7 de abril de 2016

TV Review | Outlander Season 2



SPOILERS SPOILERS SPOILERS SPOILERS SPOILERS 


Dado que Outlander es una fiesta para los sentidos, ¿por qué no detenernos en una sola imagen de la segunda temporada?

Un día, mientras visita los jardines de Versalles, Claire Fraser se inclina sobre un arreglo floral, vistiendo uno de los trajes más  hermosos del siglo XVIII jamás vistos en la pantalla. Mientras ella olfatea delicadamente el arreglo, lleva un ancho sombrero de paja adornado con flores, y lleva puesto un traje marrón claro hecho a medida, decorado artísticamente con flores en tonos complementarios. Postes a rayas sostienen el toldo brillante que protege la mesa cargada de delicias en sus cercanías, y a pesar de la riqueza del cuadro -flora, comida y telas- nada choca entre sí. Es una visión pictórica de un Luis XV de alta costura, saturada de color y enmarcada de manera sublime. 

La vida en la alta sociedad es, en parte, una estratagema: En la T2, Claire (Caitriona Balfe) y su esposo escocés, el terrateniente Jamie Fraser (Sam Heughan), se hospedan en la propiedad parisina de un pariente, al mismo tiempo en el que se hacen cargo de su negocio de vinos para poder realizar juegos estratégicos con la elite de la época. Y si bien la agenda de la serie de tv se basa en revoluciones políticas, inicia en silencio una cultura pop propia: en la manera en que aborda la narrativa y la sensualidad. Outlander ha dejado más que demostrado que es una de las series más subversivas de la televisión.

El astuto engaño comienza con su embalaje. Outlander enmarca varios géneros de tv. Es una saga histórica de viajes en el tiempo y una épica romántica majestuosa, y también cuenta con maravillosos vestidos, chalecos bordados y bromas mordaces en el salón, dignas de los dramas de época de alto vuelo. Cumple con los requisitos de su género de manera eficiente, mientras que por debajo construye silenciosamente las bases para una historia que es mucho más admirablemente rica y ambiciosamente humana de lo que aparentó en un principio. 

Descartar a Outlander, por ser "la serie con mucho sexo", es saltearse el punto majestuosamente. Muchos programas, especialmente en cable pago, muestran cuerpos retorciéndose y gente con abdominales increíbles yendo directamente al grano. El acoplamiento mecánico en la mayoría de esas series sigue un guión tan rutinario que se siente como si un par de siglos hubieran transcurrido desde que el sexo en canales de cable pago se percibía incómodo, y casi nunca se siente real.

Outlander es diferente -verdadera y cuidadosamente diferente. No debería ser revolucionario que sea franco y honesto con el deseo femenino; no debería ser inusual que las representaciones de una mujer introduciendo a un hombre a diversos placeres sexuales son dulces y nunca infundidas con una sensación de nerviosismo adolescente o burla condescendiente. No debería ser una rareza que las mujeres -bueno, una mujer- no es un objeto en esta historia, sino un sujeto contradictorio creíble y con defectos. Hay más personajes memorables en la televisión por estos días, por supuesto, pero pocos de ellos se encuentran en dramas ambiciosos que tienen el aspecto de costar un millón (o varios millones) de dólares. 

El marido de Claire del siglo XVIII también es una especie de unicornio en el paisaje. Por supuesto, Jamie se ve estupendo en kilt, pero sus cualidades más seductoras no residen en su musculatura, sino en su curioso y abierto corazón. Le gusta aprender de su esposa, ya sea en la cama o en una cena con invitados. Muchas series dramáticas, incluso las posteriores a la Edad de Oro, dejan ver hombres compitiendo con otros; Jamie y Claire trabajan y se desempeñan de igual a igual, aunque a veces ella sea un poco más igual que él, cosa que no molesta a Jamie en lo absoluto. A pesar de que ella es impulsiva y obstinada, la serie no trata de poner su cabeza en la pica por mostrar sus cualidades más espinosas; a veces, de hecho, atrae aún más a los hombres en su vida.

A pesar de que la serie tiene la reputación de ser pícara -y nos divierte en esta temporada con escenas donde vemos juguetes sexuales históricos y los hábitos de aseo personalizados de los aristócratas de la alta sociedad- Outlander jamás ha mostrado sexo solo porque sí. Como en el caso de las canciones de un famoso musical, las relaciones sexuales siempre derivan de un camino recorrido por el personaje y generalmente hace que las relaciones den un paso adelante.

De hecho, el tratamiendo que la serie le da al sexo, realmente va a la par de los sets maravillosamente iluminados y las espectaculares locaciones (es asombroso saber que nada de la nueva temporada fue rodado en Francia; locaciones en Escocia, Inglaterra y la República Checa oficiaron de París en 1740). La manera en que los directores de Outlander enmarcan de manera maravillosa los arcos góticos de un hospital antiguo, el uso de colores y texturas en una tienda parisina abarrotada de hierbas y pociones, y la calidez de una mesa de caoba a la luz de las velas, son todos placeres palpables -y ese es exactamente el punto.

