Diana Gabaldon anunció hace unos días en su cuenta oficial de Twitter que el noveno libro, "Ve y dile a las abejas que he partido" saldrá publicado (en inglés para USA/Canadá) en 2019.
Esperemos correr con la misma suerte en cuanto a los tiempos de traducción que cuando se publicó el 8vo. libro, cuya versión en español salió a la venta tan solo 8 meses después.
Sobre la rodilla levantada de Jamie había algo apoyado que tenía el aspecto de una pequeña pala verde. Movió cautelosamente la mano hacia el mismo, que no salió volando ni tomó represalias al intentar meterse en su nariz u orejas como hacen las moscas. Le permitió tocarle la espalda, con un simple movimiento de sus antenas para demostrar su molestia, pero cuando intentó volver a tocarle, saltó de su rodilla, repentinamente como un saltamontes, y aterrizó en el borde de la caja de medicina de Claire, donde pareció detenerse para evaluar las circunstancias en las que se encontraba.
"No lo hagas," le aconsejó al insecto en gaélico. "Terminarás siendo un tónico, o molido hasta ser polvo." No podía distinguir si lo miraba, pero pareció considerar esto, y a continuación dio otro salto sorprendente y desapareció.
Fanny había traído a Claire un tipo de planta, y ahora ella volteaba las hojas con un dedo, su rostro brillante de curiosidad, explicando a Fanny para qué servía. Fanny resplandecía, una pequeña sonrisa de placer en su rostro al poder ser útil.
Verla a la muchacha entibiaba el corazón de Jamie. Había estado tan asustada cuando Willie la trajo - y era lógico, pobre pequeña. Su corazón también tenía un lugar frío, donde residía su hermana Jane.
Recitó una pequeña plegaria por el reposo del alma de Jane -y luego de un instante de duda, recitó otra, por Willie. Cada vez que pensaba en Jane, era capaz de verla en su mente, sola y abandonada en la negra noche, muerta y alumbrada por su única vela. Muerta por mano propia, la Iglesia decía que por ello estaba condenada, pero Jamie obstinadamente rezó por su alma de todas maneras. Ellos no podían detenerlo.
_No te preocupes, a leannan_ pensó para ella con ternura. _Me ocuparé por ti de que Francis esté a salvo y tal vez algún día nos veamos en el Cielo. No temas._
Jamie también deseaba que alguien se ocupara de manterner a William a salvo. A pesar de lo terrible que era el recuerdo de aquella noche, lo guardaba, lo recordaba deliberadamente. William había acudido a él por ayuda, y Jamie atesoraba eso. La noción de ambos, en pos de una causa perdida a través de la lluvia de una noche peligrosa, juntos de pie en desolación a la luz de la vela, demasiado tarde. Era un recuerdo espantoso, pero era uno que no quería olvidar.
_Mammeigh_, pensó, la presencia de su madre repentinamente cálida en su mente. Cuida a mi buen muchacho, ¿quieres?
Gracias a Jenny Barr por le hermosa fotografía de las abejas en una flor de zapallo.


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