por todo lo que hizo por ella en secreto; creo que sabremos más de este tema en los siguientes dos libros).
⦁    Con la ayuda de Claire y Brianna, el Joven Ian llega a ser capaz de perdonarse a sí mismo por el fracaso de su matrimonio con Emily.

Hay que mencionar un ejemplo de alguien que es incapaz de perdonar, y que es como un hilo negro en el tapiz de Outlander: Arch Bug no puede evitar su sed de venganza hacia el Joven Ian por la muerte de su mujer, que le consume y que al final provoca su propia muerte violenta. 

Entonces, ¿Qué moraleja sacáis de todo esto? Bueno, esto es un blog, no un artículo de ayuda, así que vosotros tendréis que pensar qué papel va a jugar el perdón en vuestras vidas. Pero permitidme un momento que aproveche esta oportunidad para dirigirme al joven William Ransom.

William. Tío. Tienes que perdonar a tu papá Grey. Hizo lo que hizo por ti. Piensa en todo lo que has aprendido de este buen hombre que te ama: lealtad, honor, ser un buen soldado, amor por la familia…Y ahora piensa en James Fraser, y encuentra dentro de ti la fuerza para perdonarle también. Mac sacrificó todo lo que tenía cuando se separó de ti en Helwater. Y él también lo hizo por ti.

De tus dos padres puedes aprender lo que es ser un hombre.


Parte II de "Aquí no hay violetas": La otra cara del perdón


 

20 de noviembre de 2017

#DailyLine (ADELANTO) Libro 9: El 3er padre de William

Fuente/Source: Diana Gabaldon




#DailyLines #LibroNueve #VeYDileAlasAbejasQuePartí #flashback #WilliamTieneDiecisiete #¿YQuéHaySobreSuTercerPadre?

La galería superior de Ellesmere. Una amplia y cuadrada escalera abierta que lleva al segundo piso. En esta parte el techo se elevaba encima de sus cabezas, y una galería rodeaba la escalera por sus tres caras, con grandes ventanales en un lateral y varios retratos en sus tres paredes.

"Isobel me contó que fue pintada poco después de su boda," dijo Lord John, señalando con la cabeza el retrato de una joven y bella mujer. El pintor no había sido especialmente diestro -el pelo de la mujer era simplemente oscuro; de un color entre el marrón y el negro, y su vestido torpemente reproducido- pero William reconoció su rostro; el mismo rostro que había visto cada día durante años en una miniatura que había llevado consigo a Londres, al colegio, y que ahora llevaría consigo al ejército.

Pensó que quizás el pintor había estado enamorado de ella ya que el rostro había sido hecho con cuidado y sentimiento.

"Alguien me dijo que tenía su boca," dijo él suavemente como si no quisiera asustarla.

"Es cierto," dijo Lord John elevando una ceja. "¿Quién te lo dijo?"

"Mamá Isobel," se alejó del retrato sintiéndose mal de repente. "Parece raro verla -a Mamá Geneva- aquí, sola." Había varios retratos de ella en Helwater -pero siempre estaban hechos con su hermana menor, con sus padres. Incluso los retratos de ella sola estaban siempre al lado de retratos similares de Isobel.

"Sí, es verdad." Lord John habló en voz baja también. Ahí arriba estaba silencioso como una iglesia, una ilusión realzada por las altas y silenciosas vidrieras de colores. _Y por el hecho de que todo el mundo de las pinturas estaba muerto_....

Se volvió inquieto hacia la pared opuesta, al otro lado del hueco abierto de la escalera. La pared estaba dominada por un gran retrato de un hombre mayor con su peluca formal y la túnica de Conde. No era mal parecido para su edad, pensó William. Un poco duro, por su expresión. El pensamiento hizo sonreír a William. 
"Ese es, ¿verdad? ¿mi padre?"

14 de noviembre de 2017

#DailyLines (ADELANTO) Libro 9: Sobre mangueras en el desayuno.

#DailyLines #LibroNueve #VeYDileALasAbejasQuePartí #TrampaCazabobos #Desayuno

Fuente/Source: Diana Gabaldon

Brianna le había preguntado si sabía lo que era un conducto. Él le dirigió una mirada por encima de su porridge, dejó la cuchara y amablemente le había dicho "¿Sensu aqueductus ó sensu canalis?" Elevó las cejas. "Sí, lo sé. ¿Por qué lo preguntas?"