La versión tv de las novelas de Diana Gabaldon está basada en la idea de que la sensualidad no es solo un cable a tierra o una forma de alivio, sino la clave para poder comunicar alegría, dolor, angustia, conexión y belleza. El mensaje que envía la serie es que no puede haber verdadera intimidad cuando los sentidos no están vivos. No recuerdas el diálogo de Outlander, porque la serie, y sus personajes, lo comunican de otra manera.

Conseguir esa conexión es mucho más difícil en la segunda temporada. Hay escenas admirablemente contenidas que muestran a Claire de regreso en Escocia en la década de 1940, y Balfe, cuyo crecimiento como actriz ha sido un placer de observar, capta perfectamente el dolor persistente del personaje con movimientos corporales que rechazan a su esposo moderno, Frank (Tobías Menzies). La manera en que ella se estremece hiere a Frank hasta la médula.

Por su parte, Jamie, con quién ella pasa tiempo en Francia en épocas previas a la revolución, aún sigue lidiando con los efectos posteriores de su secuestro, tortura y violación en la temporada 1, a manos de su némesis británico, el capitán Jonathan "Black Jack" Randall (también interpretado por Menzies). Al igual que Balfe, la confianza y la amplitud de Heughan como actor ha crecido con el tiempo; siempre encantador, ahora ambos tienen herramientas fiables para transmitir la duda y devoción de estos personajes que continuamente se ven obligados a dar saltos de fe.

Es alentador que Outlander dé tiempo y espacio para la recuperación de Jamie, pero solo pone de relieve un preocupante hecho, en el que la serie rara vez se ha detenido a examinar: la necesidad de Claire de procesar las numerosas situaciones en las que ella fue atacada desde que se vio misteriosamente transportada en el tiempo a 1743. En un panorama de televisión en el que ya se muestran un gran número de asaltos sexuales (la mayoría manejados de manera muy pobre), francamente se siente como una exageración que esta presunción deba ser una característica regular de Outlander. Aunque los basamentos de la serie respaldan firmemente la idea del consentimiento entusiasta -entre países e individuos semejantes- los asaltos violentos saltan a la luz una vez más en esta temporada en una escena muy difícil de mirar, y las secuelas de ese momento, que tienen que ver con un personaje secundario, son confusas. El hecho es que Outlander se absuelve de muchas maneras, pero parece no saber como lidiar exactamente con este tema difícil, especialmente cuando los sobrevivientes son del género femenino. 

Una de las cosas que la serie es capaz de transmitir de manera admirable en la segunda temporada, es retratar la forma en que gente bien intencionada se aleja de sus fundamentos morales, aún cuando se encuentran a sí mismos rodeados por la apariencia de abundancia y tranquilidad. Si la temporada uno se trataba del camino de Jamie y Claire hacia el verdadero amor (aún cuando el pobre Frank seguía en la búsqueda de su amada esposa desaparecida), este año tenemos a Jamie y Claire profundamente enamorados pero a veces muy en desacuerdo sobre los fines y los medios.

Existe un don picaresco de Outlander que, fuera de la relación de los personajes principales, a veces le impide acumular peso y momento en el tiempo. La narrativa generalmente consiste en cosas que le ocurren a los Frasers, y algunas de esas cosas son más interesantes que otras. Los personajes secundarios y terciarios van y vienen, a veces sin mucho impacto o sin un arco narrativo memorable propio, y adentrados en la segunda temporada, no hay mucho que decir sobre el leal servidor de Jamie, Murtagh (Duncan Lacroix), excepto que es escocés y fiel. 

La buena noticia es que entre los actores de reparto se encuentran algunas distracciones muy sabrosas, como si el esplendor visual de Versalles y los gloriosos sets y vestuarios no fueran suficientes. Entre la clase alta vestida de seda se encuentra el rey Luis XV (Lionel Lingelser) al que vemos como a un vago lleno de excéntrica nobleza, y Andrew Gower interpreta deliciosamente a un malcriado y quejumbroso Bonnie Prince Charlie. Simon Callow vuelve a masticar alegremente el escenario como el duque de Sandringham.

Outlander es un cuento circular, con Claire viajando entre dos siglos y dos hombres, y es por eso que, a pesar de que la segunda temporada tiene menos partes lentas y más energía constante que la anterior; es aconsejable abandonar la búsqueda de un momento lineal, y seguir el flujo emocional.

La química y los enfrentamientos de Jamie y Claire son más efectivos que nunca en esta temporada, y Menzies, que interpreta dos personajes completamente diferentes con asombrosa perspicacia y habilidad, sigue siendo el arma secreta de la serie. Solo alguien con un corazón de piedra sería capaz de presenciar los momentos entre Frank y Claire sin un nudo en la garganta, la aproximación veraz y silenciosamente a flor de piel de los actores se mezclan perfectamente para ofrecer algunas de las escenas más desgarradoras y emocionalmente agudas. 

Los motivos de esta serie no son sutiles: Los personajes quieren venganza, buscan el amor, quieren proteger a otros, quieren escapar a través de la lujuria o el alcohol, o ambos. Pero la oscuridad y el miedo enhebrado en el tapiz de esta temporada da profundidad y dimensión al núcleo optimista de la serie.

Outlander establece un equilibrio único e inusual: pinta con colores llamativos; y sin embargo es fiel a las complejidades humanas que se pueden sentir, en lugar de ser articuladas. 

Fuente/Source: Variety        

6 de abril de 2016

Outlander Exclusive | Cómo este traje, inspirado en Dior, fue clave para desarrollar los viajes en el tiempo de la T2


Cuando la diseñadora del vestuario de Outlander, Terry Dresbach comenzó con los preparativos para la segunda temporada del drama de Starz, se encontró con un desafío único: cómo vestir a la protagonista de la serie, Claire Randall (Caitriona Balfe), proveniente de la década de 1940, con atuendos parisinos del siglo XVIII, donde transcurre la T2, y mantener al mismo tiempo su sentido de modernidad. 

"Claire viene de un período muy específico de la década de los 40, inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, y como tantas mujeres de la época, ella ha vestido pantalones, ha trabajado en el ejército, ha sido parte de la primera generación de mujeres trabajadoras, era independiente," contó Dresbach a Vanity Fair. "Entonces, ¿cómo mantienes eso, incluso la facilidad de movimiento corporal, y a la vez la vistes con atuendos parisinos del siglo XVIII, una época donde la vestimenta era hermosa e increíblemente exigente?"

La respuesta llegó a Dresbach, irónicamente, cuando ella misma se transportó en el tiempo en su investigación, hacia los años de la década de 1940, el lugar donde buscó inspiración. Fue en esta época donde ella encontró la clave -el diseñador francés Christian Dior- y su conexión con el siglo XVIII.

"No puedes investigar la década del 40, uno de los períodos más famosos de la moda, sin ver New Look, de Christian Dior." Mientras investigaba, Dresbach cayó en la cuenta que Dior creó su New Look en 1946 y 1947, exactamente la misma época en la que Claire viaja al pasado en Outlander, una superposición extraña en la que decidió indagar profundamente. 

"La gente hoy ve el vestuario de Claire para la segunda temporada, y de alguna manera piensan 'eso no es correcto para esa época.' Bien, no lo es, y tampoco se supone que lo sea. Claire no es una mujer del siglo XVIII, es una mujer de la década del 40, haciendo una reinterpretación propia de la moda del siglo XVIII que se adecúe a sus gustos." Y con Dior, cuando empiezas a mirar con cuidado  lo que hacía, verás que tomaba cosas del siglo XVIII y XIX, cosas como por ejemplo el traje de montar de una mujer, y trasladándolo hacia adelante en la época, para darnos una de las piezas de moda más famosas de la historia: the bar suit. 


Y este es el look preciso con el que Terry rindió homenaje en el segundo episodio de la temporada, con un diseño de seda hecho a medida para Claire.

"Todos los trajes para la T2 tienen como eje a este," explica Dresbach. "Deseaba que Claire y Christian Dior converjan en la historia, de manera que ambos despojaran a esta vestimenta de los extras y volviéramos a lo básico, a la silueta esencial que define el New Look, y luego define a Claire como una mujer moderna en el siglo XVIII. La chaqueta blanca sobre la falda negra, con el sombrero inclinado sobre su cabeza -ese traje dejó a todos con la boca abierta, creó una verdadera revolución en la moda, e hizo que las mujeres que previamente se habían paseado en pantalones, volvieran a usar corsets. La única diferencia es que la falda de Claire llega al piso, y recreamos un bellísimo par de zapatos de Christian Dior de la década del 40."

Dior diseñó grandes alforjas -jaulas, esencialmente- por debajo de las faldas, las mismas que vestían las mujeres parisinas del siglo XVIII. El mero tamaño de estas faldas hizo que la producción tuviera que crear habitaciones especiales para que las actrices de la segunda temporada pudieran cambiarse, con puertas extra anchas que se adaptaran a sus siluetas del siglo XVIII. Y de pronto Dresbach cayó en la cuenta que debía recordar a los guionistas sobre ciertas cuestiones de la trama que no serían posibles por una cuestión de logística. Por ejemplo, "Si vamos a rodar una escena en la mesa, mientras cenan, nadie puede susurrar en el oído de la persona contigua, porque las mujeres estarían separadas por más de 1 metro de distancia." Otra, "habían escrito estas escenas en las que Claire se estaba quitando la ropa, y yo levantaba la mano y les recordaba que no puede hacerlo sola, y necesitaban poner una criada en la habitación."