Sin estar desconcertada en lo más mínimo, había dado un mordisco a una tostada con miel y le había sonreído mientras masticaba.

"Porque pensé que no sabrías lo que es una manguera, pero conocerías lo que es un conducto. ¿No reconoces una pregunta retórica cuando la oyes? ¿Después de llevar casado con mamá todos estos años?"

Sentía sin ver la mirada que Claire le estaba dirigiendo y cuidadosamente evitó encontrarse con los ojos de ella.

"Sí," repitió cogiendo la cuchara nuevamente. "Y también conozco una trampa cazabobos cuando la veo. ¿Piensas que soy un bobo, _mo leannan_?" le preguntó a Amanda que estaba sentada al otro lado de la mesa, al lado de su madre.

Ella se rió y tiró la tostada en su regazo, con la miel hacia abajo, por supuesto.

"Bobo," dijo felizmente, haciendo caso omiso del grito de desesperación de su madre. "!Bobo-bobo-bobo! !El abuelo es un bobo!"

Debió de sentirse culpable, pero no fue así. Sonrió a su pequeña nieta, y puso lo que pensaba era una adecuada cara de bobo, que encantó a Mandy y Jem.
"No le llames eso al abuelo, a bhailach," dijo Roger suavemente poniendo una mano en el hombro de Jem para calmarle. "No es educado y en cualquier caso el abuelo no es bobo"

"Sí lo es," dijo Brianna enfadada levantando la tostada lentamente esperando no extender más el desastre. "!De verdad, papá!"

"Bueno está claro que lo piensas," puntualizó, "si piensas que nunca he escuchado la palabra manguera antes. Llevo un par puestas, ¿no es verdad?" De hecho todavía no se había puesto las botas y puso un pie con calcetines en la rodilla de Mandy, provocando su deleite.

"Tú," dijo Claire acercándose por detrás y poniendo las manos sobre sus hombros con un apretón. "Para. Y tú también," añadió regañando a Bree que se había puesto roja con una mezcla de risa y agravio. "Sabe lo que es una tubería, lo ha visto en los barcos."

"¿De verdad?"

"Sí, aunque no me sorprende que no te dieras cuenta. Los marineros utilizan una manguera para echar agua sobre las velas, si necesitan endurecerlas. De todas formas, ¿por qué estas hablando de mangueras?" añadió sobre su cabeza hacia Bree. No le había quitado las manos de encima y él se echó para atrás un poco para saborear el calor de su cuerpo en su espalda y la sensación sólida a través de su camisa.


17 de noviembre de 2016

#DailyLine (ADELANTO) Libro 9: Ian y Rachel. Y unos cuantos Mohawks

Fuente/Source: Diana Gabaldon


#DailyLines #VeYDileALasAbejasQueHePartido #LibroNueve #IanYRachel #YUnosCuantosMohawks
#YUnBebé #Intimidad




Come Tortugas tragó el último bocado de su guiso de pavo y emitió un sonoro eructo como agradecimiento en dirección a Rachel, luego le entregó su plato, diciendo, "Más", antes de reanudar la historia que había estado contando entre bocado y bocado. Afortunadamente, era sobre todo en Mohawk, mientras que las partes que habían sido en inglés, parecían tratar sobre uno de sus primos el cual había sufrido un destripamiento parcial muy cómico a raíz de un encuentro con un alce enfurecido.

Rachel tomó el plato y lo rellenó, mirando fijamente la parte trasera de la cabeza de Come Tortugas e imaginando la luz de Cristo brillando en él. Debido a una infancia huérfana y miserable, había tenido una práctica considerable en tal discernimiento, y era capaz de sonreír amablemente a Tortugas mientras colocaba el plato recién rellenado a sus pies, sin interrumpir sus gesticulaciones.

Considerando el lado bueno, reflexionó, mirando a la cuna,  la conversación de los hombres había apaciguado a Oggy hasta adormecerlo. Con un vistazo que captó la mirada de Ian y un gesto con la cabeza hacia la cuna, salió para disfrutar del placer más inusual de una madre: diez minutos a solas en el retrete.