Outlander es célebre por sus suntuosas escenas de amor, y Dresbach se encontró una vez más, asegurándose que la moda permitiera ciertas cosas. "No puedes simplemente quitarte la ropa, darte la vuelta, y tener sexo, porque no tienes acceso fácil; hay demasiadas cosas en el medio. Por lo que desvestirse lentamente debe ser parte de lo que lo hace sexy y hermoso." Al final de cuentas, los guionistas optaron por la ficción en lugar de la exactitud histórica. "Hay muchas partes del estilo 'y él le arranca el corpiño,' y yo digo, 'no, no lo hace, los corpiños del siglo XVIII tienen varas de metal, nadie es capaz de arrancar nada."

Con respecto a los hombres durante la segunda temporada, Dresbach dijo que Sam Heughan, que interpreta a Jamie Fraser, "estaba aterrorizado de que yo lo vistiera con seda color lavanda decorada con bordados" porque "los hombres de esta época se vestían de dos formas, como Prince, o Liberace, llamar a la moda masculina de la época 'ostentosa' no le llega a los talones."

Sabiendo que vestir a "un pelirrojo de más de 1.90m de alto en esas ropas sería un desastre," y sabiendo que, como Claire, Jamie no sacrificaría su estilo personal por la moda del momento, Dresbach dice que se enfocó "en el traje clásico masculino. Necesitaba que se mantuviera elegante, y que también se mantuviera heroico, y muy, muy masculino."

En un principio, cuando Dresbach supo que Outlander iría de Escocia a París, estuvo entusiasmada con el desafío, pero pronto cayó en la cuenta que la moda escocesa de ese período -de la que prácticamente no hay registro histórico- a la moda parisina -excesivamente documentada- sería mucho más difícil.

Junto con su taller de unas 30 personas, Dresbach sostiene que han creado cerca de 10.000 piezas para los actores y extras, hasta el punto de crear sus propios botones -sucede que en estos días, no se pueden comprar botones de aquella época- sombreros, zapatos, corsets, enaguas, delantales, guantes, carteras, y hasta abanicos plegables.

"Era la emoción de mi vida, hasta que se transformó en mi peor pesadilla," dice Dresbach, riendo. "Cualquier persona que esté en el mundo de los vestuarios o de la moda conoce este período íntimamente."

Y aún cuando Jamie y Claire puedan en última instancia escapar a este período, el mundo de la moda no lo hará. "Nunca te alejas de él," explica Dresbach. "Es eterno. Seguimos colocándolo en la pasarela, temporada tras temporada."

Fuente/Source: Vanity Fair

Tartan Day | ¿Qué se conmemora el 6 de Abril?

¿Qué se conmemora el 6 de Abril?


Ese día se firmó la Declaración de Arbroath, en el año 1320. Se la considera una declaración de independencia escocesa, firmada por todos los nobles, defendiendo el derecho de los escoceses a defenderse y ser una nación independiente, soberana y libre.

 Nadie gritó expresando desacuerdo de modo que continuó.
—Vosotros conocéis la Declaración de Arbroath, ¿verdad? Hace
cuatrocientos años, nuestros padres, nuestros abuelos, pusieron la mano
sobre estas palabras: «… puesto que, mientras cien de nosotros sigamos
vivos, jamás, bajo ninguna condición, permaneceremos sujetos al dominio
inglés. En verdad, no es por la gloria, ni por la riqueza, ni por el honor que
combatimos, sino por la libertad… sólo por eso a lo que ningún hombre
honrado renuncia si sigue con vida.»


Viento y Ceniza, Capítulo 112: El Violador de Juramentos

©DianaGabaldon 

Outlander | Preguntas y Respuestas | Sam & Cait | iTunes


iTunes: ¿Cómo fue la preparación para convertirse en estos personajes? ¿Cómo se familiarizaron con la época?

Sam Heughan: La T2 es un mundo distinto y fue muy interesante explorar a Jamie y Claire, y ver hasta qué punto se convierten en personas que no son, de hecho, esconden su nueva identidad. Juegan al engaño y la manipulación, yendo en contra de su propia naturaleza. Si les interesa saber, Caitriona se está deleitando con su segundo plato de guacamole.

iTunes: Frank y Jamie son personajes muy distintos. ¿Qué parte de la relación entre Jamie y Claire permitió a Claire dar un paso adelante de su relación previa?

Caitriona Balfe: La relación de Jamie y Claire está basada en una relación de igual a igual.  No había un equilibrio en la relación entre Claire y Frank. Claire era una muchacha joven. Jamie y Claire son almas gemelas.

iTunes: Si Jamie fuera capaz de viajar a través de las rocas a la época de Claire, ¿qué época creen que eligirían para vivir, y por qué? ¿Cómo manejaría Jamie el siglo XX?

Sam Heughan: Jamie viajaría al presente, aunque no se llevaría bien con las redes sociales.

iTunes: Sam, tú siempre dices que Jamie es inteligente. Pero él no es perfecto. ¿Cuál de sus errores no cometerías nunca?

Sam Heughan: No castigaría a mi esposa de esa manera, a menos que ella me lo pidiera.

iTunes: ¿Crees que Claire será capaz de reajustarse a la década de 1940 luego de haber pasado tanto tiempo en el pasado?

Caitriona Balfe: Siento que será difícil para ella, pero la vida debe continuar.

iTunes: Cuéntanos sobre tu mejor momento mientras rodabas la serie.

Sam Heughan: La segunda parte de la T2, es una gran contrapartida a la primera mitad; regresan a Escocia y hay mucha acción para Jamie y Claire.

iTunes: ¿Cuál es tu episodio favorito de la T2?

Caitriona Balfe: Debo decir que el 7 o el 13.
Sam Heughan: Caitriona está magnífica en el EP7, y ese sería mi favorito. O el 9, o 10.

iTunes: ¿Creen que Claire y Jamie se adaptarían a 2016?

Caitriona Balfe: Sí, creo que serían una pareja poderosa... Como Obama y Michelle. No como Trump, aunque el cabello de Sam es...

iTunes: Cait, ¿alguna vez te ha orinado un caballo, como aquel momento en que uno de ellos salpicó a Sam?

Caitriona Balfe: No, pero mis faldas tienden a absorber gran cantidad de orina de caballo cuando camino en los alrededores de ellos.

iTunes: Sam, ¿te gustaría hacer teatro mientras estás en el parón del rodaje?

Sam Heughan: Sí, por favor. ¿Tienes algo para ofrecer?

iTunes: Sam y Cait, ¿tienen actores favoritos de la época dorada de Hollywood?

Caitriona Balfe: Catherine Hepburn, Geena Rowlands, Bette Davis

iTunes: ¿Qué pregunta les gustaría que les hicieran en la alfombra roja?

Sam Heughan: Nos gusta que nos pregunten sobre nuestros personajes. Es un placer hablar sobre ellos.

iTunes: ¿Hay algunas escenas omitidas que les hubiera gustado que no quitaran?

Caitriona Balfe: Sí, ocurre a menudo. Los guiones son bastante más largos, y generalmente nos sobrepasamos 10 minutos de la duración de cada episodio. A veces es muy triste que eso no llegue a los televidentes.

iTunes: Cait, cuéntanos sobre tu pieza favorita de un museo. Sam, ¿qué pieza de arte es tu favorita, ya sea musical, teatral o visual?

Caitriona Balfe: Estoy entre LACMA y Guggenheim en Venecia. 
Sam Heughan: Recientemente asistí por primera vez a ver un ballet, Swan Lake (El Lago de los Cisnes) en Londres, y lo disfruté mucho. Me encantaría conocer a Misty Copeland.

iTunes: ¿Cuánto de los personajes se queda con ustedes luego de finalizar el rodaje? ¿O una vez que llegan a casa, son sólo Sam y Cait?

Caitriona Balfe: ¿Sólo? ¡¿Cómo te atreves?!

iTunes: ¿Cuál es el precio del éxito?

Caitriona Balfe: ¡Nada!
Sam Heughan: ¡Nada!

iTunes: ¿Qué fue más difícil de aprender, francés o gaélico?

Sam Heughan: Ah, gaélico.

iTunes: Describe la segunda temporada en una palabra.

Sam Heughan: ¡Brillante!

iTunes: Ustedes parecen colaborar mucho con el otro cuando se trata de representar a sus personajes en la pantalla...

Caitriona Balfe: Siempre nos empujamos el uno al otro, literal y figurativamente hablando.

iTunes: ¿Qué personaje de Outlander, además del propio, les gustaría interpretar?

Caitriona Balfe: Me gustaría interpretar a Bouton. Creo que un poco de trabajo animalístico sería divertido. 

iTunes: ¿Qué comida es la que más ganas tienen de probar en New York City?

Sam Heughan & Caitriona Balfe: ¡Pizza de sushi!

iTunes: Cait, ¿qué tal está el guacamole?

Caitriona Balfe: ¡Hemos terminado dos platos!

iTunes: He visto en otras series de TV, que los actores de las mismas tuvieron la oportunidad de dirigir episodios, ¿considerarían hacer algo por el estilo a futuro?

Caitriona Balfe: Me encantaría, sin embargo, Outlander es una empresa y un compromiso enorme, no creo que fuéramos capaces de prepararlos durante 5 semanas mientras estamos rodando al mismo tiempo.

iTunes: ¿Cuál fue la escena que más tiempo les llevó porque no podían para de reírse, alguien se olvidó su diálogo, ocurrió algún percance, o era simplemente muy emocional?