Relajada en cuerpo y mente como se encontraba, era reacia a volver a la cabaña. Pensó brevemente en bajar caminando hacia la Casa Grande para visitar a Brianna y Claire, pero Jenny había bajado cuando se hizo evidente que los Mohawks pasarían la noche en la cabaña de los Murray. Rachel apreciaba mucho a su suegra, después de todo ella adoraba a Oggy y quería a Ian perdidamente, pero realmente no quería la compañía de ninguno de ellos en este momento.

La noche era fría pero no glacial y llevaba un grueso chal de lana. Una luna gibosa* se elevaba en medio de un campo de gloriosas estrellas y la paz del Cielo parecía susurrar desde el bosque de otoño, con el aroma punzante de las coníferas y un aroma más suave de las hojas moribundas. Se abrió paso con cuidado por el sendero que conducía al pozo, se detuvo a beber un trago de agua fría y luego continuó, llegando, un cuarto de hora después, al borde de una formación rocosa desde la cual, de día, se divisaban las montañas y valles interminables. De noche, era como estar sentado en el borde de la eternidad.

La paz se filtró en su alma con el frío de la noche, ella la buscó y le dio la bienvenida. Pero todavía, en contraste con la gran tranquilidad que la rodeaba, había una parte inquieta en su mente y un ardor en su corazón.

Ian nunca le mentiría. Él se lo había dicho y ella le creyó. Pero no era lo suficientemente tonta como para pensar que eso significaba que él le había contado todo lo que podría querer saber. Y ella tenía muchas ganas de saber más sobre Wakyo´tenyensnohnsa, la mujer Mohawk que Ian había llamado Emily... y había amado.

Quizás ella estaba viva, quizás no. Si ella vivía... ¿cuál podría ser su situación?

Por primera vez, se le ocurrió preguntarse qué edad podría tener Emily, y cómo sería. Ian nunca lo había mencionado; ella nunca lo había preguntado. No había parecido importante, pero ahora...

Bien. Cuando lo encontrara solo, se lo preguntaría, sin más. Y con determinación, giró su cara hacia la luna y su corazón hacia su luz interior y se preparó para esperar.


Más o menos una hora más tarde algo se movió a su lado en la oscuridad e Ian estaba de repente detrás de ella, cálido en la noche.

"¿Está Oggy despierto?" preguntó acurrucándose en su chal.

"No, muchacha, está dormido como un tronco."

"¿Y tus amigos?"

"Más de lo mismo. Les dí un poco de whisky del tío Jamie."

"Cuanta hospitalidad, Ian."

"No era mi intención, pero acepto si eso te hace pensar un poquito mejor de mí."

Le puso el pelo detrás de la oreja, agachó la cabeza y le besó ese lado del cuello, dejando clara su intención. Ella dudó un instante pero después subió su mano bajo su camisa y se dejó llevar, tendida de espaldas sobre su chal bajo el cielo estrellado.

Deja que seamos solo nosotros, una vez más, pensó- si él piensa en ella, que no sea ahora.
Y fue por eso que no le preguntó cómo era Emily, hasta que los Mohawks finalmente se fueron, tres días más tarde.








29 de septiembre de 2016

#DailyLine (ADELANTO) Libro 9: Vino Azul.

Fuente/Source: Diana Gabaldon


NdT: En los comentarios de esta publicación, en la página de Facebook de Diana Gabaldon, la autora ha respondido que es muy probable que sean 10 libros, y que el 9no estará terminado, con suerte, a fines de 2017. Esto es, si ella no tiene compromisos de viajes en ese año.
A seguir esperando...