Caitriona Balfe: Lo que más tiempo me ha llevado es cerca de una hora para 5 o 6 líneas del libreto, ¡porque no podía parar de reírme! También, en la T1, decir una sola línea del libreto junto a Duncan (Lacroix) ¡nos llevó de 10 a 15 tomas!

iTunes: ¿Lugar favorito para beber whisky en New York City?

Caitriona Balfe & Sam Heughan: ¡The Highland Bar!

iTunes: Si viajaran 200 años atrás en el tiempo, ¿qué es lo que más extrañarían de este siglo?

Caitriona Balfe: ¡Guacamole! ¡Y los aviones!

Sam Heughan: ¡EL guacamole es mío! En realidad, me gustaría volver en el tiempo y volver a tener a mi caballo.

iTunes: Alguna vez, mientras rodaban o se preparaban para una escena, han tenido uno de esos momentos en los que piensan: "¿En qué me he metido? No soy capaz de hacer esto"?

Caitriona Balfe: Sí, por supuesto que tenemos días así, pero es parte de la diversión y también del desafío que es la serie.

iTunes: Sam, en los comienzos, dijiste que estabas un poco intimidado con el vestuario en Francia. ¿Has cambiado de parecer? ¿Aún prefieres el kilt?

Sam Heughan: Creo que Jamie sintió que los vestuarios parisinos eran muy diferentes del Jamie que conocíamos. No es él mismo mientras los lleva puestos para la alta sociedad. El retorno al kilt y a Escocia es como volver a ver a un viejo amigo.



1 de abril de 2016

El arte del amor y la guerra se trasladan a París en la T2 de OUTLANDER


SPOILERS SPOILERS SPOILERS SPOILERS


Es mediodía en el set de Praga de la exitosa serie de Starz, Outlander; y hace tanto calor que los actores extras vestidos de aristócratas franceses no paran de agitar sus abanicos. Sam Heughan, el fornido pelirrojo de 1.90m de altura, quién interpreta al apuesto guerrero Highlander del siglo XVIII, Jamie Fraser, está rodando una escena en la que se pone rápidamente de pie durante juego de ajedrez, corre apresuradamente hacia su mujer, Claire (Caitriona Balfe) súbitamente indispuesta, y la lleva consigo en busca de ayuda.

El calor ha hecho que se transforme en algo para lo que no ha sido contratado, una rutina de ejercicios, y cuando Heughan finalmente deposita a Balfe, casi sin aliento, fuera de las cámaras, en los lustrosos pisos del Monasterio Strahov -que oficia como la biblioteca del Palacio de Versalles en París- rompe en una sonrisa de alivio. "Creo que he dejado caer a Cait un par de veces durante la serie," dice.

Los fans están encantados con este drama que trasciende los géneros. Basada en los bestsellers de Diana Gabaldon -26 millones de libros vendidos en el mundo- la serie ha sido de mucha ayuda en rescatar a los televidentes de un paisaje carente de historias de amor épicas.

Esta historia, de la inteligente y atrevida Claire Randall -una enfermera de la Segunda Guerra Mundial, casada, que viaja accidentalmente en el tiempo por medio de unas rocas del estilo Stonehenge, y conoce a su par, Jamie Fraser, un joven guerrero ataviado en kilt- ganó los premios de People's Choice por la serie, y por la actuación de Caitriona Balfe. 

El nivel de devoción de los fans de Outlander, Caitriots y Heughan's Heughligans, se hace evidente en un grupo de 8 mujeres que han pedido vacaciones de sus trabajos para seguir el rodaje en Praga. Han colocado una manta de picnic sobre el césped del parque, en las afueras de las altas paredes de piedra del monasterio, y pasan los días esperando poder tener aunque sea un vistazo de los actores. "Me siento culpable de no poder pasar más tiempo con ellos," dice Heughan.

La temporada dos mantendrá a los actores muy ocupados. Cubriendo el extenso segundo libro de la saga, Atrapada en el Tiempo, la acción vira de sexo continuo en las Highlands de Escocia a intrigas políticas en Francia; pero con suficiente amor como para mantener a los fans interesados, promete el productor ejecutivo, Ron D. Moore.

"Es una serie completamente diferente, en lo visual y en la sensación que transmite," dice Moore, con respecto a la segunda temporada. "Estamos en París, con candelabros dorados, tapices en las paredes, la aristocracia francesa, y la corte de Louis XV en Versalles, y hay muchas fuerzas oscuras en movimiento."

Estas fuerzas oscuras son las causantes de la crisis médica de Claire, embarazada, en Versalles (esto ocurre en el Ep04), y otros eventos siniestros; justo en el momento en que la pareja comenzaba a sanar de los traumáticos eventos de la T1: la tortura y violación de Jamie, luego de haber sido apresado por el sádico capitán de la fuerza británica, Black Jack Randall Tobías Menzies). Claire, con astucia, llevó adelante un plan de rescate y la pareja huye a Francia, dando por muerto a Black Jack.