#DailyLines #LibroNueve #VeYDileALasAbejasQueMeHeIdo #NoNoEstáTerminado

#QuizásParaElPróximoAño #Veremos #VinoAzul

Era lo que su madre llamaba un día de "vino azul". Uno en el que el cielo y el aire formaban un conjunto enbriagador. Las hojas marrones crepitaban a cada paso, su aroma era tan intenso como las agujas de los pinos más altos. Escalaban la montaña con las armas en mano, y Brianna Fraser MacKenzie se sentía como el día.
Su padre le retiró una rama de abeto y ella se agachó para unirse a él.
"[Gaélico para "hierba dulce"] dijo él, señalando la amplia pradera que se extendía ante ellos. "Recuerdas algo de gaélico, ¿verdad muchacha?"
"Dijiste algo de hierba,"dijo ella, buscando a través de sus armarios mentales. "Pero no sé lo que significa [dulce]"
"Hierba dulce," es como nosotros llamamos a esta pequeña pradera. Buena para el pastoreo, pero demasiado alta para la mayor parte del ganado y no lo dejarías aquí sin atención durante días debido a las panteras y osos."

Toda la pradera se ondulaba, la cabeza de miles de tallos maduros de hierba en movimiento captaban el sol de la mañana. Aquí y allá, mariposas que cruzaban y en el lado más alejado, con un repentino movimiento un gran ungulado (especie de cabra), se desvanecía entre la maleza, dejando su huella en la huida.

"Una gran cantidad de competencia también," dijo ella, señalando con la cabeza hacia el lugar donde el animal había desaparecido. Ella levantó una ceja queriendo preguntar si deberían seguirlo, pero asumió que su padre tendría una buena razón para no hacerlo ya que no había hecho ningún movimiento.

"Sí, algo," dijo él, y giró hacia la derecha, moviéndose a lo largo del borde arbolado que cercaba la pradera. "Pero los ciervos no se alimentan de la misma manera que lo hace el ganado o las ovejas, al menos, no si el pasto es bueno. Eso era un macho cabrío," añadió por encima de su hombro. "No queremos matarlos en otoño, salvo por necesidad; la carne no es suficiente buena tan cerca de la época de celo y la caza no escasea."

Ella levantó ambas cejas pero le siguió sin comentarios. Él se giró y le sonrió.
"Si hay uno en este lugar, es probable que haya más en esta época del año. Las hembras comienzan a agruparse en pequeños rebaños. Todavía no es época de celo, pero los machos están pensando en ello. El sabe muy bien dónde están." Señaló con la cabeza en la dirección por donde se había escabullido el venado. "Lo seguiremos."

Ella reprimió una sonrisa recordando algunas de las opiniones no censuradas de su madre sobre los hombres y la función de la testosterona. Él lo notó y le dirigió una mirada medio arrepentida de diversión sabiendo en lo que estaba pensando, y la razón por lo que lo hizo le enterneció el corazón.

"Sí, tu madre tiene razón sobre los hombres," dijo, encogiéndose de hombros. "Recuérdalo, a nighean," añadió más seriamente. Él se giró levantando el rostro hacia la brisa. "Están contra el viento en relación a nosotros, no los alcanzaremos a menos que subamos más arriba y bajemos, alcanzándolos por el otro lado."

Ella asintió, y revisó su arma. Llevaba la escopeta familiar mientras que su padre llevaba su rifle bueno. No dispararía contra ninguna pieza pequeña mientras que hubiera la posibilidad de asustar a los ciervos que andaban cerca. Había amado salir de caza con él anteriormente, y pensó que ese día no volvería a ocurrir nunca más.

Era una subida escarpada y ella acabó resoplando, con el sudor empezando a aflorar tras sus orejas a pesar del fresco día. Su padre escaló como siempre como una cabra montesa, sin la mínima apariencia de esfuerzo, pero- para su disgusto- el notó su esfuerzo y le hizo señas para que se parara a un lado en una pequeña llanura. 

"No tenemos prisa, a nighean," dijo sonriendo. "Hay agua aquí." Él la alcanzó dubitativo y tocó su mejilla sonrojada, retirando su mano rápidamente.

"Lo siento, muchacha," y sonrió. "Todavía no me acostumbro a la idea de que eres real."

"Sé lo que quieres decir," dijo ella suavemente, tragó saliva y le tocó la cara, cálida y recién afeitada, con los ojos rasgados de un azul tan profundo como los suyos.

"Och," dijo por lo bajo, y suavemente la atrajo a sus brazos. Ella le abrazó fuertemente y se quedaron así, sin hablar, escuchando el grito de los cuervos que volaban en círculo sobre sus cabezas y el goteo del agua sobre las rocas.