"Black Jack es una persona que jamás consideró su propia muerte," dice Menzies, sobre el super villano de la T1. "Siempre se sintió invencible."

Pero incluso con su torturador fuera de juego, Jamie aún se siente acechado. "No superas de inmediato algo así," dice Heughan. Jamie puede lidiar físicamente con las cicatrices, los azotes, las heridas. ¿Pero mentalmente? No. En su lugar, se mantiene ocupado con las tareas diarias -y con la bebida, emborrachándose. Y esto hace que él y Claire se distancien."


El Poder Político tiene un rol en París

Esa misión, es una pequeñez, llamada "cambiar la historia", esto significa detener el alzamiento jacobita, el cual busca retornar al trono a la realeza católica exiliada, con la ayuda de los clanes escoceses. Claire, viniendo del siglo XX, sabe que el alzamiento fracasará y exterminará la cultura escocesa de las Highlands, destruyendo a la gente que ama y los lugares que ella y Jamie aman, y en los que planean criar a su pequeño.

El líder jacobita, Bonnie Prince Charlie (Andrew Gower), amante de las fiestas se encuentra viviendo en París, por lo que Jamie entabla amistad con el agitador, con la esperanza de poder sabotear sus planes. "Jamie y Claire deben asistir a las fiestas, bailes y cenas. Están tratando de atraer a estas personas", dice Heughan. "Los llamamos 'los episodios champaña' porque son muy espumosos y divertidos."

Pero como todo el mundo sabe, la champaña tiene un alto costo. El presupuesto de Outlander aumentó para la T2, la mayoría fue destinado a los nuevos y suntuosos sets de filmación, en los estudios en las afueras de Glasgow, Escocia. (La casa de Jamie y Claire es una versión parisina de Downton Abbey). La producción pasó una semana en Praga, cuyas calles adoquinadas y edificios barrocos ofician de París en el siglo XVIII.

No se equivoquen. Detrás de cada exterior bello, ronda la fealdad. 

Un matrimonio puesto a prueba

"La trama (el lograr provocar un cambio en la historia) no saca a relucir el mejor aspecto de Jamie y Claire," dice Balfe. "Están jugando al engaño, entablando amistad con las personas y usando esa información. Se acabó la luna de miel."

Para decirlo sin pelos en la lengua: ellos, que se vuelven locos el uno por el otro, están atravesando una época de sequía. "No están conectando," explica Heughan. "Se necesita de palabras muy fuertes para retornar a ese lugar. Y unos cuantos episodios."

Jamie no solamente evita el sexo por el trauma al que fue sometido, sino porque raramente se encuentra en casa. "Jamie pasa una cantidad enorme de tiempo con Bonnie Prince Charlie, al cual le gusta pasar sus ratos en un burdel. Y eso es una señal de alerta," dice Moore. "Jamie regresa a casa una noche con marcas de mordiscos en sus muslos y tiene que dar unas cuantas explicaciones. Pero nunca cuestionas que él y Claire llegarán a la solución."

"Llegar a solucionarlo" sea tal vez un spoiler; aún lejos de las cámaras, esta pareja tiene más química que Marie Curie. Y Heughan cree que hasta la barriga falsa de Balfe es irresistible. "Había 3 barrigas diferentes. Estaba obsesionado con la segunda. La amaba. La llamaba 'barriga sexy', " dice Heughan.

"Él permanecía allí parado acariciándome la barriga," dice Balfe entre risas. "Y yo le decía ¿sabes que yo estoy aquí, verdad?"

El embarazo es algo que Claire no esperaba. Ella no había sido capaz de lograrlo con su esposo del siglo XX, el afable y académico Frank Randall, un ex oficial de inteligencia de la Segunda Guerra Mundial, y quién desafortunadamente tiene a Black Jack Randall como uno de sus antecesores. Cuando Claire comienza a darse cuenta cómo los sucesos que ocurren en París afectarían adversamente al futuro Frank, ella decide hacer un par de ajustes más a la historia para poder protegerlo.

Ella averiguará si tuvo éxito o no, cuando Outlander ofrezca un arco dramático que es inimaginable para los fans -Claire regresa a casa, en los años 1940s-. "Cuando Claire regresa, debemos suponer que todo (en el siglo XVIII) está perdido y Jamie ha  muerto," dice Balfe. "Ella está en pleno proceso de duelo."

Frank, entretanto, está encantado con la aparición de su esposa -aún cuando tiene problemas para comprender dónde es que fue ella, y cómo es que está embarazada. "La historia que ella le cuenta desafía la ciencia," dice Menzies. "Pero él decide aceptarla, en sus propios tiempos. Tal vez haya una parte de él que se pregunte si se trata de un caso de pensamiento mágico."



El regreso a Escocia

No teman. La mayor parte de la T2 transcurre en los 1740s. A pesar del espíritu de lucha de Jamie y Claire, la burbuja de champaña que habitan en Francia irremediablemente explota y los Frasers retornan a Escocia. 

"Desde allí, se convierte en una historia de guerra, y comienza el alzamiento jacobita," revela Moore. Los Highlanders de la T1 retornan para luchar, bajo el mando de su ingenuo hijo, quién tiene un cargo bastante alto en el ejército," dice Heughan. "Y Bonnie Prince Charlie le presta mucha atención."

Pero de regreso en Praga, el día de rodaje llega a su final y comienza a oscurecer. Los pacientes Caitriots y Heughan's Heughligan's se ven premiados cuando los actores hacen un parón para conversar con ellos y tomar fotografías. En cuanto a cómo la fama ha cambiado sus vidas, Balfe dice: "Todavía puedo pasar desapercibida. Sam, no tanto."

Caitriona se aleja a pie, mezclándose en la multitud de Praga. A medida que desaparece por una calle vieja y angosta, con pantalones chic de cintura alta y blusa estampada, pareciera que tranquilamente pudiera ser una viajera en el tiempo de los años 1940s.

El viaje de Claire, a través del tiempo y del amor, está lejos de terminar. Con 8 libros en la saga Outlander, y más por venir, de la mano de Diana Gabaldon, Starz tiene material suficiente para continuar la serie hasta 2020. Balfe anticipa con felicidad la evolución de Outlander en la medida en que introduce nuevos lugares, gente y desafíos de estos entrañables personajes.

"Esta temporada ha sido muy interesante para Jamie y Claire,' dice Balfe. "Cuando crees que llegas a conocerlos, la dinámica cambia. Estoy muy entusiasmanda con lo que está por venir."

La corte real, y más

Le Comte St. Germain (Stanley Weber): Noble francés y comerciante de vinos, conocido por su sangre fría, y por su interés en las ciencias ocultas. "Algo realmente malo le ocurre a él en el EP1 por culpa de Claire, y es por eso que busca vengarse," dice Weber. "Está tratando de escalar posiciones en la corte, para acercarse al rey, ya que ama el poder y el dinero." Entrometerse en su camino es un gran error, para cualquiera.



Madre Hildegarde (Frances de la Tour): Sintiendose improductiva en París, Claire va a trabajar como enfermera voluntaria y conoce a la madre superiora del L’Hôpital des Anges. "Ella se convierte en una de las nuevas amistades de Claire en Francia," dice Balfe. Madre Hildegarde cree que Claire es una mujer privilegiada que no será de mucha ayuda en el hospital de los deshauciados, aunque pronto se da cuenta que Claire es algo más. Advertencia: las escenas de medicina del siglo XVIII harían que la serie The Knick sintiera verguenza.


Alex Randall (Laurence Dobiesz): Es el compasivo joven hermano de Black Jack Randall. Alex es el secretario del Duque de Sandringham (Simon Callow), un operador político que rompió una promesa hecha a los Frasers en la T1. Este duo aparece en Francia con una misión que no es lo que aparenta. Mientras está allí, Alex se enamora de Mary Hawkins (Rosie Day), una dulce e ingenua joven inglesa, comprometida con un noble francés de avanzada edad.



Bonnie Prince Charlie, Charles Edward Stuart (Andrew Gower): El joven sucesor de la dinastía católica, gusta de las muejeres pícaras, y pasa más tiempo con ellas que planeando la rebelión jacobita, la cual apunta a colocarlo en el trono de Inglaterra. "El príncipe es un verdadero tonto," dice Heughan. "Y aún así, Jamie no busca ponerlo en peligro, aunque se meten en algunas situaciones llamativas."




Brianna (Sophie Skelton): El casting más esperado de la T2, para el rol de la hija adulta de Jamie y Claire, la cual tiene la misma determinación e inteligencia que sus padres. "La verán en la T2, pero no  mucho," explica Moore. Brianna tiene un gran papel en las novelas de Diana Gabaldon, por lo que tendrá más protagonismo en temporadas subsiguientes. "No es hasta el 4to libro -y 4ta temporada- donde ella tiene grandes narrativas propias," dice Moore.



Fergus (Romann Berrux): Del tipo de Oliver Twist, y que ha sido criado en un burdel, es también un carterista, adulador y pícaro experto. "Lo conocemos en el EP3, y se convierte en parte de la familia a partir de ese momento," bromea Moore. El joven y Jamie comienzan su relación con el pie izquierdo, pero Fergus se convierte en una especie de hijo adoptivo para los Frasers, y luego muy útil, ya que ayuda a Jamie a espiar a los Jacobitas.


Fuente/Source: TV Insider